Haití lucha por conservar sus especies únicas

Yessenia Soto, Rainforest Alliance

El Massif de la Hotte alberga gran parte de los pocos bosques que quedan en Haití. Foto: Sam Turvey/ Zoological Society London

El Massif de la Hotte alberga gran parte de los pocos bosques que quedan en Haití. Foto: Sam Turvey/ Zoological Society London

Haití podrá ser un país pequeño, pero sus bosques albergan una enorme riqueza en cuanto a biodiversidad única. El Massif de la Hotte, una zona montañosa en el suroeste de Haití y en la Reserva de la Biosfera Macaya, es una de las 268 áreas clave para la biodiversidad en el Caribe para especies amenazadas y es además el sitio más importante del mundo para la especies endémicas y en peligro crítico, según la Alianza para la Cero Extinción, una coalición de grupos de conservación de la biodiversidad.

Hogar de 42 especies de mamíferos, aves, reptiles y anfibios en peligro global, Haití es el único lugar en el mundo donde existen 13 especies de ranas en peligro crítico de extinción.

La rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) es una de las especies de anfibios globalmente amenazadas que dependen de los bosques del Massif de la Hotte. Foto: Sam Turvey/ Zoological Society London.

La rana arborícola gigante de la Hispaniola (Osteopilus vastus) es una de las especies de anfibios globalmente amenazadas que dependen de los bosques del Massif de la Hotte. Foto: Sam Turvey/ Zoological Society London.

Sin embargo, Haití enfrenta un gran reto de conservación ya que solo le queda el 3% de estos bosques, los que además se están perdiendo a un ritmo del 10% cada cinco años, explicó David Wege, gerente senior de los programas de conservación en el Caribe de BirdLife International.

Las principales amenazas a estos bosques vienen de miembros de las comunidades locales, quienes necesitan cortar los árboles para usar la madera como carbón para cocinar o deben limpiar la tierra para sembrar la comida para sus familias. Estas necesidades han causado grandes niveles de destrucción y fragmentación de hábitats, reduciendo la resiliencia del ecosistema, la integridad ecológica y el flujo de los genes entre las especies.

Gracias a la Iniciativa Darwin, un programa de financiación de Gran Bretaña, BirdLife International trabaja en Haití desde el año 2010 en un proyecto llamado Construyendo un futuro para los vertebrados únicos de Haití, el cual pretende priorizar los hábitats críticos que aún quedan en el Massif de la Hotte para poder asegurarle un futuro sostenible a las especies únicas que dependen de ellos. “Aquí está el mayor número de especies en peligro crítico de extinción de cualquier parte del mundo. Conservar este sitio es crítico para evitar la extinción de esas especies”, explicó Wege.

La primera parte del proyecto se ha enfocado en identificar esos hábitats prioritarios. Con la ayuda de la Sociedad Zoológica de Londres y el Fideicomiso de Conservación de Durrell para la Vida Silvestre, los biólogos han hecho expediciones a pie y a veces en helicóptero a las alejadas áreas de bosque en el Massif de la Hotte, con el fin de localizar dichos hábitats y registrar las especies que aún quedan en ellos. Esta información es clave, explicó Wege, porque servirá como línea de base científica para encontrar las necesidades específicas de conservación y desarrollar los planes de restauración de hábitats y de conservación de las especies.

La Jutía de la Hispaniola (Plagiodontia aedium) es un gran roedor arbóreo que está en peligro y que sobrevive en el Massif de la Hotte. Foto: Jose Nunez-Mino/ Durrell Wildlife Conservation Trust.

La Jutía de la Hispaniola (Plagiodontia aedium) es un gran roedor arbóreo que está en peligro y que sobrevive en el Massif de la Hotte. Foto: Jose Nunez-Mino/ Durrell Wildlife Conservation Trust.

Las expediciones han servido para determinar las áreas más grandes e importantes para la conservación de las especies, así como para crear mapas de dichas zonas boscosas, ya que Haití carece de un mapeo completo de sus áreas de conservación. En muchos casos, los expertos incluso han descubierto nuevas especies que no estaban registradas.

De forma paralela, BirdLife trabaja para fortalecer las capacidades en su socio local,  la Sociedad Audubón de Haití. Según Wege, este es un objetivo clave ya que el personal capacitado es un recurso muy limitado en el país; luego del terremoto que devastó la capital Puerto Príncipe, en el 2010, el poco personal entrenado disponible dejó de trabajar con las ONG para optar por puestos con salarios más altos ofrecidos por las agencias internacionales de ayuda.

Con la meta de que los haitianos puedan hacer el trabajo por sí mismos, el proyecto promueve cursos y capacitaciones en áreas de conservación y monitoreo de vertebrados y sus hábitats, biología en general, y planificación, manejo y comunicación de la conservación. Se motiva al personal del proyecto a participar en expediciones de las organizaciones socias para que aprendan técnicas y protocolos necesarios, y se espera crear eventualmente oportunidades de aprendizaje universitario formal. Además, se estableció una red de expertos y conservacionistas y se está impulsando la colaboración entre las ONG involucradas.

Otro pilar de este proyecto es trabajar con las comunidades para brindarles alternativas de vida sostenible que reduzcan su dependencia de los recursos naturales, principalmente de madera para carbón, y la gran presión que ejercen en los hábitats frágiles que se quieren conservar.

“Haití es el país más pobre de las Américas. La visión de conservación en esta área debe ser una que promueve la protección de los hábitats y las especies, pero que también protege a sus comunidades”, enfatizó Wege.

Esto también se convirtió en un gran reto tras el terremoto del 2010, ya que provocó más de un millón y medio de desplazados en la capital, muchos de los cuales migraron hacia las zonas rurales como el Massif de la Hotte.

Reunión entre los coordinadores del proyecto y miembros de la comunidad en el Massif de la Hotte. Foto: Sam Turvey/ Zoological Society London.

Reunión entre los coordinadores del proyecto y miembros de la comunidad en el Massif de la Hotte. Foto: Sam Turvey/ Zoological Society London.

Una de las iniciativas realizadas para atender esta necesidad consiste en crear acuerdos de conocimiento mediante los cuales las comunidades se comprometen a disminuir su impacto en el bosque y a cambio reciben educación para sus hijos.  Según Wege, la respuesta ha sido positiva porque la educación es una gran motivación para estas familias, quienes desean que sus hijos estudien para que algún día tengan trabajos en la ciudad.

En una próxima fase, se involucrará a la comunidad en proyectos de reforestación a gran escala para restaurar el bosque, ayudarlos a evitar la erosión del suelo y protegerlos de desastres naturales como las inundaciones.

Para Wege, el primer gran resultado del proyecto es la información científica que se ha recolectado. BirdLife ha utilizado esta línea de base científica para proveer recomendaciones y contribuir al desarrollo de un plan nacional para el Massif de la Hotte y otras áreas protegidas.

2 thoughts on “Haití lucha por conservar sus especies únicas

  1. ME ALEGRA SABER QUE AUN QUEDAN BOSQUES tenia idea de lo contrario, ojala puedan reforestar con especies nativas eso ayudara al suelo a reconocer a sus amigos los arboles locales.

  2. Que bueno que quedan arboles ,quisiera saber cuales son los arboles endemico dehaiti y si se conservan

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