Pesca sostenible en Perú: ONG prepara a pequeños pescadores para disminuir la captura incidental de fauna marina amenazada

En todo el mundo, las embarcaciones pesqueras industriales se han ganado una muy mala fama debido a los enormes efectos negativos que han causado sobre el ecosistema marino. Sin embargo, hay otro lado de la historia que es menos conocido: cada año, miles de ballenas, delfines, tiburones y tortugas y aves marinas también encuentran la muerte accidentalmente en las redes de miles de pequeños pescadores artesanales.

Botes - Foto por Pro DelphinusAl igual que las grandes embarcaciones, las pequeñas incurren en lo que se conoce como pesca incidental: la captura no intencional de especies que no son su objetivo principal ni de su interés, por lo que usualmente las devuelven al mar, malheridas o muertas. Según la organización conservacionista internacional World Wildlife Fund, el 40% de la pesca obtenida de los océanos mundiales es incidental.

Esta situación es evidente a lo largo de los más de 3.000 km de la costa de Perú. La pesca constituye el segundo sector económico más importante del país y es la principal fuente de empleo e ingresos para las comunidades costeras. Y, aunque la actividad se concentra en la pesca industrial, la práctica artesanal ha crecido tanto — un 54% entre 1995 y el 2005 — que su impacto total sobre la captura incidental se considera ahora igual o mayor al de las embarcaciones industriales, explicó Joanna Alfaro, miembro fundador de la organización conservacionista peruana Pro Delphinus, la cual opera desde 1995 para la protección de cetáceos y especies marinas.

Según Alfaro, mientras la flota de pesca industrial en Perú ronda entre 700 a 800 embarcaciones, la flota artesanal es de unas 9.000 barcas. “Hablando hipotéticamente, si cada embarcación artesanal captura una sola tortuga marina al año, esto representa la pérdida anual de 9.000 tortugas; lo que causa preocupación es que sabemos que se capturan muchas más”, indicó. Otro problema es que la mayoría de embarcaciones artesanales operan cerca de la costa, donde hay más concentración de especies marinas y, por ende, sus pequeños barquitos son más propensos a atraparlas.

Reconociendo que reducir la pesca incidental de los pequeños pescadores traerá enormes beneficios a la conservación de éstas especies, Pro Delphinus, puso en marcha la “Iniciativa Darwin para pesquerías artesanales sostenibles en Perú“, la cual tiene el apoyo de la Iniciativa Darwin. Este proyecto inició evaluando el impacto de la pesca incidental en 30 puertos peruanos, para identificar los que necesitan intervención prioritaria y participarán en el programa. En los sitios seleccionados, los pescadores artesanales recibirán una capacitación integral y asistencia técnica para reducir la captura incidental mediante una pesca sostenible.

Tortuga - Foto por Pro Delphinus“La mayoría de los pescadores desconoce que la pesca incidental es una práctica no sostenible, el impacto que genera en el ecosistema marino, e ignoran que las especies capturadas están críticamente amenazada… Pero sabemos que si los pescadores pudieran elegir, estarían interesados en evitar la captura incidental”, aseguró.

Y es que los estudios realizados por la organización demuestran que la pesca incidental genera pérdidas de dinero, de tiempo y hasta de equipo. Por ejemplo, las ballenas y delfines rompen las redes de pesca para escapar cuando quedan atrapadas, las aves marinas se comen la carnada de los anzuelos en su intento por robarla (de hecho quedan capturadas cuando se hunden con el anzuelo) y cuando los pescadores optan por liberar la tortugas o delfines, deben invertir tiempo y combustible en la operación.

El plan de Pro Delphinus es empezar trabajando de “abajo para arriba”, identificando pescadores que quieran escuchar sobre pesca sostenible y que puedan “contagiar” al resto de la comunidad.

El programa incluye talleres de educación y concientización ambiental para erradicar el desconocimiento y resaltar la importancia de conservar las especies marinas. Además hará énfasis en que la pesca “limpia” no afecta las ganancias del pescador y que, más bien, enaltece su trabajo y la calidad de su producto final. Los talleres también introducirán el concepto de certificación y sus oportunidades para acceder a mercados y precios premium.

Hombre y Tortuga - Foto por Pro DelphinusLos participantes recibirán capacitación adicional en mejores prácticas y técnicas de pesca. Asimismo, aprenderán a utilizar dispositivos que ayudan disminuir en un alto porcentaje las capturas incidentales — los cuales ProDelphinus entregará de forma gratuita — como alarmas que se colocan en las redes para alertar y prevenir que se acerquen los delfines y las ballenas, y poner mayores pesos en las líneas de pesca para que se hundan más rápido, reduciendo el tiempo que tienen las aves marinas para intentar robarse la carnada y, por ende, hundirse prensadas en el anzuelo.

Otro aspecto clave será enseñar a los pescadores las maniobras correctas para liberar vivos los animales capturados: desde cómo subirlos al bote, quitarles la red o anzuelo y cuánto tiempo dejarlos descansar, hasta cómo devolverlos al agua. Para esto se impulsará que los botes carguen accesorios como desenganchadores, cortacabos y salabardos (redes con mango) que facilitan, por ejemplo, subirlas tortugas al barco y liberarlas. Para los casos en que no es necesario o posible embarcar el animal, la organización donará ‘cortalíneas’ (palos lagos con una navajilla en la punta) que sirven cortar las redes en el agua y liberar los delfines, ballenas y tiburones.

“Con lograr que un solo individuo sea salvado por un pescador, habremos tenido éxito en nuestro trabajo”, dijo Alfaro. Pero el éxito del proyecto se extiende a apoyar también los esfuerzos globales de conservación de la fauna marina, debido a que el mar en Perú es parte importante de la ruta migratoria para varias de estas especies. Por ejemplo, en sus aguas transitan tortugas marinas que anidaron en México, Costa Rica, Australia, Colombia y Galápagos, al igual que las ballenas jorobadas que van hacia la Antártida. Otros visitantes temporales son las aves marinas migratorias que viajan desde Norteamérica, Australia y Nueva Zelanda, que se detienen allí para alimentarse y descansar.

La organización espera que los hallazgos de las evaluaciones y el trabajo de campo lleguen a un público general y a las entidades institucionales que toman decisiones, como el Instituto del Mar del Perú (IMARPE) y el Ministerio de Ambiente (MINAM). Alfaro espera que, en el futuro, las pesquerías sostenibles se promuevan como un modelo en el país para que la pesca artesanal siga dando trabajo y sustento a miles de familias, pero generando un menor impacto sobre la vida de las especies marinas.

Contacto: Joanna Alfaro-Shigueto, Pro Delphinus. Octavio Bernal 572-5, Miraflores, Lima 11, Peru. Tel: +51-1/241-3081, jas_26@yahoo.com, www.prodelphinus.org.

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