Entrevista con Gabriela Mercado, Directora de Fomento e Integración Ambiental, Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), México

Entrevista realizada por Yessenia Soto, Rainforest Alliance

“Hay unas 1.400 empresas ecoturísticas comunitarias que no solo generan empleo e ingresos directos, sino que representan valiosos proyectos de conservación del patrimonio natural, cultural e histórico del país”.

La incuestionable diversidad, riqueza y belleza natural de México lo ha convertido en uno de los 10 países más visitados por turistas en el mundo. El turismo representa la tercera fuente de ingresos del país y da trabajo a casi dos millones y medio de mexicanos pero, al mismo tiempo, está causando un importante impacto negativo sobre el medio ambiente.

SEMARNAT - Foto por SEMARNATDesde hace un par de décadas el Gobierno mexicano viene dando pasos para transformar el sector turístico en una industria sostenible. La creación de normas o esquemas de certificación turística es uno de los esfuerzos ejecutados desde la Dirección General de Fomento Ambiental Urbano y Turístico de la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT). Entre ellas destaca una norma para certificar empresas ecoturísticas, creada en el 2006, la cual se ha convertido en una herramienta de capacitación, asistencia técnica y apoyo financiero y de mercadeo para los pequeños empresarios de turismo rural.

Hablamos con Gabriela Mercado, Directora de Fomento e Integración Ambiental de SEMARNAT, sobre el trayecto de esta norma, sus retos, logros y objetivos.

Pregunta: Mucha gente cree que México tiene un turismo principalmente masivo, de sol y playa. ¿Qué porción del mercado abarca el ecoturismo y cuál es su importancia para la industria?

Mercado: No hay una cifra precisa pero sabemos que es marginal en comparación con el turismo masivo. Sin embargo, en SEMARNAT defendemos que su importancia no puede ni debe verse en cifras económicas. México es un país rural, entonces la aportación y beneficios económicos del ecoturismo para la comunidad rural y la conservación del medio ambiente superan a la del turismo masivo. Hay unas 1.400 empresas ecoturísticas formalmente inscritas — aunque hay muchas más — las cuales están en manos de familias rurales que son dueñas de la tierra comunal y ejidal dentro de reservas y áreas naturales, por lo que sus empresas no solo generan empleo e ingresos directos, sino que representan valiosos proyectos de conservación del patrimonio natural, cultural e histórico del país.

P: ¿Para qué y cómo surge la norma para certificación de empresas ecoturísticas?

Catarata - Foto por Centro Ecoturístico Tzaráracua, MexicoMercado: Surge en un momento en que se veía el ecoturismo como una rama alternativa y bajo la errónea idea de que sólo el ecoturismo era y debía ser sostenible, cuando la realidad es que todo el turismo debe serlo. El año internacional del ecoturismo, celebrado en el 2002, fue un precedente clave que impulsó a la SEMARNAT a determinar el concepto y las especificaciones técnicas de una empresa ecoturística, desde su planeación hasta su ejecución. En el 2006, se publicó esta norma de certificación voluntaria para negocios comunitarios o privados que calzan en el concepto de ecoturismo establecido globalmente.

P: Si es una certificación sólo para ecoturismo, ¿existen otras normas para certificar empresas de otros segmentos del turismo?

Mercado: Sí. Contamos con una norma para marinas turísticas, para turismo de “sol y playa” y estamos coordinando la elaboración de una norma para desarrollos turísticos inmobiliarios en la zona costera.

P: ¿Por qué no se aplica una misma certificación que cubra las empresas de todos los tipos de turismo?

Mercado: Cada operación tiene particularidades muy heterogéneas y complicadas de estandarizar en un solo instrumento. Aun dentro de la norma de ecoturismo existen problemas por las diferencias entre los ecosistemas, pueblos y costumbres de los negocios, ¡entonces no quiero imaginar una norma que cubra todo! El riesgo sería que las disposiciones terminen siendo muy generales, laxas y que no se cumpla con los objetivos del instrumento normativo.

P: ¿Cómo funciona la norma de ecoturismo?

Mercado: Como cualquier esquema de certificación, cumple con las directrices internacionales para desarrollar esquemas de certificación de la Organización Mundial del Turismo, con los lineamientos base de los criterios de la Red de Certificación en Turismo Sostenible de las Américas, con los Criterios Globales de Turismo Sostenible y con las normas ISO, entre otros. Hay un organismo de tercera parte — acreditado por ley — que hace una auditoría para evaluar que la operación esté en conformidad con los criterios de la norma. Quienes cumplen obtienen un certificado válido por cuatro años y son evaluados anualmente para asegurar su estricto seguimiento; la certificación se cancela si algo se incumple.

P: ¿Qué áreas de los negocios regula la norma?

Albuerge - Foto por Capulpam Magico, MexicoMercado: Desde requisitos generales como tener un documento de planeación del proyecto en cada una de sus etapas de desarrollo, hasta requisitos específicos sobre las instalaciones y actividades turísticas de la operación. Por ejemplo, no pueden afectar los afluentes de agua, deteriorar el hábitat o interrumpir los procesos biológicos de las especies nativas; la arquitectura y el diseño deben aprovechar las energías naturales, incorporarse al paisaje y utilizar materiales amigables con el entorno; contar con ecotecnias para el correcto manejo de las aguas y los desechos, e incorporar fuentes alternativas de energía; utilizar productos biodegradables, de origen sostenible y de proveedores locales; brindar documentos de interpretación ambiental y cultural, didácticos e informativos a los turistas; establecer senderos y señalizarlos; contar con un programa de educación ambiental y participar en iniciativas de conservación, culturales y comunitarias, entre otros.

