Carlos Manuel Rodríguez, Vicepresidente Regional y Director del Centro para la Conservación de la Biodiversidad (CBC para sus siglas en inglés) de Conservación Internacional para México y Centroamérica

Entrevista realizada por Yessenia Soto, Rainforest Alliance

“Debemos llevar a cabo una gran revolución: sí es posible conservar el medio ambiente sin tener desmejores económicas ni sociales, más bien debemos generar índices positivos de desarrollo económico y humano. Necesitamos cambiar nuestros patrones de consumo y producción hacia algo completamente sostenible.”

La conservación del medio ambiente no se escapa de la recesión financiera que afecta al mundo, pero es una minoría la que vuelve sus ojos a la crisis ecológica de la misma manera que se atiende la económica, quizá porque no han dimensionado claramente que el colapso de la naturaleza sería peor que el de Wall Street.

Conservación Internacional“Vivimos bajo un estilo de vida insostenible que ya afectó la parte económica y que de no cambiar traerá una inevitable y complicada crisis ambiental, de la que nadie estará exento”, asevera en nuestra entrevista Carlos Manuel Rodríguez, Vicepresidente Regional y Director CBC de Conservación Internacional para México y Centroamérica, una organización internacional dedicada a conservar la biodiversidad y a demostrar que la sociedad puede vivir en armonía con la naturaleza.

Rodríguez fue Ministro de Ambiente y Energía de Costa Rica y, durante ese tiempo, fue pionero en el tema del pago por servicios ambientales (PSA) y conservación de ecosistemas, modelo que ha sostenido una buena porción del trabajo ambiental en el país.

Hoy, el líder concuerda en que el medio ambiente tiene una titánica labor para captar los recursos monetarios que se esconden con la crisis, lucha en que el pago por servicios ambientales ofrece interesantes opciones; pero habla de un desafío mucho más importante: crear una visión global orientada a la conservación y con ella las políticas y estructuras necesarias para desarrollarla.

Pregunta: ¿Cuales retos propone la actual crisis económica a la labor de conservación del medio ambiente?

Rodríguez: La crisis es un golpe para conservación, ha sido como un freno para las acciones que se vienen desarrollando. En tiempo de crisis la gente recorta costos y se centra en los básicos y, desgraciadamente, la conservación se considera algo adicional a lo básico. La inversión para esta actividad ha bajado sustancialmente y como resultado la mayoría de organizaciones dedicadas a la conservación — que son sin fines de lucro, viven de la filantropía y de la buena disponibilidad de los donantes y gobiernos — han visto disminuir sus presupuestos entre un 30 por ciento y un 50 por ciento, incluso algunas enfrentan importantes despidos.

También tenemos que analizar la realidad: con crisis o sin crisis, la conservación del medio ambiente y recursos naturales es posible si hay crecimiento, desarrollo económico, desarrollo humano y prosperidad. Eso quiere decir que hay países como los escandinavos, que cuentan con la mayor conciencia y record ambiental, pero otros como Haití, la República Democrática del Congo, Afganistán o Somalia, por mencionar algunos, en los que el tema está muy atrasado o es nulo.

P: ¿Cómo afecta al medio ambiente esta falta de apoyo que sufre conservación?

Rodríguez: Consideremos que el 2008 fue un infarto para le medio ambiente: la madre naturaleza nos hizo un llamado fuerte. Los reportes científicos comprueban la amenaza del cambio climático, la escasez de agua, el agotamiento de varios recursos porque tenemos patrones de consumo y producción más intensos que la capacidad que tienen nuestros recursos naturales de reponerse.

Estamos recortándole fuerzas a la conservación desde el momento en que nos dimos cuenta de que vivimos bajo un estilo de vida insostenible, que ya afectó la parte económica y que de no cambiar traerá una inevitable y complicada crisis ambiental, de la que nadie estará exento.

P: ¿Es esa falta de recursos económicos una de las amenazas más fuertes a la labor de protección del medio ambiente?

