Las estadísticas demuestran que las tortugas marinas se benefician de la colaboración entre los Gobiernos del Caribe y con los conservacionistas

Por Melissa Normann

Existen seis especies de tortugas marinas que se encuentran en el Mar Caribe – tortuga carey (Eretmochelys imbricata), golfina (Lepidochelys olivacea), lora (Lepidochelys kempii), baula o laúd (Dermochelys coriacea), verde (Chelonia mydas) y caguama (Caretta caretta). Estas seis enfrentan amenazas bien documentadas, incluyendo la sobre pesca, la extracción ilegal de huevos, el comercio internacional, la captura incidental en las pesquerías, la degradación de hábitats costeros y, cada vez más frecuente, el cambio climático. La naturaleza migratoria de todas las especies de tortugas marinas ofrece la oportunidad y requiere de catalizar la acción coordinada entre gobiernos y ONG de la región, para ayudar a asegurar el futuro de estas especies amenazadas.

Desde 1981, la Red de Conservación de Tortugas Marinas del Gran Caribe (Wider Caribbean Sea Turtle Conservation Network – WIDECAST), ha estado a la vanguardia de la conservación de tortugas marinas en la región. La red fue fundada por el conservacionista Milton Kaufman en respuesta a la necesidad identificada de contar con un plan de recuperación regional para las tortugas marinas y fue concebida como una red de expertos voluntarios, que pudiera ayudar a los gobiernos a cumplir sus mandatos nacionales de conservar las tortugas marinas, así como aquellos estipulados en las convenciones internacionales tales como el Convenio de Cartagena (con su Protocolo SPAW) y la Convención Internacional sobre el Comercio de Especies Amenazadas (CITES).

Tortuga Carey - Foto por Caroline S. RogersDesde 1989, Karen Eckert ha servido como Directora Ejecutiva de WIDECAST. Para avanzar hacia la meta de recuperar las poblaciones de tortugas marinas a un nivel sostenible, la red cuenta con un equipo de 55 coordinadores de país voluntarios — expertos en tortugas marinas, encargados de recursos naturales y conservacionistas comunitarios, quienes actúan como catalizadores con los interesados en sus respectivos países, para alcanzar el éxito en los esfuerzos de conservación de las tortugas marinas. Los coordinadores de país, que residen localmente, también aseguran que todas las naciones tengan acceso a los servicios y experticias de WIDECAST.

Por casi 30 años, representantes de WIDECAST participan en reuniones anuales para discutir diversos temas, compartir experiencias y desarrollar conjuntamente las prioridades para el siguiente año. James Gumbs, coordinador de país para WIDECAST en Anguila, comenta: “La pasión y energía que fluye por la sala durante una reunión anual de WIDECAST inspira y motiva a los participantes en los momentos en que nada parece ofrecer esperanza”. Eckert afirma: “Cada país hace algo bien y puede servir como modelo para que otros aprendan de ellos. Las tortugas marinas enfrentan una amplia variedad de amenazas a su supervivencia y es muy alentador saber que la red ya ha tenido éxito en lo que está intentando hacer — y que puede ser de ayuda”.

La red WIDECAST ha trabajado en cercana colaboración para desarrollar recursos y herramientas para los tomadores de decisiones y conservacionistas de la región. En el 2007, con la participación de más de 120 expertos, WIDECAST y The Nature Conservancy publicaron “Un Atlas de Hábitats de Anidación de Tortugas Marinas en la Región del Gran Caribe” (An Atlas of Sea Turtle Nesting Habitat for the Wider Caribbean Region), que identifica más de 1.300 playas de anidación en la región. En el 2006, con el apoyo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de Estados Unidos (United States Fish and Wildlife Service), WIDECAST publicó una guía de campo llamada “Fortalecimiento de Capacidades para Atender Tortugas Marinas Enfermas y Heridas” (Building Capacity to Care for Sick and Injured Sea Turtles), que ofrece el primer conjunto de directrices para ciudadanos, gobiernos, conservacionistas y veterinarios para ayudar a cuidar tortugas marinas en crisis.

WIDECAST también ha desarrollado 12 “Planes de Acción Nacionales para la Recuperación de Tortugas Marinas” (Sea Turtle Recovery Action Plans – STRAP) que resumen la distribución de tortugas marinas, sus amenazas, políticas existentes y recomendaciones para la conservación. Eckert menciona que “en muchos de estos países, los STRAP han servido como el marco para la planificación de la conservación, no sólo de las tortugas marinas, sino también de otras especies de preocupación”. Como resultado directo, las Islas Vírgenes Británicas cerraron sus pesquerías de tortuga baula y extendieron la temporada de veda para otras especies durante la época de reproducción, una de las principales recomendaciones contenidas en ese STRAP. Llevando esto aún un paso más allá, Belice, Aruba y las Antillas Holandesas cerraron todas sus pesquerías de tortugas marinas en respuesta a sus respectivos STRAP. Edith van der Wal, coordinadora de país de WIDECAST en Aruba, afirma: “Nuestro STRAP continúa siendo una directriz importante para nosotros y es un ejemplo vívido de un plan nacional de manejo para la biodiversidad de Aruba en general”.

