Entrevista con Jaime García-Moreno, director ejecutivo de la Alianza para la Sobrevivencia de los Anfibios (ASA)

Realizada por Yessenia Soto, Rainforest Alliance

“La Alianza para Cero Extinción registra 944 especies de animales en peligro de extinción inminente (especies reducidas a una sola población, la cual está amenazada) y más de la mitad de ellas son anfibios. Estas se concentran en unos 300 sitios que debemos intervenir ya o se perderán más especies”.

Foto por Jamie García-MorenoCuando la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) publicó su Evaluación Global de los Anfibios, en el 2004, los ojos de la comunidad conservacionista se volcaron hacia los anfibios. La evaluación encontró que el 32% de las casi 5.500 especies de anfibios conocidas entonces estaban en alguna categoría de amenaza, según los criterios de la Lista Roja de Especies Amenazadas. Además, estimó que había un 23% adicional de anfibios “con datos insuficientes” para poder evaluarlos, de los cuales se podía suponer que al menos un tercio también estaría amenazado.

El hallazgo fue una alerta ya que el porcentaje de anfibios amenazados era incluso más alto que el de aves y el de mamíferos. Esto motivó a la comunidad conservacionista a tomar importantes acciones para detener la pérdida de un mayor número de especies de anfibios.

Jaime García-Moreno, director ejecutivo de la Alianza para la Sobrevivencia de los Anfibios (ASA), habló con nosotros sobre la creación de la ASA y el trabajo que realizan para salvar a este grupo de animales, valiosísimos indicadores ecológicos y potenciales fuentes medicinales para el ser humano.

Pregunta: ¿Cómo y porqué empezó la Alianza para la Sobrevivencia de los Anfibios?

García-Moreno: Al año siguiente de la publicación de la evaluación de la UICN aparecieron muchas iniciativas para atacar el problema: se estableció el Plan de Acción para la Conservación Anfibios; luego la UICN creó el Grupo de Expertos sobre Anfibios (Amphibian Specialist Group), para fomentar las acciones de conservación, particularmente en el campo; además nació la exitosa iniciativa Arca de Anfibios, que promueve la cría en cautiverio de especies amenazadas cuya forma más eficiente de tratar de salvarlas es, precisamente, reproducirlas en cautiverio para liberarlas luego.

Estos esfuerzos tuvieron éxito básicamente en acciones de emergencia. No se pudo avanzar mucho en otros frentes por la falta de recursos (particularmente monetarios) y de coordinación entre las iniciativas realizadas por las distintas instituciones.

La ASA fue presentada, por primera vez, en la Mini Cumbre sobre Anfibios celebrada por la Sociedad Zoológica de Londres en el 2009. La meta es que la ASA, como alianza internacional, pueda abordar el problema con un panorama más amplio, crear mayor vinculación institucional más allá de individuos o grupos de expertos, mejorar oportunidades de diálogo al crear una sola voz en nombre anfibios y, ojalá, mejorar las oportunidades para captar fondos.

P: ¿Qué grupos o actores están involucrados en la ASA?

Logo de ASAGarcía-Moreno: La ASA es una iniciativa mundial lanzada por la UICN y conformada actualmente por zoológicos en Europa y Estados Unidos como el Zoológico de Detroit, la Sociedad Zoológica del Norte de Inglaterra – Zoológico de Chester y el Zoológico de Frankfurt, por ONG como la Sociedad para la Conservación de la Vida Silvestre (WCS, por su siglas en inglés) y Conservación Internacional e instituciones de investigación y conservación como la Sociedad Zoológica de Londres.

P: ¿Cuánto interés tiene el público general en la conservación de anfibios?

