Entrevista con Mark J. Spalding, Presidente, The Ocean Foundation y Shana Miller, Directora del Proyecto Mundial para la Conservación del Atún, The Ocean Foundation

Por Dipika Chawla, Rainforest Alliance

“Nuestro gran problema es que estamos capturando y consumiendo animales silvestres a una escala comercial mundial… Tenemos que aprender a hacer acuicultura bien, permitirle al océano recuperarse y ser mucho más cuidadosos de lo que lo hemos sido en el pasado”.

Foto por Gerick Bergsma 2010 Marine Photobank

El atún tiene un rol increíblemente importante en los ecosistemas marinos, en nuestra dieta y en la industria de la pesca. El atún aleta azul (Thunnus spp), un producto sumamente valioso en el mundo del sushi, es un grupo de especies particularmente interesante. Son gigantes –  un atún aleta azul del Atlántico puede pesar hasta 675 kg – y pueden desplazarse rápidamente, alcanzando hasta 64 km por hora. El atún barrilete (Katsuwonus pelamis) es más pequeño y es la especie que se utiliza, principalmente, en el atún enlatado.

Como fuente popular de proteína para los seres humanos alrededor del mundo, el atún juega un papel vital en la economía pesquera mundial, afectando los medios de sustento de los trabajadores de la industria de la pesca comercial, así como a los pescadores locales que viven en las áreas costeras. Desafortunadamente, la rentabilidad que ofrece el atún ha resultado en una sobre pesca masiva, llevando a algunas poblaciones de atún al punto de colapso.

Por más de una década, The Ocean Foundation ha estado trabajando para conservar las poblaciones de atún alrededor del mundo. Conversamos con el presidente de esta organización, Mark J. Spalding y con la Directora del Proyecto para la Conservación Mundial del Atún, Shana Miller, acerca del estado actual de esas especies en el mundo y qué se puede hacer para mitigar el daño causado por la sobre pesca, por el cambio climático y por otros factores.

Pregunta: ¿Por qué debería ser una prioridad la conservación del atún?

Mark J. Spalding

Mark J. Spalding

Spalding: Los atunes son especies de nivel trófico alto. Me gusta pensar en ellos como los leones del océano. Como depredadores superiores, son muy importantes para la función del ecosistema. El atún, especialmente el aleta azul, es un producto de consumo humano de muy alta demanda. Como resultado, atrae precios muy altos en los mercados de pescado, lo que a su vez motiva a los pescadores a buscarlos más o, al menos, a continuar capturándolos. La sobre pesca ha puesto en peligro a las poblaciones de atún alrededor del mundo, lo cual amenaza la salud de los océanos, así como nuestra seguridad alimentaria.

En el pasado no había el suficiente conocimiento científico para la gestión de pesquerías. Hemos estado invirtiendo en mejorar el conocimiento científico, lo que desafortunadamente nos ha llevado a la conclusión de que las cosas están peor de lo que pensábamos debido a la interconectividad y a las largas rutas migratorias de estos animales, en especial entre ambos lados del Atlántico.

Pregunta: ¿Cuáles son las amenazas que enfrentan, hoy en día, las especies de atún?

Shana Miller

Shana Miller

Miller: La sobre pesca es, por mucho, la mayor amenaza a las especies de atún. El atún es una especie comercial fuertemente explotada y uno de los peces más codiciados en la industria de los alimentos. El atún aleta azul es el más amenazado de todas las especies de túnidos. Tienen una vida relativamente larga, hasta 40 años y maduran tarde, ya que algunas de las especies alcanzan la madurez sexual tan tarde como a los 16 años. Una población con este tipo de historia de vida, se ve diezmada muy rápidamente y toma mucho más tiempo en recuperarse.

El barrilete es un pez mucho más pequeño, alcanza un máximo de 18 kg – crece y madura mucho más rápido y no vive tanto tiempo. En consecuencia, es más resiliente a la presión por la pesca y no se considera que esté sujeto a sobre pesca en ningún lugar del mundo. Sin embargo, la presión de pesca está aumentando y estamos llegando al punto en que el riesgo de la sobre pesca se convierta en una preocupación. Actualmente, más del 50% del atún capturado en las pesquerías es el barrilete. Trabajamos con el barrilete en el Pacífico, donde se encuentra la mayor pesquería de atún del mundo.