Rodríguez: No necesariamente. Mucha gente tiende a ser simplista y pensar que todo es un problema de recursos, pero no lo es. Ese estilo de vida, de consumo y de producción es uno de los principales agravantes. Por ejemplo, China ha optado por un desarrollo al estilo occidental donde los recursos naturales se han usado de manera irracional; si China llegara a tener el mismo nivel de consumo per cápita que los Estados Unidos, los recursos naturales del mundo no alcanzarían. Nada de lo que se intentara hacer sería suficiente para suplir esa demanda. En este sentido, la falta de voluntad política y la desmedida injerencia del poder económico en la toma de decisiones ambientales también atentan contra la conservación.

Veamos el tema energético, que podría ser la llave del cambio. Todo el consumo y la producción depende de energía y hasta ahora nuestra energía depende de petróleo. Se sabe que el uso combustibles fósiles es uno de los grandes culpables del cambio climático, una de las mayores presiones sobre el medio ambiente. Si cambiáramos ese patrón energético por uno de fuentes renovables, impulsaríamos un cambio hacia tecnologías limpias y a un menor consumo energético; pero las compañías energéticas y de autos (de gran influencia política) no están convencidas de esto, tampoco es algo que le conviene a las “petrodictaduras”, gobiernos cuya economía se basa en mantener la dependencia del petróleo y sus altos precios. Sin voluntad el cambio no es posible.

Entonces tenemos el gran reto de no solo encontrar más recursos, sino de llevar a cabo una revolución y demostrar que sí es posible conservar el medio ambiente sin provocar desmejoras económicas ni sociales, sino más bien generar índices positivos de desarrollo económico y humano. Necesitamos cambiar nuestros patrones de consumo y producción hacia algo completamente sostenible.

P: ¿Es posible que la desaceleración de la economía y, por ejemplo, la baja en inversión extranjera impulse a países como Costa Rica a que “aflojen” sus políticas ambientales para mantener y atraer esa inversión?

Rodríguez: Es una medida posible pero basada en la más errónea concepción. Está comprobado que entre mayor regulación ambiental tiene un país, mayor es su competitividad. Competir con estándares ambientales superiores impulsa el uso de mejores tecnologías, la innovación, la atracción de clientes o socios comerciales de mejor rango. Costa Rica debe competir con innovación tecnológica, aprovechando la riqueza de sus recursos naturales y en razón de calidad y recurso humano, no bajando los estándares laborales y ambientales, que es lo que están haciendo India y China. La llegada y estancia en el país de empresas como Intel demuestra el éxito de competir con regulaciones sólidas.

P: Entonces ¿qué pueden hacer los países del área, desde el punto de vista ambiental, para salir avante en la crisis?

Rodríguez: Quizá lo más importante en este momento es que todos los países construyan, fortalezcan o reformen sus marcos políticos e institucionales en materia ambiental, en procura de promover mejoras en desarrollo humano, ciencia y tecnología. Al mismo tiempo, debe crearse una agenda que permita hacer la gestión política necesaria para involucrar al gobierno y a todas las instituciones políticas que competen en el tema. Este factor es clave porque, aún con solvencia económica, de nada vale dar y dar recursos a iniciativas que no tienen una plataforma sólida para llevarse a cabo. Las soluciones ambientales reales y exitosas obedecen a una fuerte infraestructura medioambiental.
Árbol - Foto por Chris WilleCosta Rica, que ha vendido muy bien la marca del país verde, tiene ahora más que nunca que ser consecuente y coherente con esto para posicionarse como un país que se esfuerza por responder, con compromiso político, hacia la sostenibilidad ambiental. Lo ideal sería optar por un tipo desarrollo bajo impacto, dirigido a un sector que pague más por venir y que no restrinja a los costarricenses al acceso de sus tierras y recursos. Para eso será necesario fortalecer esa estructura institucional que está ya en ventaja si se compara con otros países. En Costa Rica contamos con el MINAET, un Ministerio que no es solo de ambiente, sino de energía (minería, aguas) y telecomunicaciones, al no estar segmentados es más fácil llevar a cabo una planificación conjunta de la gestión de distintas áreas ambientales. La tarea ahora es consolidar el MINAET como un ente rector del sector y que todos aquellos que tengan responsabilidades ambientales cumplan con un plan de país.

