Ballenas y delfines motivan a un grupo de tour operadores marinos en Costa Rica a dar el salto hacia la sostenibilidad

Por Yessenia Soto

De enero a marzo y luego de setiembre a octubre, las cálidas aguas del Pacífico Sur de Costa Rica tienen visitantes especiales: ballenas jorobadas que aprovechan este hábitat para aparearse y descansar durante su viaje migratorio. Todo el año, también es posible deleitarse con la presencia de varias especies de delfines.

Centenas de turistas costarricenses e internacionales, ilusionados por ver una ballena o un delfín, viajan cada año hasta Bahía Ballena – un hábitat clave para los cetáceos en el Pacífico Sur donde se ubica el Parque Nacional Marino Ballena. Allí, los tour operadores locales esperan listos para ayudarlos a ver estas criaturas y aprovechar la “temporada alta” de ballenas.

Solo entre 1998 y el 2006, Costa Rica experimentó un incremento promedio anual del 74,5% en el turismo de observación de ballenas y delfines, el mayor crecimiento reportado entre los países de América Latina que también ofrecen esta actividad (Hoyt, E. y Iñiguez, M. 2008). Con este auge también creció la preocupación sobre el impacto negativo en el ecosistema marino y en las especies mismas.

Las investigaciones respaldan que el turismo marino está generando un considerable impacto ambiental, principalmente porque con frecuencia los tour operadores fallan en acatar las regulaciones existentes. “Un solo bote con turistas que no siga las normas básicas de observación responsable puede afectar negativamente al grupo, a corto plazo”, explicó Andrea Montero, investigadora de Fundación Keto, una organización costarricense sin fines de lucro dirigida al estudio de la biología, manejo y conservación de recursos marinos y costeros.

Keto realizó un estudio sobre el comportamiento del delfín manchado pantropical (Stenella attenuata), en las temporadas secas de 2004-2005 y 2005-2006, en dos áreas de la Península de Osa donde la actividad se practica intensamente: Bahía Drake e Isla del Caño. Los resultados indicaron que los delfines reaccionaron negativamente a los barcos que incumplían la normativa nacional sobre la observación de cetáceos. Además, dijo Montero, se mostró que es menos probable que se produzcan los comportamientos de alimentación y descanso en presencia de embarcaciones turísticas.

A partir de estos hallazgos, los investigadores plantearon la posibilidad de trabajar con miembros de la comunidad para ayudarlos a seguir aprovechando los ingresos que les genera el avistamiento de cetáceos, pero sin dañar a estas maravillosas criaturas o su hábitat.

“Cuando nos acercamos a la comunidad encontramos un grupo de empresarios con una gran sensibilidad ambiental, quienes estaban dispuestos a generar cambios y a desarrollar capacidades”, explicó Catalina Molina, coordinadora del programa de turismo sostenible de Keto y directora del proyecto “Promoviendo el turismo marino responsable a través del desarrollo e implementación del sistema de mejores prácticas Sea Star System, en el Pacífico Sur de Costa Rica” – una exitosa iniciativa que comenzaron en el 2009 y que está colocando a Bahía Ballena como una comunidad pionera del turismo marino responsable en Costa Rica.

Promovido por la Fundación Keto, con el apoyo de la organización Conservación Internacional y de Rufford Foundation, el proyecto desarrolla un programa de capacitación que enseña a los empresarios a implementar una serie de mejores prácticas de turismo marino sostenible. Además, para aumentar la efectividad y credibilidad de estas prácticas y darle un valor agregado al esfuerzo de los participantes, Keto creó el “Sea Star System“.

El Sea Star System es el primer programa nacional de verificación, diseñado exclusivamente para el turismo marino responsable. Las empresas que participan se comprometen a cumplir con 51 criterios de turismo marino responsable. Estos criterios fueron diseñados de forma participativa por los mismos miembros de la Asociación de Operadores de Turismo en el Parque Nacional Marino Ballena con el apoyo técnico de Keto, los cuales se enmarcan en el Reglamento para la operación de actividades relacionadas con cetáceos en Costa Rica, publicado en el año 2005.

Para cumplir con estos criterios, los tour operadores participantes realizan cambios simples que pueden tener un impacto significativo tanto en sus operaciones administrativas, en tierra y en el mar: mejorar sus botes y equipos para asegurar el mínimo impacto en cuanto a contaminación de las aguas, daño mecánico a arrecifes y emisiones de ruido que afectan a los cetáceos; cumplir estrictos estándares de calidad y seguridad; capacitar a sus guías y capitanes en servicio al cliente, manejo de las embarcaciones y su relación con el ecosistema marino y apoyar proyectos de conservación de la comunidad.

