Bayron Castellanos, Director Ejecutivo, Asociación Balam para la Conservación de los Recursos Naturales y Culturales Integrados; Carlos Rodríguez, Director para México y América Central, Conservación Internacional; Juan Carlos Zapata, Gerente General, Fundación para el Desarrollo de Guatemala (FUNDESA)

Entrevista realizada por Nuria Bolaños y Yessenia Soto, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“¿Para qué queremos sitios muy lindos, parques muy hermosos, para qué queremos diversidad para siempre si las comunidades que están alrededor están cada vez más dentro de la pobreza y no se puede producir? Debemos enseñarles a las comunidades a proteger el bosque y para eso es necesario hacer que el bosque les represente una oportunidad económica”.

Reserva de la Biósfera Maya - Foto tomada por Charlie WatsonEl Parque Nacional El Mirador-Río Azul es un tesoro ubicado dentro de la Reserva de la Biosfera Maya. Este Parque es el tercero más grande de Guatemala, es hogar de una riquísima biodiversidad y, por si fuera poco, acoge las ruinas arqueológicas más importantes de este país.

Para ayudar a conservar esta gema natural, actores claves se reunieron para formar la Mesa Multisectorial de la Zona Natural y Cultural Mirador Río Azul, una iniciativa que inició con apenas $20.000 (dólares americanos) y en menos de 5 años se ha convertido en un modelo de conservación de los más importantes en Guatemala.

Gracias a los esfuerzos de La Mesa, los actores claves, incluyendo comunidades, organizaciones no gubernamentales (ONG), el gobierno y docenas de donantes internacionales, están trabajando juntos para cuidar esta joya, en lugar de competir por adueñarse de ella. En la entrevista que está a continuación, tres partícipes de esta iniciativa nos cuentan cómo el coordinar esfuerzos como comunicación, consensos y alianzas, ha sido clave para desarrollar un plan de protección que además genera beneficios económicos mediante el desarrollo del turismo sostenible.

Pregunta: ¿Cuáles fueron los orígenes de La Mesa Multisectorial?

Trabajo con la gente - Foto disponible en http://mesamultisectorial.orgCastellanos: La Mesa es un foro de diálogo, análisis y discusión que busca llegar a una agenda común para la conservación y desarrollo de la Zona Natural y Cultural Mirador-Río Azul; se basa en alianzas estratégicas entre el gobierno, la sociedad civil, las comunidades y el sector privado. Nació cuando la Asociación Balam decidió sentar a todos los actores juntos en una mesa y empezar a hablar, no desde la perspectiva de conflicto sino de la oportunidad como país. Tras hacer cabildeo con los sectores gobierno, comunidades, ONG y privado, encontramos gran receptividad por lo que empezamos a buscar un padrino que nos apoyara a costear las reuniones y el establecimiento de la metodología para abordar la meta. Logramos convencer al Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos (CEPF, por sus siglas en inglés) quien donó $20.000 para el proyecto “Fortaleciendo la colaboración binacional a través de la elaboración de un plan de acción binacional para la protección del corredor biológico entre la Reserva de Biosfera Calakmul y el Parque Nacional Mirador Rió-Azul“. Wildlife Conservation Society aportó $2.500 que sirvió para pagar la primera reunión en la que se instauró la Mesa, el 25 octubre del 2006 y que contó con la presencia del Presidente de Guatemala para aquel entonces — Óscar José Rafael Berger Perdomo.

P: Con $20.000 se consolidó un movimiento gigantesco. ¿Cómo se logró esto?

Ruinas en El Mirador - Foto disponible en http://mesamultisectorial.orgRodríguez: El éxito se debe al liderazgo y la visión de una asociación como Balam y a la capacidad de su director ejecutivo. La Asociación Balam constituyó una mesa donde todos los actores podrían converger, opinar y consensuar sobre el turismo sostenible en la zona. Unió al sector privado con ONG como la Asociación de Amigos del Patrimonio Natural y Cultural de Guatemala y la Fundación Patrimonio Cultural y Natural Maya, al sector de gobierno a través del Instituto Guatemalteco de Turismo, los Ministerios, el Consejo Nacional de Áreas Protegidas y una condición muy especial — al presidente Óscar José Rafael Berger Perdomo, a quien el tema de La Mesa le gustaba mucho porque era involucraba el consenso, donde él se podía sentar y platicar con varios sectores a la vez.

Los primeros $20.000 donados por el CEPF permitieron establecer ese diálogo. Luego, la Mesa fue un facilitador e integrador que detonó la discusión, el flujo de fondos y el entendimiento de que era necesario integrar esta región al turismo. Así llegaron fondos del Instituto Guatemalteco de Turismo, de la Presidencia de la República, del mismo Banco Interamericano de Desarrollo, el Departamento del Interior de los Estados Unidos y hasta la Fundación de Investigaciones Antropológicas y Estudios Ambientales (Foundation for Anthropological Research and Environmental Studies).