García-Moreno: Muy poco. Los especialistas hemos fallado en comunicar y explicar al público el gran valor ecológico y medicinal de los anfibios, razones clave de su importancia para el ser humano. Asimismo, no todos los anfibios son estéticamente atractivos y además algunos son muy difíciles de ver en su hábitat, lo que influye en que no haya la misma vinculación que existe entre la gente y, por ejemplo, especies de mamíferos y aves. En los últimos años, se han descubierto unas 1.500 especies nuevas de anfibios, algunas con apariencia y colores espectaculares, pero la gente no las conoce. Necesitamos una fuerte campaña para promover los anfibios en general y su relación con la gente.

P: ¿Por qué los anfibios son tan importantes?

Jamie García-Moreno

Jamie García-Moreno

García-Moreno: En muchos lugares, los anfibios representan la mayor biomasa de vertebrados y cumplen un rol ecológico muy importante. Un ejemplo es su papel en la cadena alimenticia: los anfibios son presa de casi todos, ¡hasta las ranas comen ranas!, también son importantes depredadores. Por ejemplo, en Asia las ranas eran utilizadas en los arrozales para controlar las poblaciones de insectos.

Los anfibios también desempeñan funciones muy distintas en su fase acuática y terrestre, son un vínculo y parte del flujo de energía y nutrientes entre ambos biomas. Por otra parte, como estos animales respiran a través de piel, son muy sensibles a las perturbaciones ecológicas y, por eso, se consideran buenos indicadores de la salud del ecosistema.

La piel de distintas especies de anfibios cuenta con una valiosa colección de sustancias químicas con valor medicinal para el ser humano. Se ha encontrado que las ranas Epipedobates tricolor producen una sustancia química cuyo poder anestésico se dice es 200 veces mayor que la morfina. Hace un par de meses, el Dr. Chris Shaw, profesor en Irlanda, fue premiado por sus estudios con anfibios y quien logó aislar sustancias con potencial para el tratamiento del cáncer. Hay también algunas sustancias con potencial para tratar el SIDA y para desarrollar familias de antibióticos – algo importante en estos días en que las bacterias han desarrollado resistencia a muchos de ellos.

P: Una de las principales amenazas sobre los anfibios es la infección por un hongo. ¿En qué consiste esta enfermedad y cómo las afecta?

García-Moreno: Se trata de un hongo quitridio que no puede tratarse, no tiene cura y puede aniquilar poblaciones de anfibios susceptibles a él. La hipótesis que se maneja es que el hongo se esparció en los años 50, cuando se trasladó el sapo Xenopus laevis, portador positivo del hongo, para usarlo en laboratorios en todo el mundo. Se estima que, desde 1980 hasta hoy, no se han vuelto a encontrar unas 160 especies anfibios; posiblemente estas especies ya se han extinguido y se sospecha que varias de ellas desaparecieron por causa del hongo. Estudios sugieren que algunas bacterias podrían servir como vacunas contra la infección, pero no hay nada definitivo. Como el hongo no tiene efecto sobre la población humana, no ha recibido la atención necesaria para combatirlo a pesar de que es un sistema que podría enseñarnos mucho sobre la epidemiología y transmisión de enfermedades transmitidas por hongos.

P: ¿Qué otras amenazas enfrentan los anfibios?

García-Moreno: Un problema, incluso mayor que la epidemia del hongo, es la pérdida de su hábitat por causa del desarrollo urbano, el crecimiento de la frontera agrícola y la pérdida de humedales. Por ejemplo, hay una riqueza muy interesante de anfibios en el sureste de Asia, pero mucho del hábitat original se está perdiendo por plantaciones de palma para aceite o biocombustibles. Así están desapareciendo especies conocidas y casi seguramente otras que ni pudimos descubrir.

Foto por Jamie García-MorenoComo la mayoría de anfibios requieren agua, ya sea en su fase acuática o en su fase terrestre, muchas poblaciones están sufriendo por la contaminación hídrica con pesticidas, fertilizantes y desechos del drenaje, entre otros. Conjuntamente, en muchos lugares el agua se maneja desde la perspectiva casi exclusiva del uso y consumo humano, provocando una importante pérdida de importantes acuíferos naturales que les sirven de hábitat.