P: Ahora con recesión y una vez que ésta termine ¿hacia qué áreas se concentran los recursos para conservación?

Rodríguez: La tendencia es muy marcada hacia los temas de aguas y cambio climático. La comunidad mundial ha entendido que si no trabajamos en estas áreas el impacto en la gente, en la economía y en los estilos de vida va a ser muy alto.

P: El pago por servicios ambientales se considera como una herramienta innovadora para apoyar inversiones en manejo sostenible de tierras en varios países de América Latina, ¿representan una opción efectiva y sostenible aun en tiempos de crisis?

Rodríguez: Primero hay entender qué son y para que sirven los pagos por servicios ambientales (PSA). Estos son un esquema de compensación -usualmente financiera- para preservar (mantener cantidad y calidad) los ecosistemas que dan servicios ambientales para el bienestar humano. Los beneficiarios o usuarios de un servicio hacen un pago a los proveedores o custodios de ese servicio. Hay cuatro componentes en los PSA: servicios de fijación carbono (fundamental para estabilizar el clima), servicios hidrológicos (consumo de agua y todas las actividades que dependen de ella), la biodiversidad y la belleza escénica (ambos de alto interés en el sector turismo).

En Costa Rica las fuentes de financiamiento de los PSA están garantizadas por ley, lo que permite un ingreso mínimo de recursos al Fondo Nacional de Financiamiento Forestal (FONAFIFO), ente que los administra y los asigna. Por ende, a pesar de la crisis, las fuentes fijas para estos instrumentos no están en riesgo, pero sí lo están las fuentes complementarias y la posibilidad de agregar nuevas fuentes o aportes.

P: ¿Son suficientes los ingresos por fuentes fijas para mantener el flujo de recursos?

Rodríguez: En el país, el 90 por ciento de ingresos provienen de fuentes fijas y el 10 por ciento de complementarias. El problema es que esos fondos sólo alcanzan para satisfacer el 25 por ciento de la demanda en esta área de conservación. El crecimiento de los PSA depende ahora de hacer crecer las fuentes complementarias.

P: ¿Cómo puede hacer que crezcan las fuentes complementarias si son las más amenazadas por la crisis?

Rodríguez: Se está comprendiendo que el tema de agua y cambio climático son una prioridad; entonces, una de las soluciones al problema de cambio climático global es que se establezcan mecanismos globales que complementen el PSA, como el mecanismo de deforestación evitada. Si se reconoce el beneficio de los bosques para mitigar el cambio climático, esto va a generar que muchos países logren acceder a fondos importantes para invertirlos en conservación de bosques y en preservación forestal.

P: ¿En qué estado se encuentra Costa Rica en el tema de PSA?

Rodríguez: En el país hay unos siete mil beneficiaros de este mecanismo de reconocimiento. Además, somos vistos como un modelo a seguir en el tema de PSA porque tenemos un mecanismo sólido, bien coordinado y que cuenta con apoyo en la legislación. Sin duda le llevamos gran ventaja a otras naciones, las que tendrán que empezar de cero en la implementación de esta estructura.

La desventaja de Costa Rica es que su contribución a los problemas ambientales mundiales es muy pequeña debido a la pequeña proporción del territorio. Nuestra cantidad de bosque es apenas igual a la de un parque nacional en el Amazonas, por eso los mayores fondos y atención en PSA se concentran en las naciones amazónicas y tropicales de Asia y áfrica, donde la deforestación es alta o donde hay mucha cobertura boscosa para preservar.