Castellanos: Las metodologías innovadoras utilizadas por La Mesa para atender los temas bajo acciones propositivas, atrajo el apoyo de múltiples organizaciones. Ahí surge un segundo financiamiento determinante — Flora Family Foundation donó $45.000 que se enfocaron en la sociabilización de la Mesa. Parte de ese dinero ayudó a tener la colaboración puntual del Consensus Building Institute — organización que facilita consensos en América Latina y quienes ayudaron con un plan estratégico que permitiera a La Mesa el ser metodológicamente más eficiente.

Vasija - Foto disponible en http://mesamultisectorial.orgLa facilidad para llegar a acuerdos puntuales también generó un mecanismo de apalancamiento de recursos financieros y de gestión de fondos, el cual estuvo siempre consensuado por todos los miembros de La Mesa bajo un esquema de intereses, obligaciones y compromisos comunes adquiridos en conjunto.

Al ver esto, el CEPF decidió darnos una segunda donación de $20.000 para el proyecto “Mesa Multisectorial para la Zona Natural y Cultural El Mirador-Río Azul, Reserva de la Biosfera Maya, Petén, Guatemala“, utilizada para consolidar el esquema de apalancamiento de recursos financieros. Yo agradezco al CEPF y al WCS por darnos los primeros fondos para este proyecto y por creer en este grupo de gente que estamos en el proceso; también agradezco al sector privado, al sector no gubernamental, al comunitario y al gobierno por crearnos las condiciones para poder trabajar en forma conjunta. Aquí el éxito es de todos.

P: ¿Cuál es el objetivo de las actividades de La Mesa en el desarrollo del turismo en la zona?

Rodríguez: El Mirador es un lugar arqueológicamente muy antiguo, una presea para el país. El problema es que cuando se encuentra una joya, todos la quieren tener.

La Mesa se presenta como la oportunidad para pensar en esta joya como una posesión común que todos podemos aprovechar y la debemos cuidar. Esto permitió el diálogo, la búsqueda de aliados, espacios de investigación y la posibilidad de encontrar arreglos institucionales para que todos los temas y todas las áreas involucradas convergieran para desarrollar un turismo sostenible con un manejo correcto del área protegida y la respectiva distribución justa de los beneficios a varios sectores.

Castellanos: La Mesa busca generar oportunidades económicas basadas en el desarrollo del turismo, específicamente enfocados en El Mirador. Así nace una iniciativa planteada por FUNDESA (Fundación para el desarrollo de Guatemala) que cuenta con un millón de dólares para el turismo en la Reserva de la Biosfera Maya.

El Mirador Río Azul - Foto disponible en http://mesamultisectorial.orgZapata: El proyecto que FUNDESA está manejando es un proyecto piloto de tres años, que cuenta con fondos del Banco Interamericano de Desarrollo, para trabajar con las comunidades que están en la puerta de entrada a El Mirador — Carmelita y Uaxactún. Lo que se busca es integrar a todas las micro y pequeñas empresas en la cadena de valor, desarrollar el producto turístico, capacitar a la gente y planificar el destino para lograr su posicionamiento. Recordemos que El Mirador Río Azul posee los vestigios arqueológicos más importantes de Guatemala.

La Mesa ha favorecido una mayor coordinación y permitiendo invertir los recursos de manera más eficiente. Para dirigir el trabajo hemos asignado actividades que puede desarrollar cada institución y eso ha beneficiado primero a las comunidades y a las microempresas por que obtienen un mayor beneficio directo. También, se ha fortalecido la promoción de Petén como sitio turístico. Anteriormente, la marca país era “Guatemala, alma de la tierra” y desde el 2009 cambió para ser “Guatemala corazón del mundo maya” — tratando de enfocar más el turismo hacia el norte del Petén y hacia las comunidades que son la cultura viva Maya en el noroccidente del país.

P: Usted también ha mencionado sobre una iniciativa llamada Cuatro Balam. ¿Puede explicar de qué se trata?

Castellanos: El Cuatro Balam es un programa de gobierno, metodológicamente sustentado en la participación de la sociedad civil y en el sector privado para desarrollar, integralmente, a las comunidades y para fortalecer capacidades basadas en las oportunidades económicas del turismo. La diferencia entre La Mesa Multisectorial y el Cuatro Balam es el contexto de territorial en que se desarrollan — La Mesa trabaja en la zona este de la Reserva Maya y el Cuatro Balam tiene un enfoque territorial más amplio.

P: ¿Qué posibilidades hay de duplicar La Mesa en otras regiones de Mesoamérica?

