Tradición turística revive para asegurar un mejor futuro en el Camino del Inca

Por Yessenia Soto

En las majestuosas tierras andinas del Chimborazo, provincia ubicada en la Cordillera Occidental de Ecuador, hay trazos de la ruta en donde un grupo de 12 comunidades autóctonas se unieron para desarrollar el potencial turístico que ha despertado en la región.

Llamas - Foto por Casa CondorSe trata de la Corporación de Desarrollo Comunitario y Turismo de Chimborazo, CORDTUCH, un conjunto de pequeños empresarios que ha unido esfuerzos con la Alianza Global de Turismo Sostenible (GSTA, por sus siglas en inglés) en una iniciativa financiada por la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para utilizar el turismo como un medio para generar y diversificar los ingresos de las comunidades. Pero quizá el aspecto más importante de estos esfuerzos se concentra en el deseo de CORDTUCH de retomar el control de los territorios de sus antepasados, lo cuales están decididos a conservar para las futuras generaciones.

“Hace 10 años, las empresas privadas y las grandes operadoras de turismo llegaban con sus turistas y nos ofrecían como postales; querían ver nuestras chozas, tomarnos fotos y dejarnos unas monedas, como una limosna, mientras ellos cobran por eso”, recuerda Anibal Tenemasa, presidente de la Corporación.

En 1998 varias comunidades se cansaron de la situación y ellos mismos empezaron a brindar esos servicios y poder así finalizar el abuso cultural y el despojo de sus territorios y riquezas naturales. Entonces, fusionaron esfuerzos y fundaron una organización que en el 2002 se convirtió en la corporación que hoy representan.

Tenemasa dice que CORDTUCH nació sin grandes pretensiones empresariales, pero sí con un fuerte compromiso para trabajar por hacer una verdadera diferencia desde el punto de vista económico, social, cultural y ambiental en la región. Sin embargo, esa buena intención los ha colocado como un modelo de turismo comunitario y los ha empujado a progresar.

“Nosotros no pensamos nunca en hoteles ni turismo de lujo. Nuestra propuesta fue y sigue siendo ofrecerle al turista que disfrute de una experiencia de vida en medio de la paz y bellezas de nuestra naturaleza”, enfatiza un entusiasta Miguel Ángel Guamán, miembro administrativo de CORDTUCH.

Quienes visitan estas comunidades se enlistan en una travesía por las tierras y la cultura ancestral que se vive en las faldas del volcán Chimborazo — el nevado más alto del Ecuador, con 6310 metros sobre el nivel del mar. Aquí reina un espléndido paisaje natural embellecido con las chozas típicas y las coloridas ropas autóctonas de los habitantes locales. Los turistas pueden disfrutar de cabalgatas, caminatas y de la comida y arte tradicionales, con la tranquilidad de que están apoyando directamente a la comunidad ya que desde las hostelerías y los servicios de alimentación, guías y tours son manejados por familias locales.

Montaña - Foto por Razu ÑanEsto es fruto de años de propuestas, papeleos y gestiones con las distintas autoridades de turismo de la capital del país, Quito. CORDTUCH logró ser reconocida legalmente y consiguió patentar que cualquier operación turística que funcione en la región deba estar en manos de las mismas comunidades. Estas operaciones turísticas, bautizadas con nombres autóctonos como Calshi Grande, Casa Cóndor, Cedibal, Ucasaj, Guargualla, Nizag, Razu Ñan, Visión Futura, Sumak Kawsay, Balda Lupaxi, Chuquipoggi, Quilla Pacari, y Llucud, son propiedad de los habitantes del Chimborazo, además, estas son específicamente las 12 comunidades que han trabajado durante este año con Rainforest Alliance, una organización conservacionista sin fines de lucro que trabaja para conservar la biodiversidad y asegurar medios de vida sostenibles mediante la transformación de las prácticas de uso del suelo, prácticas empresariales y el comportamiento del consumidor. El Programa de Turismo Sostenible de la organización apoya a los empresarios turísticos para que puedan conservar el medio ambiente y ayudar a las comunidades locales mientras pueden abrirse oportunidades de negocio.

La alianza entre Rainforest Alliance y CORDTUCH surgió en un momento en el que los comunitarios empezaron a enfrentarse a retos de su actividad turística, como qué hacer con la basura y sus aguas negras, o cómo responder a las inquietudes de los propios turistas sobre el origen y calidad del agua de consumo y sobre el frío que pasaban porque las hostelerías carecían de calefacción.