Para captar mayores ingresos Costa Rica tiene que estar claro en que no somos importantes a nivel de escala, sino que debemos competir a nivel de innovación y logros ambientales, demostrando que sabemos desarrollarlos. Además, se deben crear los mecanismos, normas legales y procedimientos para cobrar por los dos servicios ambientales que todavía no se pagan a nivel nacional: belleza escénica y biodiversidad.

P: ¿Cuál de los 4 servicios es más atractivo y cuál enfrenta los mayores retos?

Rodríguez: De acuerdo a legislación costarricense hay que crear mecanismos para internalizar cada uno de los PSA, pero los que más han avanzado son carbono y agua. La fuente de financiamiento del servicio por captación de carbono es sólida porque proviene del impuesto a los combustibles, que es el impuesto al carbono. El de agua tiene recursos considerables porque provienen de un ajuste en las concesiones de agua; toda empresa, pública o privada, que use el agua debe tener una concesión y pagar por esa concesión, al pagar por esa concesión está pagando el servicio ambiental realizado en la cuenca, por los bosques que la conservan.

Volcán - Foto por Katiana MurilloBiodiversidad y belleza escénica son los dos servicios en que apenas tenemos proyectos y que debemos hacer avanzar en los próximos años. Ha sido complicado encontrar la forma de gravarlos. Tenemos claro que los usuarios del sector turístico son quienes más se benefician de tales servicios, ellos viven de la conservación pero no necesariamente contribuyen con ella. Muchos de los que usan la biodiversidad no entran al bosque; por ejemplo, una empresa de transporte de turistas, ellos no entran al bosque o a la playa pero su negocio depende de ese turista que viene a ver la belleza escénica del país y su biodiversidad, ellos deberían de contribuir; igual quienes hacen promoción usando una lapa, las ranitas, los volcanes, el hotelero que tiene una maravillosa vista gracias a la belleza de ese parque o bosque. A este sector tenemos que aclararles el esquema de PSA para que comprendan que su materia prima es la biodiversidad y la belleza escénica y que los PSA benefician su propia industria, al garantizarles la materia prima que es su fuente de ingresos.

P: ¿Algunos ejemplos de proyectos de PSA exitosos?

Rodríguez: Las aerolíneas domésticas Nature Air y Sansa se certificaron como Carbón Neutro bajo el programa de FONAFIFO y compensan, mediante el apoyo a la conservación, sus emisiones de carbono. También destacan los logros en cuencas hidrográficas: FONAFIFO tiene convenios de PSA con importantes empresas de bebidas, electricidad y acueductos en beneficio de las cuencas aprovechadas en sus actividades.

P: ¿Cómo maximizar el potencial PSA para generar recursos para la conservación?

Rodríguez: Fortaleciendo al MINAET y al FONAFIFO para que el programa de PSA tenga bases estables para seguir avanzando con ayuda interna y externa. También necesitamos hacer el tema de conocimiento y entendimiento público. Los PSA son muy importantes en las zonas rurales pero son un tema lejano y desconocido para la mayoría costarricenses que viven en los sectores urbanos. Hace falta una campaña de información y comunicación sobre el esquema de PSA, de sus logros en la conservación y de cómo el mundo concibe a Costa Rica como un líder en el tema. El mundo se está moviendo hacia esquemas de conservación a similares a los PSA, entonces es racional y lógico educar a la población el tema.

P: ¿Qué otros modelos o herramientas podríamos explorar para ingresos para protección ambiental?

Rodríguez: Sin duda la conservación y reservas privadas. También debe potenciarse el involucramiento de las comunidades rurales en los esfuerzos de conservación y el manejo de recursos naturales, por ejemplo, la administración rural de acueductos locales que es una opción interesante que no le hemos puesto toda la atención debida.

Quizá lo más importante es procurar hacer de la conservación un tema de todos: instituciones, población, empresas y gobiernos. Entre más gente involucremos y se interese, más gente se beneficiará de la conservación, más socios y aliados tendremos y, entonces, contaremos con suficientes esfuerzos para generar los cambios que requiere el medio ambiente.

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