Conservación de la Reserva de la Biosfera Maya de Guatemala ligada a medios de vida sostenibles, capacitación y tratado climático mundial

Como uno de los ecosistemas biológicamente más diversos de América Central es la Reserva de la Biosfera Maya, en Guatemala, que ha atraído la atención intensa de conservacionistas y tomadores de decisiones interesados en salvar tantas de las 2,1 millones de hectáreas de la reserva de los incendios y la tala como sea posible. Su dedicación ha resultado en iniciativas creativas dirigidas a probar, a la creciente población humana que vive dentro y en los alrededores de la reserva, que sus recursos forestales les pueden ofrecer un ingreso sostenible.

Forestales - Foto por Charlie Watson, Rainforest AllianceLa reserva se encuentra en la región de El Petén, en el norte de Guatemala, donde cerca de 45.000 hectáreas de bosque lluvioso son destruidas ilegalmente cada año; esto representa casi el 60% de la deforestación total en Guatemala.

Benedín García es el presidente de la Organización Manejo y Conservación, una organización comunitaria de Uaxactún, un pueblo situado dentro de los límites de la reserva. Él ha vivido en el área por más de 50 años y ha sido testigo de los cambios constantes en el paisaje. “Los bosques que conocí cuando era joven eran muy diferentes de los bosques que tenemos hoy”, comentó. “Vivimos del bosque. Llena todas nuestras necesidades. Estamos empezando a manejar nuestro bosque de manera sostenible — no tenemos otra opción si queremos dejar el mismo ambiente a nuestros hijos”.

Una de las formas en que García y sus vecinos están manejando sus bosques de manera sostenible es a través de la certificación del Consejo Mundial de Bosques (FSC, siglas en inglés del Forest Stewardship Council). Hasta la fecha, Rainforest Alliance, una organización internacional de conservación, ha certificado 488.000 hectáreas de tierras forestales de acuerdo con las normas del FSC y está encontrando mercados internacionales para madera certificada y otros recursos forestales de El Petén.

La certificación ha aumentado los ingresos para muchas comunidades forestales de Guatemala y está ayudando a proteger la reserva de la biosfera. Un estudio realizado por Rainforest Alliance, en el 2008, mostró que la deforestación era significativamente menor en las concesiones forestales certificadas por el FSC ubicadas dentro de la reserva, donde el gobierno permite el aprovechamiento administrado, que en las zonas “protegidas” de la reserva, donde la tala supuestamente es prohibida pero continúa fuera de control.

Xate - Foto por Charlie Watson, Rainforest AllianceEn Uaxactún, Rainforest Alliance también capacita a los residentes para cultivar sosteniblemente las hojas de la palma, conocida como xate; esta actividad está certificada por el FSC. Las hojas son ampliamente usadas en los Estados Unidos para arreglos florales y para las iglesias en el Domingo de Ramos. Ahora solo cortan las hojas más finas y dejan las otras en la planta; así, los productores de xate, están ganando el doble de lo que recibían antes de la certificación del FSC, al tiempo que permiten que las palmeras se regeneren más rápidamente. La exportación de xate sostenible certificado está aportando ingresos y empleos sumamente necesarios.

Mientras que la certificación ha aumentado las ganancias para muchas comunidades forestales guatemaltecas, una fuente adicional y prometedora de ingresos son los créditos por fijación de carbono –la reducción en las emisiones de carbono, al dejar los bosques intactos, son cuantificadas y luego vendidas en mercados voluntarios de carbono. En vista de que la Reserva de la Biosfera Maya, con sus 2,1 millones de hectáreas, es el bosque tropical ininterrumpido más grande al norte de la Amazonía, almacena una cantidad enorme de carbono.

Un proyecto de Rainforest Alliance llamado Pago por servicios ambientales en la Reserva de la Biosfera Maya, también conocido como “GuateCarbon”, intenta conservar los bosques, evitar las emisiones causadas por la deforestación y proporcionar fuentes adicionales de ingresos para las comunidades forestales. Aunque inició hace apenas dos años, el proyecto ya ha logrado un avance sustancial en involucrar a las comunidades y enseñar a los residentes acerca de la fijación y los créditos de carbono, ayudándoles a definir quién tiene derechos de propiedad sobre el carbono y la línea base de emisiones por deforestación. Las cifras de línea base sirven de punto de referencia contra el cual el personal de GuateCarbon puede monitorear y medir la reducción en las emisiones. A partir del próximo año, el proyecto lanzará iniciativas de conservación forestal y podrá medir la reducción de emisiones resultante, explica el coordinador del proyecto Omar Samayoa.

Dos Hombres - Foto por Charlie Watson, Rainforest AllianceGuateCarbon es uno de cuatro proyectos REDD (Reducción de Emisiones de la Deforestación y la Degradación de Bosques) en Guatemala que buscan generar reducciones de emisiones de carbon que puedan ser monitoreadas, verificadas y reportadas.

“A lo largo de su ciclo de vida de 20 años, el proyecto espera prevenir la liberación a la atmósfera de 16 millones de toneladas de CO2 (800.000 toneladas por año), así como beneficiar a las comunidades forestales y la vida silvestre dentro de la Reserva de la Biosfera Maya”, dijo Samayoa.

Además, se proyecta que creará nuevas fuentes de ingresos, ayudando a las comunidades a invertir en conservación y a llenar necesidades sociales urgentes. García es optimista acerca de los beneficios que GuateCarbon puede traer a Uaxactún. “No sólo hay beneficios económicos para nosotros como comunidad, sino que estamos ayudando a mitigar el cambio climático manteniendo el equilibrio de nuestro bosque precioso”, agregó.

En la Conferencia de las Partes (COP16), de diciembre del 2010, sobre el tratado climático en Cancún, México, REDD tiene un lugar prominente en la agenda. La delegación de Rainforest Alliance apoya la creación de un mecanismo REDD internacional que priorice y promueva la conservación tropical y el desarrollo sostenible en países, como Guatemala, donde se pueda involucrar plenamente y beneficiar a los pueblos indígenas y las comunidades locales y que cuenten con un conjunto diverso de fuentes de financiamiento para desarrollar mecanismos REDD.

Contacto: Omar Samayoa, Rainforest Alliance. 8 Ave. 15-62 zona 10, Ciudad de Guatemala, Guatemala. osamayoa@ra.org, www.rainforest-alliance.org.

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