El apoyo de Rainforest Alliance abarcó talleres de capacitación para los miembros de CORDTUCH sobre principios de sostenibilidad e implementación de buenas prácticas, además incluyó una amplia asistencia técnica en tres áreas: ambiental, arquitectónico y empresarial, según comenta Verónica Muñoz, gerente regional para Latinoamérica Turismo Sostenible de Rainforest Alliance.

Muñoz asevera que en cuestión de meses, las comunidades han reforzado su conocimiento de manipulación de alimentos y primeros auxilios, han aprendido a construir biofiltros de agua y separar residuos. La asistencia técnica se tradujo en el desarrollo de 11 planes de tecnologías alternativas que se implementarán para el tratamiento de aguas residuales, residuos sólidos, así como identifico energías alternativas adaptadas al ecosistema. Asimismo, los locales cuentan ahora con la identificación de diferentes mecanismos que ayudarán a incrementar la temperatura interior de los hospedajes y restaurantes.

Turista - Foto por Rainforest AllianceLa CORDTUCH también recibió asesoramiento para invertir eficientemente los recursos que tienen para infraestructura. Se realizó un levantamiento arquitectónico y un análisis de las opciones de diseño interior más acordes al entorno y a las facilidades que requieren las operaciones, también sobre cómo lograr que la decoración refleje más la cultura local.

Las operaciones turísticas se beneficiaron además a nivel de mercadeo gracias a la producción de un video promocional, a mejoras hechas en su página Web y su inclusión en el Eco-Index de Turismo Sostenible, un proyecto de Rainforest Alliance que ofrece a los turistas, tour operadores y agencias de viajes con una lista de negocios que están certificados por programas independientes de certificación o que están recomendados por organizaciones reconocidas.

“El trabajo con la CORDTUCH ha sido una experiencia fascinante que desde un principio se cumplió. Nuestra relación ha fluido gracias al nivel de compromiso y trabajo que existe por parte de la organización, la cual ha dado su apoyo para que todas las actividades planificadas en conjunto se desarrollen y concreten de acuerdo a lo proyectado”, asegura Muñoz.

Tanto Tenemasa como Guamán confirman que los miembros de la corporación están motivados por los conocimientos y herramientas que han recibido en las capacitaciones de Rainforest Alliance y están convencidos de que el turismo sostenible es el que buscan los viajeros que los visitan. El resto de la comunidad también se mantiene entusiasmada, porque esta cooperación ha generado otras oportunidades económicas.

“El desarrollo del turismo comunitario permitió encontrar un potencial en los agronegocios y artesanías que tienen actualmente los miembros comunitarios como actividades de subsistencia”, afirma Eduardo Jaramillo, consultor de Rainforest Alliance que trabajó en esta iniciativa.

Jaramillo comenta que estas comunidades planean comercializar artesanías y cereales y mermeladas andinas, entre otras cosas, y explica que la idea tiene un potencial enorme gracias a que ellos cuentan con los recursos para producir, algunas plantas de procesamiento ya montadas y campesinos ya capacitados. Para aprovechar este potencial, CORDTUCH está en proceso de establecer una Unidad de Comercialización que les permitirá estandarizarse, organizarse y juntarse para acceder a mercados con mayores volúmenes de venta.

Mujeres - Foto por NizagMás de 1600 personas han sido beneficiadas directamente de los frutos cosechado por CORDTUCH hasta el momento, recuenta Tenemasa, añadiendo que ahora tienen más trabajo, más ingresos, más posibilidades. La organización está incluso trayendo iniciativas de investigación y otras como un programa de voluntariado con el gobierno de Francia para que estudiantes de ese país enseñen francés a los habitantes del Chimborazo.

“Queremos llegar ahora a más comunidades y beneficiar más familias”, dice Tenemasa. Él y el resto del grupo saben que hay muchas más comunidades a lo largo del Camino del Inca que estarían felices de revivir ese turismo que inició siglos atrás y desarrollarlo para poder heredar un negocio productivo y sostenible a sus futuras generaciones.

Contactos: Anibal Tenemasa, President, CORDTUCH. Av. Canónigo Ramos y Miguel Ángel Jijon. Riobamba, Ecuador. Tel/fax: +593/032606774. anibaltenemasa@yahoo.com, www.cordtuch.org.ec. Verónica Muñoz, Rainforest Alliance. Quito, Ecuador. Tel: +593/2243-2087. vmunoz@ra.org, http://www.rainforest-alliance.org.

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