Spalding: Además de la sobre pesca, el derrame de petróleo de la British Petroleum (BP), en el Golfo de México, en el 2010 y el accidente con el reactor nuclear de Fukushima, en el 2011, representaron serias amenazas a los hábitats del atún. El derrame petrolero de BP ocurrió durante el punto más alto de la reproducción del aleta azul, cerca de la única área de reproducción conocida del aleta azul del Atlántico occidental y asestó un golpe severo a la población. En cuanto a Fukushima, existen informes de que casi todos los aleta azul que han sido capturados en el Pacífico, sea para investigación científica o para consumo, han mostrado contaminación que es directamente trazable a la planta nuclear.

Es necesaria mucha verificación científica de ambos desastres antes de poder saber la extensión del daño. Pero los dos nos hablan de cuán interrelacionado está el océano. En ambos casos, lo que hemos visto es, probablemente, tan solo la punta del iceberg en términos de lo ocurrido como resultado de estos accidentes causados por el ser humano. El atún aleta azul es sencillamente importante para los humanos y también es dramáticamente rápido y precioso, lo que lo convierte en una especie carismática.

El alto precio del atún también ha provocado una inversión en lo que se conoce como “granjas atuneras”, en las que se capturan juveniles en una red y estos son remolcados a un sitio en el que son “terminados” o engordados y alistados para la venta, suplen así la demanda a los mercados asiáticos de pescado y otros. Todo esto significa que existe una tremenda presión sobre estas especies, lo que nos preocupa en The Ocean Foundation. En consecuencia, hemos realizado un par de proyectos que trabajan con atún y además hemos otorgado donaciones a otras organizaciones involucradas en el tema.

el derrame de petróleo de la British Petroleum (BP)

El derrame de petróleo de la British Petroleum (BP)

Pregunta: ¿Cuáles son los problemas con las granjas de atún?

Miller: Las granjas de atún, como se desarrollan en este momento, presentan problemas para la conservación del atún y la conservación de los océanos en general. Los atunes aleta azul son animales grandes que requieren de gran cantidad de forraje — es decir, peces para su propia dieta. Se necesitan de 7 a9 kg de sardina, macarela o cualquier otro pez que se esté usando como alimento, para producir 0.45 kg de atún aleta azul. Esto hace que el proceso sea sumamente ineficiente en términos de la razón de conversión. También existe preocupación porque se están diezmando las poblaciones locales de sardina para alimentar el aleta azul en las granjas frente a las costas de Baja California en México.

Las granjas atuneras tienen jaulas oceánicas abiertas con altas densidades de población de atún, están ubicadas en áreas costeras y producen grandes cantidades de aguas residuales. Existe preocupación por la contaminación del agua, ya que los contaminantes pueden penetrar las fuentes de agua potable. Las granjas de atún también perturban los patrones migratorios normales de los atunes, ya que están atrapados en un área relativamente pequeña.

Spalding: Algunos de los problemas ambientales  causados por las granjas atuneras incluyen la degradación del acervo genético, la remoción de especies de la relación depredador-presa, así como la introducción de nutrientes, heces y desechos de la instalación en una sola locación concentrada.

Por lo general, en las granjas atuneras se sacan los atunes y se envían el mercado conforme se necesitan. Pero ocasionalmente se transporta un animal vivo al mercado, ya que esto es increíblemente popular en Japón; por ejemplo, envían un solo atún aleta azul en avión desde Tijuana en un vuelo sin escalas hasta Tokio, donde lo pueden vender por una enorme cantidad de dinero — el precio record es de casi $1,8 millones por un solo atún. La huella de carbono de enviar un solo pez por avión cruzando todo el Pacífico es tan sólo otro de los costos ambientales de esta práctica.

Pregunta: ¿Existen algunas regiones de particular preocupación para la conservación del atún?

Spalding: Estas son especies altamente migratorias que pueden viajar distancias muy largas a altas velocidades. Sabemos que el atún que se encuentra un día en el Golfo de México puede encontrarse frente a la costa de Maine poco tiempo después. Así es que la respuesta simple es no. Los atunes están en todos lados.

Miller: Los atunes se encuentran en el 91% de los océanos del mundo. Tienen un área de distribución enorme y un gran impacto sobre la mayoría de los países costeros. En casi todas las aguas donde se encuentran atunes, existen al menos pesquerías artesanales, si no grandes flotas pesqueras industriales.

Pregunta: ¿Qué rol tienen los gobiernos en la protección de las poblaciones de atún?

Spalding: Tanto Estados Unidos, Canadá, México, como Europa y  Asia, tienen flotas atuneras comerciales. Estados Unidos es uno de tan sólo tres países, además de Nueva Zelanda e Islandia, que activamente están tratando de frenar la sobre pesca. Nuestro gobierno federal está involucrado en actividades de monitoreo de las especies y está haciendo un trabajo relativamente bueno en el establecimiento de cuotas de captura.