Rodríguez: Tiene que haber un donante dispuesto a pagar por un proceso de diálogo, que en este caso fue el Fondo de Alianzas para Ecosistemas Críticos. Por supuesto que una mesa multisectorial puede replicarse en cualquier lado, pero cuesta mucho encontrar un donante que la apoye.

Cuando se consigue ese patrocinio, entonces deben existir voluntades para encontrar soluciones y el compromiso y la viabilidad política de las instituciones de gobierno para sacar el proyecto adelante. El sector privado y las ONG deben tener mucho peso, pero si el gobierno no lo ve factible, se acaban las mesas multisectoriales.

Por otra parte, tiene que existir una presión al área protegida. Y no debe olvidarse que esto no se puede replicar en cualquier parte de Centroamérica por que se trata de un lugar con características únicas — este sitio arqueológico preclásico es uno de los más importantes en el mundo, por lo que la iniciativa tiene resonancia regional, nacional e internacional, incluso, estamos hablando de que El Mirador puede llegar a ser uno de los sitios más interesantes del periodo preclásico de los Mayas y contar con un elemento de “patrimonio mundial”.

P: ¿Cuáles son las principales amenazas en El Mirador?

Castellanos: Los incendios forestales — el 99% de los fuegos en la Reserva han sido provocados y detrás de todo eso hay un proceso de colonización y ocupación de terratenientes invasores. Es un tema de ingobernabilidad terrible. Hay una serie de delitos: narcotráfico, tráfico de armas, crimen organizado y lavado de dinero. Un área de bosque abandonada, sin participación de actores locales, ni de beneficios económicos, es un gran nicho para desarrollar actividades de naturaleza ilegal y para el narcotráfico.

Zapata: Ese problema de invasiones es uno de los que más pueden afectar el desarrollo turístico. La tenencia de la tierra es un tema bastante difícil y la certeza jurídica sobre el derecho de propiedad sobre la tierra es uno de los mayores retos que tiene Guatemala, no solo en Petén.

Nos queda la gran tarea de conseguir fondos para guardabosques, personal de protección, reducir el nivel de tala de árboles en la zona del Petén, de los asentamientos y ese movimiento de personas que invaden tierras protegidas. Por otro lado, es necesario reducir la forma en que la gente saquea los sitios arqueológicos.

P: ¿Qué otros retos tienen que enfrentar al trabajar junto al gobierno?

Castellanos: El de la armonización de políticas de este gobierno para que la iniciativa del Cuatro Balam tenga los resultados esperados a corto plazo. Es como querer sembrar una flor muy linda en un terreno arruinado, primero hay que prepararlo. Si el mismo gobierno no armoniza sus instrumentos, normativas, políticas institucionales va a ser muy difícil que desarrollen la visión del Cuatro Balam.

El país también necesita una agenda ambiental. Así, el Cuatro Balam es una oportunidad para crear acciones concretas que ayuden a consolidar acuerdos políticos — sostenibles en el tiempo — con este gobierno. En esta tarea, La Mesa es como el seno para consolidar modelos de alianzas públicas y privadas, donde la sociedad civil y el sector privado pueden concebir acuerdos con el gobierno que permitan crear las condiciones jurídicas para que todas las inversiones en áreas naturales y culturales sean viables en el corto, mediano y largo plazo. El gobierno tiene el territorio pero no tiene los recursos. Nosotros no tenemos el territorio, tampoco el sector privado, pero tenemos la capacidad un poco más eficiente para canalizar fondos y atender ciertos temas. El sector privado va a invertir su dinero siempre y cuando exista la certeza jurídica para hacer este tipo de inversiones, por ejemplo, FUNDESA es una junta directiva de las 7 principales empresas de este país y ahí están metidos participando.

P: ¿Cuáles son las metas, a futuro, de La Mesa?

Zapata: Vemos un futuro bastante positivo, especialmente en el tema del desarrollo turístico. Pero actualmente El Mirador es solo un Parque Nacional, debemos consolidar el que toda la cuenca de El Mirador se vuelva un Parque Natural para poder conservarlo. De lo contrario todo el bosque de la reserva irá desapareciendo y las pirámides también.

Castellanos: Los beneficiarios de la conservación en la Reserva de la Biosfera Maya es la gente, el ser humano, el actor social y subsecuentemente los recursos naturales y culturales y la identidad. Aquí ya traspasamos la visión romántica de la conservación y estamos llegando a vincular el actor social con el recurso natural, el cultural y la identidad. ¿Para qué queremos sitios muy lindos, parques muy hermosos, para qué queremos diversidad para siempre si las comunidades que están alrededor están cada vez más dentro de la pobreza y no se puede producir? Debemos enseñarles a las comunidades a proteger el bosque y para eso es necesario hacer que el bosque les represente una oportunidad económica.

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