En 2006, luego de cuatro años de intensa investigación y revisión entre colegas, Eckert y Amie Bräutigam de Perry Marine Institute, completaron una evaluación regional llamada “Invirtiendo la tendencia: explotación, comercio y manejo de tortugas marinas en las Antillas Menores, América Central, Colombia y Venezuela” (Turning the Tide: Exploitation, Trade and Management of Marine Turtles in the Lesser Antilles, Central America, Colombia and Venezuela). El informe, comisionado por la Secretaría de CITES y publicado por TRAFFIC International, analizó el estado de 26 países en relación con la explotación, comercio y manejo de tortugas marinas, cantidades relacionadas con el comercio y la explotación, iniciativas actuales de manejo, limitaciones nacionales y regionales asociadas con el manejo de las tortugas y recomendaciones de políticas para cada país.

Para desarrollar esta evaluación sin precedentes, Eckert y Bräutigam distribuyeron un cuestionario a las autoridades de CITES y a los coordinadores de WIDECAST en cada uno de los países y además analizaron los datos y la literatura existente. Después de completar un capítulo en borrador para cada país, realizaron un extenso proceso de revisión entre colegas que tomó 18 meses, hasta que cada autoridad gubernamental competente estuvo de acuerdo en que la información contenida en la evaluación era apropiada para su país. Eckert enfatiza que “esta revisión intensiva surgió de nuestro deseo de crear algo que pudiera convencer a todos los interesados y que pudiera ser usado como hoja de ruta para la conservación y el manejo de tortugas marinas; un documento que fuera justo y relevante”. La evaluación fue presentada formalmente en una reunión de CITES en el 2007 y las respuestas gubernamentales continúan siendo positivas.

Productos Confiscados - Foto por SEMARENAEckert se siente esperanzada por el hecho de que los gobiernos de la región están respondiendo a las recomendaciones de conservación cambiando sus políticas de manejo para las tortugas marinas. Por ejemplo, el gobierno trinitario ha firmado acuerdos de manejo compartido con ONG locales, lo que ha resultado en programas modelo de ecoturismo de tortugas marinas. Nicaragua ha completado la única evaluación formal de poblaciones de tortugas marinas en el hemisferio. En el 2008, las Islas Caimán se convirtieron en el segundo país del hemisferio, después de Belice, en instituir limites de talla máxima en su pesquería, lo que protege a los adultos reproductivamente activos de ser capturados.

El avance es evidente aún en países que todavía no han desarrollado su STRAP. Por ejemplo, en respuesta a la presión internacional, la Secretaría de Estado de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARENA) de República Dominicana recientemente comenzó a investigar las actividades de comercio ilegal y confiscó la mayor cantidad de productos de tortuga carey en el hemisferio. Eckert aclama estos esfuerzos. “Por décadas, la República Dominicana ha sido un centro importante para el tráfico ilegal de productos de carey, tanto internamente como para el resto de la región. El hecho de que se haya logrado tanto avance, tan rápidamente, se debe al gran compromiso de SEMARENA, así como a la confluencia positiva de la atención doméstica e internacional sobre este tema”.

Para tomar ventaja de los esfuerzos nacionales, WIDECAST insta a los gobiernos a coordinar mejor los esfuerzos de conservación de las tortugas marinas a nivel regional. Aproximadamente el 70 por ciento de los países de la región del Gran Caribe protegen plenamente las tortugas marinas, mientras que el 30 por ciento continúan capturando una o más especies. Debido a que las tortugas marinas son altamente migratorias y pasan las temporadas de reproducción y forraje en aguas de múltiples jurisdicciones, navegan a través de diferentes regímenes de manejo, algunos menos estrictos que otros. Como resultado, el enfoque de “mosaico” que ha adoptado la región puede comprometer las inversiones que algunos gobiernos han hecho en sus esfuerzos de conservación de tortugas marinas.

WIDECAST cree que hay muchas formas en que los gobiernos pueden trabajar juntos para conservar las peligrosamente reducidas poblaciones de tortugas marinas. Por ejemplo, los gobiernos podrían compartir información obtenida por medio del retorno de marcas, telemetría satelital y análisis genéticos para determinar cuáles jurisdicciones comparten la responsabilidad de poblaciones específicas. Podrían trabajar juntos para negociar y adoptar abordajes multilaterales contra amenazas transfronterizas documentadas; este esfuerzo ya se está llevando a cabo entre Costa Rica y Panamá para reducir la caza ilegal de tortugas marinas a lo largo de la frontera que comparten. WIDECAST también insta a los países a compartir sus historias de éxito con sus vecinos, a participar en intercambios entre colegas y a desarrollar programas de capacitación en aplicación consistente de la ley para ayudar a reducir la caza y el comercio ilegal.

Baula o Laúd - Foto por Mariana Malaver, CICTMAREckert concluye: “Nuestra meta es recuperar estos animales hasta el punto en que puedan cumplir con una variedad de roles culturales y económicos. Ahora, con tantos y diferentes sectores involucrados en la conservación de las tortugas marinas, existen muchas maneras en que los países se pueden beneficiar de estos animales de forma sostenible y, a menudo, sin la necesidad del uso de consumo. Los temas de conservación y manejo van a ser cada vez más interesantes y estos animales van a ser cada vez más valiosos”.

Mientras tanto, los esfuerzos de WIDECAST en la región están dando resultado: El Caribe es la única región geográfica del mundo que puede demostrar aumentos en las poblaciones de sus seis especies de tortugas marinas.

Contactos: Karen Eckert, WIDECAST. 1348 Rusticview Drive, Ballwin, Missouri 63011, United States. Tel: +314/954-8571. keckert@widecast.org, www.widecast.org.

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