Enrique Bucher, Director del Programa de Maestría en Manejo de Vida Silvestre del Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina

Entrevista realizada por Yessenia Soto, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“Llegó la hora de poner a trabajar ‘lo artificial’ a favor de la naturaleza, en lugar de solo observar como una destruye a la otra. Los diques, aún sin ningún tipo de manejo o intervención, son una oportunidad de sobrevivencia para muchas aves acuáticas”.

Enrique Bucher - Foto por Enrique BucherGaviotas, patos, playeros, cigüeñuelas y decenas de otras especies de aves residentes y migratorias acuáticas suelen encontrarse en un hábitat particular: los humedales. Para algunas, estos ecosistemas acuáticos son su hogar y para otras son estaciones de refugio temporal durante sus viajes migratorios. El problema es que, en los últimos 100 años, alrededor del 60 por ciento de los humedales del mundo han sido destruidos.

El acelerado ritmo de degradación de los humedales representa un reto para la supervivencia de varias especies de aves y de otros seres vivos. Tal es su conexión, que expertos de todo el mundo están buscando alternativas para proteger aves a través de la conservación de humedales naturales y, recientemente, los creados por el hombre.

El biólogo Enrique Bucher, director del Centro de Zoología Aplicada de la Universidad Nacional de Córdoba, en Argentina, está desarrollando un proyecto que une la ingeniería y la biología para convertir los diques y a las represas en oportunidades de conservación de aves, mediante la creación de humedales artificiales.

Pregunta: ¿Por qué son tan importantes los humedales para las aves acuáticas?

Bucher: Los humedales son uno de los ecosistemas más complejos y biodiversos que alberga la naturaleza. Estos sirven como filtros naturales de los ríos, amortiguan las temperaturas y el nivel de la aguas y son espacios para la producción de alimentos, incluyendo pesca y cultivos como el arroz. Como los humedales contienen una sedimentación muy rica en nutrientes y una alta biomasa, como peces y vegetación, son sitios ideales de alimentación, descanso y anidación para las aves acuáticas residentes y para las aves migratorias. Algunas de estas últimas, como las aves playeras que hacen migraciones intercontinentales, son capaces de aumentar tres veces su peso antes de realizar su largo viaje migratorio. Aún así, necesitan hacer paradas intermedias en otros humedales durante su travesía para reponerse y poder llegar a su destino.

Dique Escaba, Argentina - Foto por Enrique BucherP: Las estadísticas muestran que han desaparecido más de la mitad de humedales del mundo. ¿Cuáles son las principales causas de su desaparición?

Bucher: Hay una serie de factores que van desde su sobreutilización y drenaje para la agricultura, hasta la contaminación, la erosión, la pesca excesiva, el desarrollo de infraestructuras, la construcción de presas (construidas en algunos casos para contener inundaciones — las que precisamente son necesarias para la formación y permanencia de humedales naturales) y el mismo calentamiento global.

P: Si los humedales son ecosistemas tan importantes y al mismo tiempo tan amenazados, ¿por qué se empezó su protección no ha sido una prioridad?

Bucher: Los humanos hemos tenido, por mucho tiempo, la idea de que el agua es un recurso interminable y, asimismo, por muchos años la protección ambiental dio prioridad a los ecosistemas terrestres. Fue hasta el siglo pasado cuando se estableció que el agua es un recurso crítico y de cuidado. La preocupación por proteger los humedales surgió incluso después, entre otras razones, porque éstos se asociaban con fenómenos negativos como las inundaciones y el paludismo. Incluso, por muchos años su ausencia representaba el logro de haber “saneado” la tierra. Fue en las décadas de los 1970 y 1980 que se exaltó su valor para la conservación, empezando con la adopción de la Convención Ramsar sobre los Humedales, en 1971.

Hay un problema real de desaparición y degradación de humedales, pero la cuestión — más que lo que se hizo o no — es ¿qué se está haciendo ahora? La destrucción del medio ambiente sigue avanzando a una velocidad exponencial — lo que antes destruimos en 10 años ahora lo destruimos en cinco. Los pocos humedales que quedan podrían desaparecer en menos tiempo. Las aves también son afectadas en una creciente magnitud. Miles de aves ya no encuentran el humedal que necesitan para reponerse, o tan solo tienen acceso a otros que están contaminados, escasos de alimento o carentes de hábitat adecuado para anida. La eliminación y la degradación de humedales es una clara amenaza contra la sobrevivencia de numerosas especies.

Dique Escaba, Argentina - Foto por Enrique BucherP: ¿Cómo es que las represas y diques surgen como una alternativa para amortiguar la problemática?