La Ley Magnuson-Stevens de Conservación y Ordenación de Zonas Pesqueras, la principal ley que trata la pesca en EE.UU., fue aprobada originalmente en 1976 e incluía algún lenguaje sobre conservación. Cada vez que ha sido reautorizada, se ha fortalecido, considerablemente, ese lenguaje. Durante la última reautorización, hace algunos años, finalmente se incluyeron reglamentos que están diseñados para prevenir que ocurra la sobre pesca.

La Ley está programa para ser reautorizada este año y existe una enorme cantidad de resistencia por parte de la industria pesquera. El gobierno necesita mantener su compromiso con detener la sobre pesca y no permitir que la Ley se vea diluida. Hasta el momento, esta Ley ha representado un importante éxito para la conservación — una pieza de legislación que parece estar protegiendo efectivamente nuestros océanos. Aunque beneficia a todos en el largo plazo, nos preocupa que la Ley sea diluida debido a que en el corto plazo lastima, económicamente, a algunas personas.

Miller: En vista de que los atunes son tan altamente migratorios, las pesquerías de atún son gestionadas por Organizaciones Regionales de Ordenación Pesquera (OROP). La Comisión International para la Conservación del Atún Atlántico (CICCA) trabaja en el Atlántico y la Comisión del Atún para el Océano Índico opera en el Océano Índico. El Pacífico es mucho más grande, por lo que existen tres OROP: la Comisión Interamericana del Atún Tropical (CIAT), la Comisión de pesca del Pacífico Occidental y Central (WCFPC, por sus siglas en inglés) y la Comisión para la Conservación del Atún Aleta Azul del Sur (CCSBT, por sus siglas en inglés). Para este proyecto, estamos trabajando directamente con la CICAA en el Atlántico, así como la CIAT y la WCPFC en el Pacífico para promover límites de captura, límites de talla y otros aspectos basados en la ciencia.

Pregunta: ¿Cómo está afectando el cambio climático la conservación del atún?

Miller: El atún aleta azul del Atlántico occidental se reproduce solamente en el Golfo de México. El atún aleta azul es un pez de agua fría y cuando está en el Golfo de México, se encuentra en el límite superior de su rango de temperatura. Si la temperatura es más cálida, puede desarrollar problemas cardíacos y hasta sufrir ataques al corazón. Conforme las aguas superficiales se calientan debido al cambio climático, existe la preocupación de que el Golfo de México se torne demasiado cálido para el atún aleta azul.

Es probable que la acidificación del océano también cause problemas para la mayoría de las especies de peces, incluyendo los atunes. Los cambios en la distribución de hábitats y la reducción de la cantidad de oxígeno en la columna de agua también son fuentes de preocupación.

Spalding: Dicho de manera muy simple: principalmente lo que queremos hacer con cualquier especie, a la luz del cambio climático, es tornarla tan resiliente como sea posible. Una especie resiliente tiene mayor probabilidad de sobrevivir a las fluctuaciones en su hábitat causadas por el cambio climático. Se puede asegurar una mayor resiliencia si buscamos una mayor diversidad genética, el aumento de los números de las poblaciones y la protección del hábitat. Estas cosas las podemos lograr deteniendo la sobre pesca y las prácticas nocivas de las granjas atuneras.

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Pregunta: ¿Cómo puede la industria atunera cambiar para ser más sostenible?

Spalding: La acuicultura puede ser una solución viable si se implementa correctamente. Hoy en día, más del 50% de toda la producción de pescado proviene de la acuicultura y está creciendo a una tasa de alrededor del 6% por año. Puede ser una solución a los problemas de seguridad alimentaria y podría reducir la presión sobre los océanos si lo hacemos bien.

Hace algunos años, la actitud predominante era que toda la acuicultura era mala. Esta opinión se formó como resultado de granjas con jaulas abiertas para salmón y cultivos de camarones mal manejados, estos últimos principalmente desarrollados en manglares.  Pero cuando se examinan todos los tipos de acuicultura, hay matices muy diferentes. Existen formas de acuicultura con miles de años de antigüedad, ubicadas en sistemas fluviales y áreas costeras. Estas parecen ser sostenibles por el simple hecho de que han perdurado por tanto tiempo. Los sistemas modernos y cerrados, por otra parte, no permiten que los animales ni la contaminación escapen y evitan el crecimiento de nutrientes, la entremezcla genética y promueven el contagio de enfermedades.  Necesitamos buscar la mejor manera de gestionar la acuicultura para poderla usar como una alternativa sostenible.