Las embarcaciones también deben seguir reglas durante las excursiones, como viajar a una velocidad promedio de 5 a 7 km por hora en presencia de un cetáceo, mantener una distancia predeterminada entre el bote y el animal y no tocarlos, alejarse al detectar estrés o un cambio de comportamiento en los animales, abandonar el área cuando hay tres botes alrededor de una ballena o un grupo y no estar más de 15 minutos cerca cuando las criaturas están en descanso.

Bote - Foto por Fundacion KetoUna vez que los tour operadores se capacitan y realizan las mejoras necesarias pueden aplicar por una auditoría de verificación que evalúa su trabajo en tierra y en el agua. Al final, se les da una calificación global y cada empresa recibe el distintivo Sea Star System de una, dos o tres estrellas, de acuerdo a su desempeño, siendo tres estrellas la distinción máxima.

Bahía Aventuras es uno de los diez operadores de turismo marino en Bahía Ballena que actualmente participan en el programa. Su propietario, Walter Brenes, dice que siempre han trabajado con una ética conservacionista, pero reconoce que obtener el distintivo Sea Star System les traerá un valor agregado. “Hoy, el sector turístico tiene una clara tendencia a dar prioridad las empresas que tienen distinciones como estas”, dijo. Por esta razón, también está trabajando por conseguir la certificación del programa nacional de Certificación de Sostenibilidad Turística (CST).

Los empresarios también estar motivados a ir más allá de conseguir el distintivo. Marlene Badilla, de Dolphin Tours de Bahía Ballena y quien laboró como promotora comunitaria del Sea Star System desde el inicio del proyecto, contó que desde el inicio se propusieron ser un ejemplo para otros empresarios y comunidades del país.

Casi paralelo al proyecto, el grupo de tour operadores decidió formar la Asociación de Operadores de Turismo en el Parque Nacional Marino Ballena con la meta de crear una plataforma para mejorar la gestión del turismo marino en la zona, apoyarse en cuestiones de mercadeo, capacitación y realizar mejoras en el parque y la comunidad. Un grupo de guías locales también creó una asociación de guías naturalistas para optimizar su proyección, capacitarse, diversificar sus actividades para abarcar más que turismo marino y para apoyar la conservación desde su trabajo.

Molina resaltó que, de esta forma, el grupo ha establecido un valioso canal de comunicación y, pese a que son competencia, se avisan cuándo y dónde ven una ballena o un grupo de delfines, para que todos puedan aprovechar. Del mismo modo, se llaman la atención entre sí cuando alguno incumple las buenas prácticas del programa.

Ballena - Foto por Bahia AventurasHasta ahora, el reto más grande de los tour operadores participantes viene de otras empresas y de algunos turistas. “Es difícil cuando vienen barcos de afuera y hacen cosas inapropiadas enfrente de nuestros turistas”, cuenta Badilla, porque entonces lo turistas presionan lo mismo, como acercarse demasiado al animal o quedarse más tiempo del permitido. En lugar de ceder, los guías duplican esfuerzos antes y durante la excursión para informar y educar a los turistas sobre las prácticas sostenibles que realizan.

El primer ciclo de trabajo de Keto está casi terminado en Bahía Ballena. Una vez que los tour operadores obtengan su distintivo Sea Star System, deberán realizar una autoevaluación semestral de su desempeño y recibir otra inspección externa cada año. Ahora la organización espera enfocarse en promover el programa y adaptarlo a otras áreas marinas protegidas y comunidades interesadas, como Bahía Drake, el Parque Nacional Manuel Antonio y el Humedal Nacional Térraba-Sierpe, todos en costa del Pacífico, también a otras actividades de turismo marino como pesca turística, excursiones por manglares y kayaking. Asimismo, existe la posibilidad de aliarse con otras ONG e instituciones para expandir el Sea Star System a otros países.

Foto por Fundacion KetoMolina dice que para conocer la efectividad de estas prácticas, sobre las poblaciones de cetáceos, será necesario realizar procesos de monitoreo y evaluación paralelos, durante varios años. Por ahora, el objetivo es seguir mejorando las prácticas de estas empresas para evitar que los cetáceos se desplacen a otras regiones. En lo que va de esta temporada, los tour operadores en Bahía Ballena aseguran con orgullo que han logrado ver delfines y ballenas en la mayoría de sus salidas al mar.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s