Otro reto es el tráfico comercial de anfibios con apariencia interesante para coleccionistas, un negocio más grande de lo que pensábamos -en algunos casos lo suficiente para afectar poblaciones de especies coloridas- y que además amenaza con esparcir el hongo quitridio a lugares donde aún no hay infección. También hay un mercado de anfibios para el consumo humano, para el cual se prefieren ciertas especies por su tamaño y porque se crían bien en cautiverio; el problema con esto es que las crías podrían escaparse y convertirse en especies invasoras, afectando a las locales.

P: ¿Cómo está afectando el cambio climático a los anfibios?

García-Moreno: Hace poco nos dimos cuenta que los anfibios estaban despareciendo incluso en áreas bien protegidas y aunque lo achacamos a la infección por el hongo quitridio, ahora estamos considerando el rol del cambio climático en esto. Áreas que antes eran hábitats con condiciones propicias para los anfibios pueden dejar de serlo por los efectos del calentamiento global. Otro problema es que no sabemos suficiente sobre el fenómeno; no tenemos certeza de a qué factores debemos ponerles más atención o que van a tener un impacto más fuerte en anfibios: si es la humedad de la hojarasca, el cambio de temperatura o el cambio de régimen de bosque nublado a bosque más abiertos, no tenemos suficientes estudios. Los herpetólogos en particular nos hemos enfocado en los problemas más actuales, descuidando de cierta forma el tema de cambio climático.

P: ¿Cuáles son las acciones de campo prioritarias para la ASA?

García-Moreno: Sin duda que salvaguardar especies que están a punto de extinguirse. La Alianza para Cero Extinción registra 944 especies de animales en peligro de extinción inminente (especies reducidas a una sola población y ésta se encuentra amenazada) y más de la mitad de ellas son anfibios. Estas se concentran en unos 300 sitios que debemos intervenir ya o se perderán más especies. Tenemos que acercarnos a esas comunidades y sus autoridades locales para trabajar juntos, crear sinergias y acciones conjuntas con las ONG y profesionales que trabajan con otras especies cuya conservación se traslapa con la conservación de anfibios y necesitamos consolidar la cría en cautiverio de especies que solo así pueden salvarse, para ganar tiempo valioso mientras se implementa un programa integral de conservación del medio ambiente.

P: ¿Existen oportunidades para involucrar a los sectores privados en la protección de los anfibios y su hábitat?

García-Moreno: Claro. Por ejemplo, necesitamos aliarnos con las instancias que manejan el agua y los suelos para que consideren a los anfibios. Había un caso interesante en cafetales en El Salvador, donde se descubrió que las poblaciones de ranas se mantenían muy saludables si las pozas de agua en el cafetal se dejaban abiertas en la época de reproducción. ¡Algo tan simple como eso! Debemos comunicarnos con estos sectores y encontrar formas sencillas en que pueden ayudar.

P: ¿Cuáles son las áreas geográficas prioritarias para la conservación de anfibios?

García-Moreno: Todo Centroamérica y Suramérica, principalmente los Andes, porque ahí es más fuerte la epidemia del hongo. También en lugares con mayor pérdida de hábitat, como el sureste de Asia, donde la expansión de la agricultura para biocombustibles es una amenaza clave.

P: ¿Cuáles son las próximas metas organizacionales para la ASA?

García-Moreno: Aumentar la base de nuestra alianza con nuevos miembros y más apoyo institucional, como de asociaciones de herpetología. También necesitamos involucrar al mundo entero en la conservación de anfibios y una forma en que lo estamos haciendo es promover entre los países miembros del Convenio sobre la Diversidad Biológica que utilicen su riqueza de anfibios como indicadores para el cumplimiento de las “Metas de Aichi” acordadas para el 2020.

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