Georges Duriaux, dueño de la Reserva Silvestre Privada y Finca Orgánica El Jaguar en Nicaragua

Entrevista realizada por Yessenia Soto, Rainforest Alliance

“La premisa es conocer lo que tenemos porque solo así podemos conservarlo.”

Foto por El JaguarEl matrimonio de Georges Duriaux y Lily Chavarría se dejó encantar, hace 18 años, por 100 hectáreas de selva en el bosque tropical al norte de Jinotega, en Nicaragua. Compraron el terreno con el sueño de proteger sus riquezas, pero pronto lo transformaron en todo un proyecto que fusiona la conservación de la tierra y el uso sostenible y exitoso de sus recursos. En la Reserva Silvestre Privada y Finca Orgánica El Jaguar conviven un cafetal, una reserva silvestre donde se investigan y observan aves y un proyecto de ecoturismo.

Sus bosques y cafetales son tan ricos en especies de aves que El Jaguar fue denominado por el Instituto para las Poblaciones de Aves como una de las 7 estaciones, en todo Nicaragua, para el monitoreo de pájaros. En el 2006 BirdLife International la designó como un Áreas Importantes para la Conservación de las Aves (IBA, por sus siglas en inglés). Asimismo, ha sido un nido de estudio e indagación para otras entidades internacionales como el Servicio Forestal de los Estados Unidos, la Alianza para las Áreas Silvestres (ALAS), ProAves Colombia, el American Bird Conservancy y Partners in Flight.

El cafetal — que inició como una producción orgánica — trabaja actualmente bajo el programa de certificación de café Rainforest Alliance, cosechando granos que tienen el prestigio de ser sostenibles y que están ubicados en un alto nivel en el mercado. Para seguir la línea, su reciente incursión al ecoturismo ya se enlistó en el Programa de Buenas Prácticas de Turismo Sostenible de Rainforest Alliance.

Para Duriaux todos los logros surgen al saber lo que se tiene, porque así se hacen los esfuerzos por investigarlo y conservarlo. Él habló con nosotros sobre los beneficios ambientales, sociales y económicos de producir café certificado por Rainforest Alliance, acerca de las investigaciones en aves que se realizan en su reserva, y de como están expandiéndose hacia el turismo sostenible con el objetivo de ayudar a que este proyecto sea auto sostenible económicamente.

Foto por El JaguarPregunta: ¿Cómo se convirtió el sueño de conservar una finca en todo un proyecto medioambiental?

Duriaux: Todo empezó con la premisa de que para poder invertir en la protección de la reserva que ponerla a producir. Yo tenía experiencia previa en la producción de café orgánico en Jinotega, así que decidimos operar un cafetal orgánico en El Jaguar. Por el otro lado, mi esposa es fanática de la ornitología y siempre fui amante de la naturaleza. Así las cosas se dieron juntas – producimos café y por suerte había muchas aves en los bosques y cafetales, impulsamos la investigación y conservación y luego empieza a aparecer la gente interesada en venir a investigar. Esto nos llevo a la necesidad de crear estaciones biológicas e infraestructura para poder albergar a estos investigadores, así incursionamos en el ecoturismo.

P: ¿En qué momento y por qué deciden certificar su producción de café?

Duriaux: Iniciamos como café orgánico pero esto solo verificaba la inocuidad agroquímica del producto. Como nuestra visión y misión involucra el producir sosteniblemente decidimos buscar una herramienta que respaldara y reforzara la labor que ya veníamos haciendo al respecto. Logramos incluir nuestro café en el programa de Rainforest Alliance Certified™ en el 2006.

P: ¿Qué expectativas tenían con la certificación de Rainforest Alliance?

Duriaux: Nos atrajo mucho que este programa tiene un concepto integral que exige producir velando por la protección del medio ambiente, involucra la materia de desechos y químicos, y tiene aspectos sociales y las administrativas. El programa tenía lo necesario para comprobar y mejorar todo lo que estábamos haciendo en sostenibilidad. Además, esperábamos fortalecer nuestro café, al convertirlo en un producto diferenciado en el mercado.

P: ¿Se tradujeron esas expectativas en beneficios reales?

CaféDuriaux: Sí claro. El comprador exclusivo de nuestro producto era una compañía estadounidense subsidiaria de Whole Foods Market, quienes tenían interés en trabajar con el Rainforest Alliance. Al certificarnos obtuvimos preferencias en la compra, mejores precios, contratos que nos dieron tranquilidad. Además el sello nos dio el prestigio de decir que somos un proyecto sostenible y que lo podemos demostrar.

