Entrevista con Mario López, asociado senior de proyectos de agricultura sostenible de Rainforest Alliance

Por Yessenia Soto

“El calentamiento global y los eventos extremos del clima están desfasando todo el calendario de producción, chapeos, patrones de floración, cosecha y otras actividades agrícolas, al mismo tiempo que generan pérdidas de productividad e incrementan los gastos y la labor en el campo”.

Mario López, asociado senior de proyectos de agricultura sostenible de Rainforest Alliance,

Mario López, asociado senior de proyectos de agricultura sostenible de Rainforest Alliance,

A finales del 2012 e inicios del 2013, los cafetaleros de Centroamérica enfrentaron una de las crisis más fuertes que han tenido hasta la fecha: el ataque de la roya. Esta enfermedad, producida por el hongo Hemileia vastatrix, afectó al 49% de los cafetales de la región, según datos del   Centro Agronómico Tropical de Investigación y Enseñanza (CATIE), y resultó en una reducción de USD 700 millones por concepto de la exportación del grano. Miles de cafetaleros han perdido parte o la totalidad de sus plantaciones.

Entre las razones señaladas por los expertos para explicar esta crisis destaca el calentamiento global. Centroamérica, como otras zonas tropicales, enfrenta  un aumento de las temperaturas y eventos climáticos extremos que generan más calor y humedad, dos condiciones que crean el hábitat ideal para que la roya y otras pestes y enfermedades prosperen.

Conversamos con Mario López, asociado senior de proyectos de agricultura sostenible de Rainforest Alliance, quien nos amplía sobre los retos que el cambio climático presenta  para los agricultores de Latinoamérica.

Pregunta: ¿Cómo afecta el cambio climático a los agricultores?

López: Los productores nos dicen  que sienten más calor y que las lluvias están cambiando;  antes podían confiar que en Centroamérica la temporada lluviosa empezaba en mayo y terminaba a finales de octubre o inicios de noviembre. Lo que llovía en seis meses ahora se concentra en solo tres, agosto, setiembre y octubre. Esto afecta la humedad del suelo que es clave para desarrollar plantas fuertes, cambia los patrones de crecimiento y floración de las plantas, implica realizar cambios en todo el manejo de un cultivo, puede afectar los rendimientos y, en general, impacta negativamente la cosecha. Además, el aumento de calor y de humedad en ciertos lugares y meses favorece el desarrollo de plagas y enfermedades, así como que éstas migren a sitios donde antes no habían llegado.

Las temperaturas más altas debido al cambio climático alimentaron la epidemia de roya en Latinoamérica.

Las temperaturas más altas debido al cambio climático alimentaron la epidemia de roya en Latinoamérica.

P: ¿Ese fue el caso del ataque de roya?

López: Sí, la epidemia de la roya es un ejemplo muy claro. El hongo que la provoca prefiere los hábitats calientes y con alta humedad, condiciones que se dieron en la temporada 2012-2013 y que facilitaron la dispersión del hongo en Centroamérica. Otros factores que empeoraron esta crisis fueron que los productores no estaban preparados para un ataque tan fuerte y que el  hongo se esparció incluso en cafetales ubicados entre los 1.200-1.500 metros de altura. Este tipo de epidemia  podría también ocurrir con diversos insectos, hongos, bacterias y otros organismos que prosperan en climas más cálidos y que son dañinos para la agricultura.

P: ¿Por qué dañan y hasta pueden acabar con las cosechas los patrones inestables de lluvia?

López: Porque la lluvia es clave para el ciclo de vida de una planta. Las plantas necesitan agua para germinar. Si un agricultor siembra sus hortalizas en mayo cuando se supone que empieza a llover, pero no llueve, entonces no germinan las plantas. O tal vez llueve unas semanas y luego para de llover, entonces la planta no puede terminar de desarrollarse. Otro tipo de cultivos que no se plantan cada año, como el café, necesitan cierta humedad en el suelo para que la planta sea capaz de llevar a cabo su proceso de fotosíntesis y por ende pueda tener una buena floración y luego dar su fruto. Si no llueve a tiempo, el patrón de la floración cambiaría; si llueve pero se detiene la lluvia, florea pero el fruto no se desarrolla bien, entonces se pierde esa cosecha. Y si se adelanten las lluvias, el cultivo también cambia sus funciones fisiológicas que al final repercuten en la producción. Los eventos extremos de lluvia también son más frecuentes ahora y en dos o tres días de tormenta se pierden plantaciones enteras por una inundación o un deslave.

Además, la mayoría de agricultores en Latinoamérica dependen completamente de la lluvia para cultivar la tierra; son muy pocos y principalmente los grandes agricultores que tienen sistemas de riego que les ayudan a enfrentar la inestabilidad y escasez de lluvia, o invernaderos u otra infraestructura para protegerse de un exceso de lluvia o calor.

La lluvia es esencial para el ciclo de vida de las plantas. Las sequías limitan su capacidad para producir frutos mientras que los eventos extremos de lluvia pueden destruir plantaciones enteras. Foto por David Bryan.

P: ¿Las sequías también representan una amenaza importante?