P: ¿Cómo han recibido la herramienta los empresarios ecoturísticos?

Mercado: Ha tenido una buena recepción porque no es una norma que solo quiere regular. La certificación es un instrumento de fomento que brinda una ventaja competitiva a las empresas que cumplen el óptimo desempeño sustentable; además, los asociamos a una serie de incentivos como, por ejemplo, acceso prioritario a los principales programas de apoyo y subsidios del gobierno federal para ecoturismo, como recursos de ProArbol, de la Comisión Nacional Forestal (CONAFOR), y del Programa de Turismo Alternativo en Zonas Indígenas.

P: ¿Cuántas operaciones se han certificado?

Mercado: Hasta el momento han participado 60 negocios en el programa, pero sólo la mitad se ha certificado.

P: ¿Cuáles ha sido los principales retos para poder certificar más empresas?

Mercado: Este es un nicho complicado. Mientras que el esquema de certificación de “sol y playa” se sostiene y financia por sí mismo, las empresas ecoturísticas usualmente carecen no solo de recursos, sino de estrategias de comercialización, de planes de negocio, de viabilidad turística y empresarial (están en lugares remotos e inaccesibles), incluso, algunos ni cumplen con requisitos legales básicos de higiene o seguridad. Otro desafío es adaptar el trabajo a la dinámica única de cada comunidad indígena rural, lo que alarga considerablemente los procesos. También nos frenan cuestiones externas como que dependemos del único organismo de certificación que hay en el país, el cual cuenta con solo dos auditores. Y hace falta inversión para que el mercado de certificación lance más resultados positivos.

P: A pesar de estas limitaciones, ¿qué ha hecho SEMARNAT para ayudar a los empresarios a implementar la norma?

Mercado: Esto no es una ‘cuestión de escritorio’. Durante el proceso de certificación, trabajamos con los empresarios comunitarios en el campo, la playa y en la selva, dándoles asistencia técnica, acompañamiento y capacitación. También tratamos de brindar financiamiento gubernamental durante los primeros años de implementación y buscamos sinergias para que reciban apoyo en áreas como ecotecnias, infraestructura y equipamiento. Además, se desarrolló una estrategia interinstitucional de integración de rutas o circuitos de ecoturismo para promover la visitación a sus negocios.

P: ¿En qué consiste esta iniciativa de rutas y circuitos?

Mercado: Se identifica un destino turístico emisor consolidado que cuente con buena infraestructura y transporte para recibir al turista. De ahí se establece una ruta (se parte de un punto y se termina en otro) o circuito (se parte de un punto y se regresa a él) que lleva al turista a varios destinos turísticos y negocios, incluyendo algunos certificados. Por ejemplo, la Ruta de Selva Lacandona sale desde Tabasco y sigue a Villa Hermosa, cerca Palenque; de allí se puede ir a la Ruta Maya, donde hay unas ocho o nueve empresas certificadas en el camino. Otras rutas y circuitos destacados están en Chiapas, Veracruz, Oaxaca, Yucatán, Campeche y Baja California Norte y Sur.

P: ¿La empresas ven los beneficios de certificarse?

Mercado: Sus negocios están mejor gestionados y acceden a subsidios, programas y apoyo que de otra manera no recibirían, pero nos ha costado cumplir con la ventaja competitiva que se les prometió al inicio. SEMARNAT no es técnicamente responsable de la promoción turística, pero eso es lo que hace falta, vincular a las empresas con tour operadores y canales de comercialización, mercadeo y difusión, para que ellos vean las ventajas económicas de certificarse. Los empresarios quieren recibir más turistas y que les pregunten si están o no certificados, para saber si valió la pena.

Ecoturismo - Foto por SEMARNAT

P: ¿Cómo planean darle ese valor agregado a la certificación?

Mercado: Estamos trabajando para llegar a un mercado más amplio. La norma cuenta con su propio sello, “Certificación de Ecoturismo”, que lastimosamente no ha tenido un verdadero valor mercadológico, por lo que deberá posicionarse. Para el próximo año también está el compromiso de tener una página web y una campaña de publicidad que promueva los hoteles y empresas certificados y los que destacan en algún programa de buenas prácticas de sostenibilidad. Además, se quiere identificar, consolidar y comercializar mejor las rutas y circuitos turísticos.

P: ¿Cuál es la meta de operaciones a certificar?

Mercado: La meta institucional es implementar la norma en al menos 15 rutas y circuitos. Es una meta reservada y queremos trabajar en una mayor escala, pero esto requiere que la ejecución de la norma no dependa sólo de SEMARNAT sino que recibamos apoyo de instituciones que tengan más recursos para financiar el ecoturismo. Para avanzar, se debe identificar qué parte nos toca a nosotros, qué parte a otras instituciones e, incluso, qué le toca al propio sector turístico.

P: ¿Qué otros objetivos se han propuesto para esta certificación?

Mercado: Queremos que el esquema se renueve constantemente, por eso se hicieron talleres regionales de seguimiento y se formó un grupo para revisar norma y modificar lo que no es viable en su cumplimiento. La verdad es que hace falta muchísimo trabajo, pero el fin es que el ecoturismo logre posicionarse y ayude a promover la enorme riqueza y diversidad biológica e histórica de México, mientras mejora el bienestar de las comunidades rurales.

Conozca más sobre los negocios certificados por la Norma Mexicana para ecoturismo en ViajeSostenible.org.

 

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