Bucher: En Brasil, Bolivia, Paraguay, Argentina y Uruguay, los humedales han desaparecido, dando paso a cientos de represas y diques que, curiosamente, registran una considerable presencia de aves residentes y migratorias. Frente a este hecho obvio, pero poco reconocido por los ornitólogos, quisimos averiguar más sobre el fenómeno. Encontramos que dichos diques y represas se desarrollan en ambientes con características similares a los humedales naturales y, por lo tanto, son adecuados para las necesidades de sobrevivencia las aves, ya que proveen alimentación, vegetación para anidación y sitios de descanso.

P: ¿Cuál es el objetivo de su proyecto “Lagos artificiales en Argentina central: importancia para la conservación de aves migratorias acuáticas“?

Bucher: Al reconocer el potencial de estas estructuras surgió la necesidad de establecer su rol en la conservación de aves y de buscar alternativas para manipularlos de tal manera que, por ejemplo, se pudiera controlar el nivel de aguas en las veras, adecuándolo a las aves de interés según sus temporadas de visitación. Asimismo, otra opción más avanzada sería “provocar”, mediante el manejo de los diques, inundaciones periódicas que generen pulsos similares a los ambientes naturales y que son esenciales para su integridad ecológica. Es decir, se trata de lograr una “jardinería ecológica” a gran escala, tratando de compatibilizar el uso tradicional de los cuerpos de agua artificiales que con la protección y conservación de la fauna acuática regional.

La meta es poder implementar estos criterios de manejo, y así crear una red de humedales artificiales en la ruta migratoria de especies de interés. Nuestro proyecto abarca más de 40.000 km cuadrados en las regiones de Chaco y Monte en Argentina para asegurar que las especies cuenten con sitios de reposición que les permitan completar su vuelo. Un esquema similar ha sido desarrollado exitosamente en Norte América por la organización Ducks Unlimited, a lo largo de la ruta migratoria de los patos.

P: ¿Cuál ha sido el principal reto enfrentado para llevar a cabo la iniciativa?

Bucher: Para ejecutar el proyecto se necesita una interacción formal y multidisciplinaria de biólogos, ingenieros, hidrólogos y las empresas que manejan los diques. El unificar la visión de conservacionistas y otros profesionales y empresarios, quienes tradicionalmente han visto sus áreas de trabajo como polos opuestos, es un desafío interesante. También hace falta más investigación. Cada dique es distinto, no se puede aplicar exactamente el mismo modelo para todos. También tenemos que luchar con el estigma que existe sobre recrear inundaciones porque la gente piensa que toda inundación es mala.

P: ¿Han encontrado apoyo de las empresas de diques, embalses y de otras similares?

Bucher: Sí y es una fortaleza de nuestra iniciativa. Actualmente, las empresas están dispuestas a colaborar porque saben que tomar medidas de responsabilidad, en este caso ambiental, les ayuda a crear una imagen positiva. Además, la manipulación de sus diques no represente daños o inconvenientes desde el punto operativo.

P: ¿Comprenden las comunidades locales la importancia de sus humedales?

Bucher: El tema no es fácil, y hay puntos de vista distintos entre los locales. Siempre estamos enfrentando opiniones basadas en desconocimiento y estereotipos negativos sobre los humedales. Al mismo tiempo, la conservación de humedales beneficia a las poblaciones locales porque éstos atraen observadores de aves y otros turistas, además son valiosas fuentes de agua. Por eso, el proyecto considera actividades de extensión y educación ambiental. También queremos ir más allá de la escala local e involucrar a las comunidades en el manejo de las cuencas hidrográficas mediante comités de cuencas, que alcanzan una escala regional.

P: Es difícil dejar de pensar que lo artificial está desplazando lo natural. ¿Llegará el día en que todos los humedales sean artificiales?

Bucher: Estamos rescatando la importancia de seguir luchando por los humedales naturales que quedan. El ser humano tiene que encontrar un balance o va a acabar con todos los ecosistemas naturales. Pero tenemos que ser realistas — llegó la hora de poner a trabajar “lo artificial” a favor de la naturaleza, en lugar de solo ver como una cosa destruye a la otra.

Los diques, aún sin ningún tipo de manejo o intervención, son una oportunidad de sobrevivencia para muchas aves. Entonces, ¿por qué no vamos a aprovechar esa oportunidad y maximizarla? Los esfuerzos en conservación van a tener que empezar a usar vías no tradicionales. Y mediante este proyecto lo estamos haciendo; al menos, ya vamos corriendo la cortina.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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