En la parte social nos impulsó a ser más serios, agilizando los trámites para ofrecer el seguro social y mejoramos la infraestructura para trabajadores. También creamos una oficina para la parte administrativa y hemos avanzado mucho en la gestión, ordenado los registros, controles y creando planes de trabajo a largo plazo.

P: ¿Entienden y comparten los trabajadores de la finca lo que implica esta certificación?

Duriaux: Ha tomado tiempo pero ahora ellos se dan cuenta de que trabajan en una finca diferente, que protegemos el medio ambiente y hasta se han involucrado. Con orgullo decimos que ya tenemos unos 4 hijos de los trabajadores envueltos en investigación de aves, y algunos son guías certificados. Tienen una visión más amplia del mundo al estar contacto con otras culturas, conocer los conceptos de sostenibilidad y ecoturismo.

Foto por El JaguarP: ¿Impactó de alguna manera la certificación al proyecto de monitoreo de aves?

Duriaux: La certificación procura que se conserve al menos 30% del terreno pero nosotros ya estábamos en un 80%, es un trabajo que veníamos haciendo desde antes igual que motivando y hasta patrocinando la investigación en la materia. Los expertos de Rainforest Alliance insisten en que sigamos haciendo el esfuerzo por traer profesionales y crear listas e inventarios de aves, además de otra flora y fauna. La premisa es conocer lo que tenemos porque solo así podemos conservarlo.

P: ¿Qué especies han encontrado en la Reserva?

Duriaux: Antes solo sabíamos que teníamos “lindos pajaritos”, pero ahora tenemos un inventario de 270 especies aves. Una lista de Birdlife International señala que tenemos 7 especies en peligro extinción, 3 endémicas y 17 reducidas. Estudiarlas y cuidarlas nos ha llevado a crear 2 estaciones biológicas, una en nebliselva y otra en cafetales. También han nacido otros proyectos como la investigación de insectos y mamíferos patrocinada por el Servicio Forestal de los Estados Unidos y ahora la Universidad Centroamericana está estudiando la herpetofauna del lugar. Ahora sabemos que nuestra pequeña reserva no es un bosque como cualquiera. Incluso, los compradores de café lo reconocen y una vez años atrás recibimos un premio por nuestro trabajo en conservación.

P: ¿Cuáles son los principales retos que aparecen en esta tarea?

Foto por El JaguarDuriaux: Diría que involucrar a la comunidad y la parte económica. Hay que ser muy paciente y repetitivo para que los vecinos cuiden el ambiente. Nos hemos esforzado en darles capacitación, enseñarles sobre conectividad biológica y como sus parches de bosque también son clave, por ejemplo, para la movilidad de los animales. Yo les insisto a los productores de la zona que ellos tienen quizá lo mismo que hay en mi reserva pero que no lo saben, no le dan importancia y por eso no pueden aprovecharlo. Sin embargo, vamos avanzando. Las escuelas son de gran ayuda porque traen a los niños y ellos aprenden mucho. Hace poco 4 niños trajeron una vara larga con un oso perezoso que se encontraron en el bosque, nos dijeron que lo traían para que lo cuidáramos porque si lo encontraban en su comunidad se lo iban a comer y ellos no querían.

El mayor problema es económico. Aun no somos rentables o tambaleamos en el límite. Nos tranquiliza tener un buen contrato exclusivo de café pero necesitamos mejorar la eficiencia de la producción con el reto de aumentar rendimientos con la infraestructura que ya tenemos. No es fácil. Por eso estamos apostando al ecoturismo, haciendo un círculo en que una actividad apoya a las demás.

P: Ya están dentro del Programa de Buenas Prácticas de Turismo Sostenible de Rainforest Alliance, ¿tienen como meta certificar su actividad turística?

Duriaux: Vamos paso a paso pero sí queremos hacer el esfuerzo para certificarnos. Necesitamos encontrar un programa reconocido internacionalmente y poder cubrir los costos. Vemos la certificación como una inversión para mejorar tanto nuestras operaciones como nuestra posición en el mercado. Pienso que el turismo de naturaleza se deja influenciar menos por las crisis económicas y por las tensiones políticas que existen en un país como el nuestro. La certificación nos permitiría tener producto diferenciado para enfrentar la ardua competencia. Por ejemplo, echaríamos a andar la cadena con tour operadores a nivel internacional.

Pero estar con el Programa de Buenas Prácticas ya nos pone adelante. Tenemos muchas expectativas sobre la participación en el Eco-Index de Turismo Sostenible, porque nos haría visibles y eso necesitamos en este momento, atraer turistas y generar más fondos, estímulos y razones para seguir reinvirtiendo en mejoras y garantizar la conservación en nuestra reserva.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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