Miller: Los atunes pueden ser especies muy prolíferas. No hay razón para que las personas dejen de comer atún del todo. Es una excelente fuente de proteína para el mundo. Especies como el atún aleta azul del Pacífico, que se encuentra a menos del 4% de sus niveles históricos, probablemente no sean los mejores peces para comer. Pero otras especies, si se manejan apropiadamente con límites de captura y de talla y se protegen sus áreas de reproducción cuando sea necesario, pueden soportar una pesca sostenible. Esto es lo que estamos trabajando en promover.

También existe la necesidad de una mejor ordenación de las artes de pesca industriales – palangres y redes de cerco, en particular. Los palangres pueden tener docenas de kilómetros de longitud, con miles de anzuelos y sencillamente flotan en el océano abierto. Aunque su captura objetivo es el atún y el pez espada, estos anzuelos con carnada también atraen tortugas marinas, tiburones, mamíferos marinos y otras especies amenazadas. Estos animales quedan entonces atrapados en una cuerda por hasta 18 horas antes de ser extraídos. Los que respiran, como las tortugas, se pueden ahogar. En esta etapa, estamos buscando mejor cobertura de observadores y mejor monitoreo de las pesquerías de palangre para tener una mejor idea de sus impactos sobre la vida marina

Las pesquerías con redes de cerco usan dispositivos agregadores de peces (también llamados plantados o FAD, por las siglas en inglés de Fish Aggregating Devices) – objetos flotantes que son monitoreados por satélite y atraen cardúmenes de barrilete, atún patudo (Thunnus obesus) y atún aleta amarilla. Cuando hay atunes presentes, los buques de pesca llegan y despliegan grandes redes que encierran los cardúmenes enteros de atún, capturando juveniles y adultos por igual. Algunos plantados, conocidos como plantado enmallantes, tienen redes que cuelgan debajo del agua y enredan a tiburones y tortugas marinas. La investigación sugiere que este tipo de pesca cambia el comportamiento natural de los atunes, que se concentran alrededor de los plantados en vez de seguir sus patrones migratorios normales. Se ha notado una alta residencia en estos dispositivos, lo que significa que una vez que los atunes encuentran el plantado, tienden a quedarse.

La  información acerca de todos los plantados que existen no es, por mucho, suficiente. Las empresas pesqueras los pierden o los dejan flotar a la deriva cuando ya no son útiles y éstos continúan atrayendo peces. Esto crea un problema de basura marina, ya que existen decenas de miles de estos objetos que están flotando en el océano. Estamos pidiendo mejor gestión y seguimiento de los plantados y las pesquerías sobre plantados.

NOAA

Pregunta: ¿Cuáles son las mejores estrategias para prevenir la sobre explotación del atún?

Miller: Los principales objetivos para este proyecto son detener la sobre pesca del atún aleta azul y patudo, así como establecer límites de captura firmes y con base en la información científica para proteger a todas las especies. Para las especies más vulnerables como el aleta azul, también estamos solicitando límites de talla mínima para proteger a los juveniles para que una mayor cantidad de ellos puedan alcanzar la madurez, reproducirse y contribuir a la siguiente generación. El atún aleta azul también se beneficiaría de la protección de su área de reproducción. Un pez tropical como el barrilete se puede reproducir a lo largo de todo el año cuando las condiciones son apropiadas, mientras que las especies de aleta azul se reproducen estacionalmente. Por ejemplo, el atún aleta azul del Atlántico occidental está presente en el Golfo de México entre enero y junio, pero el pico de reproducción ocurre sólo entre marzo y mayo, por lo que estamos trabajando para proteger esa área y tratar de restringir las actividades de pesca durante ese período de tiempo.

Spalding: Si sabemos que una población de peces está sujeta a sobre pesca, entonces necesitamos reducir la captura hasta que sea capaz de recuperarse. Si pensamos que una población de peces está saludable, entonces podemos extraer del sistema sólo lo suficiente para que la reproducción pueda mantenerse al mismo ritmo del consumo. Nuestro mayor problema aquí es que estamos capturando y consumiendo animales silvestres a una escala comercial mundial —  esta no es una situación como la del ganado, donde estamos en control de la población y la reproducción.

La población humana está aumentando. Vamos a crecer de 7 mil a 9 mil millones de personas en el futuro cercano. Actualmente, una de cada siete personas depende del pescado para su proteína diaria. Si aumentamos a 9 mil millones de personas y la proporción continúa igual, necesitaríamos suficiente pescado cada día para alimentar a la población entera de los Estados Unidos. Necesitamos dejar que el océano se recupere, determinar cómo practicar una acuicultura apropiada y ser mucho más cuidadosos de lo que lo hemos sido en el pasado.

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