López: Este es otro problema grave. Algunas áreas experimentan  una temporada seca más extensa y más intensa que provoca que los suelos tengan muy poca humedad en los primeros 20-30 cm, lo que fuerza a las plantas a gastar mucha energía para que sus raíces alcancen una mayor profundidad en busca de agua y nutrientes. Esto hace que las plantas se debiliten y reduce su capacidad de producir frutos. A esto se suma que las fuentes de agua subterránea están agotándose por la sobreexplotación agrícola y urbana, lo que disminuye la disponibilidad del líquido para las plantas. Como resultado, cultivos que toda la vida han dependido solamente de la lluvia, ahora requieren sistemas de riego que suelen ser demasiado costosos para un pequeño productor.

P: ¿Hay factores humanos que aumentan la vulnerabilidad de los agricultores al cambio climático?

López: Sí. Además del uso insostenible de las fuentes de agua, el abuso de productos químicos que se ha hecho por tantos años ha generado resistencia entre muchas pestes y enfermedades que ahora encuentran condiciones óptimas para crecer gracias al calentamiento global. En muchas fincas, también se promovió quitar toda la cobertura vegetal del suelo y otras plantas que no fueran del cultivo, matando microflora y microfauna indispensable para enriquecer los suelos, guardar humedad y hasta para hacer control biológico natural del plagas y enfermedades. Por ejemplo, si la roya llega a una finca de café donde solo hay plantas de café, pues atacará a las plantas de café con toda su fuerza. En nuestra experiencia, en fincas  Rainforest Alliance CertifiedTM sí se conservan y se plantan hierbas en el suelo y otras plantas o árboles, los cuales albergan diversidad de insectos y microorganismos. Como resultado,  la incidencia de la roya ha sido mucho menor.

Otro error ha sido quitar los árboles de sombra de las plantaciones, exponiendo las plantas a más calor y dejando los suelos más vulnerables a la erosión y propensos a deslaves por lluvias intensas. Pero la certificación Rainforest Alliance sí requiere mantener una cantidad mínima de árboles de sombra para varios cultivos, lo que ayuda a proteger las plantas y los suelos.

Mantener la cobertura vegetal en los suelos ayuda a conservar su humedad y adaptarse mejor al cambio climático.

Mantener la cobertura vegetal en los suelos ayuda a conservar su humedad y adaptarse mejor al cambio climático.

P: ¿Qué cultivos están más afectados por estos cambios?

López: En Latinomérica, Rainforest Alliance trabaja principalmente con café, cacao, palma, banano y piña, y  todos estos se ven  afectados por el cambio climático. El calentamiento global y los eventos extremos del clima desfasan todo el calendario de producción, chapeos, patrones de floración, cosecha y otras actividades agrícolas, al mismo tiempo que generan pérdidas de productividad e incrementan los gastos y la labor en el campo. Cultivos como el maíz y el frijol también están afectados, y estos  son clave para la seguridad alimentaria de muchos países.

P: ¿Podrán los agricultores adaptarse y seguir cultivando la tierra a pesar de los retos climáticos?

López: Si reciben la información, guía y tecnología que necesitan, sí podrán adaptarse, pero de distintas formas.  Por ejemplo, es muy probable que el café y el cacao se desplacen a tierras más altas. Podría suceder lo mismo con algunas legumbres, hortalizas y frutas, las cuales deberán  desplazarse o ser producirlas en invernaderos para controlar totalmente las condiciones del clima. Plantaciones grandes como piña, banano y la palma aceitera no se pueden desplazar debido a la topografía de los suelos –estos cultivos se siembran  en grandes planicies, entonces deberán cambiar todo su sistema productivo–. Y aquellos pequeños productores que no puedan desplazarse ni tengan dinero para tecnologías e infraestructura, probablemente seguirán sembrando en sus tierras pero cultivos diferentes.

La produc

Myleydi Araya, cefeticultora certificada Rainforest Alliance en Costa Rica, logró evitar el ataque de la roya gracias a prácticas sostenibles y amigables con el clima promovidas por la certificación. A su lado, se pueden ver dos plantas enfermas que perdieron todas sus hojas y pertecenen a una finca no certificada.

P: ¿Cómo ayuda Rainforest Alliance a los productores para adaptarse y mitigar el cambio climático?

López: Los productores Rainforest Alliance CertifiedTM usan prácticas agrícolas sostenibles y  amigables con el clima que, por ejemplo, favorecen sistemas agroforestales con árboles de sombra, cobertura vegetal y barreras naturales vivas, los cuales aseguran microclimas más frescos y menos estrés por calor, mientras capturan carbono. También permiten mantener suelos húmedos, enriquecidos y resistentes, y reducen su vulnerabilidad a pestes y enfermedades.

En las fincas certificadas se hace un  manejo integrado y se da seguimiento constante a la producción, asegurando que se pueda  responder más rápido a amenazas por el clima y enfermedades. En 2011, se lanzó el Módulo de Clima de la Red de Agricultura Sostenible, el cual añade 15 criterios relacionados con el clima, los cuales han probado  ayudar a mitigar el cambio climático y a aumentar la resiliencia en las fincas. Alrededor de 350 productores en Latinoamérica cuentan con la verificación del Módulo de Clima.  Adicionalmente, brindamos capacitaciones y herramientas específicas para la adaptación y mitigación del cambio climático, las que sirven para realizar análisis de riesgo en sus fincas y ayudan a controlar las principales amenazas relacionadas al cambio climático.

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