Sergio Sánchez, coordinador forestal de Rainforest Alliance en Nicaragua

Entrevista realizada por Pablo Hernández, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“El manejo forestal es una alternativa factible y comprobada para la conservación de los bosques naturales, ya que ejerce una labor de contención al avance de la frontera agrícola y las invasiones de tierra, a la vez que genera bienestar a las comunidades”

Daños del HuracánEn la mañana del cuatro de septiembre, el Huracán Félix golpeó la costa norte caribeña de Nicaragua arrasando con centenas de miles de hectáreas de bosque latifoliado y pinos. El huracán afectó 1.6 millones de hectáreas de bosque y, a la vez, cambió radicalmente las condiciones de vida de la población que habita en esa región. Las comunidades, en estas condiciones, se ven obligadas a reformular sus planes de manejo para reinsertarse en el camino hacia la recuperación de las maderas y la restauración forestal para el logro de la certificación del Consejo de Manejo Forestal (FSC por sus siglas en inglés).

Pero antes de este desastre natural, ya existían algunos obstáculos en el desarrollo del manejo forestal. Sergio Sánchez, coordinador forestal en Nicaragua de Rainforest Alliance, la organización conservacionista internacional que recibe el respaldo financiero de la Agencia de Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (USAID) para sus proyectos en suelo nicaragüense, afirma que antes del paso de Félix se duplicó el área bajo manejo forestal en el país a lo largo del 2006. Cien mil hectáreas de bosque natural, propiedad de comunidades indígenas en la Región Autónoma del Atlántico Norte (RAAN), estaban previstas para la certificación internacional del FSC. Según él, la meta fue obstaculizada por la tala ilegal de madera, por la implementación de leyes que paralizaban los planes de manejo y por el avance desequilibrado de la frontera agrícola.

Pregunta: ¿A qué se refiere con manejo forestal?

Sergio SánchezEl manejo forestal es una herramienta o instrumento que describe los lineamientos técnicos para el manejo forestal, con el fin de asegurar la sostenibilidad del bosque. Es una alternativa factible y comprobada para la conservación de los bosques naturales, ya que ejerce una labor de contención al avance de la frontera agrícola y las invasiones de tierra, a la vez que genera bienestar a las comunidades.

P: ¿De qué leyes habla cuando menciona planes de manejo obstaculizados antes del paso de Félix?

Sánchez: Antes de Félix estaba la Ley de Veda Forestal, aprobada en junio del 2006 por el Estado con el fin de controlar la tala ilegal de madera. Esta ley paralizó el aprovechamiento de especies específicas como la caoba, el pino, el pochote, la ceiba y el cedro real, entre otras, todas consideradas en peligro de extinción. Afectó directamente a comunidades y dueños de bosque cuya principal fuente de ingreso es la madera y no ha resuelto hasta la fecha el problema de la tala ilegal, porque no es la prohibición de estas especies lo que garantiza la recuperación de los bosques, sino el manejo forestal que tienen.

P: ¿Qué consecuencias trajo la aprobación de la Ley de Veda a los planes de manejo?

Sánchez: Los planes de manejo forestal comunitario y certificado impulsados por las comunidades indígenas de la RAAN con el apoyo de Rainforest Alliance, se vieron afectados severamente porque no se pudo continuar el proceso de certificación y las operaciones de campo fueron detenidas, provocando un grave impacto en la economía local. Comunidades de la costa caribeña como La Esperanza y Santa Fe, estaban a punto de obtener nuestra certificación pero la Ley de Veda Forestal retrasó este proceso.

P: ¿Cuál es su posición ante la aprobación de esta ley?

Sánchez: Considero que fue una decisión acelerada producto de la falta de conocimiento sobre operaciones forestales que utilizan los ríos como medio de transporte. Alguien fue a pescar, en el recorrido se topó con una gran cantidad de troncos y se asombró porque jamás había visto una transportación por río. Esto alarmó a mucha gente y provocó la intervención de otras autoridades sin una debida información sobre actividad forestal.

La ley ha provocado dificultades económicas a las familias dueñas de bosques, ya que se ha reducido la actividad sobre el aprovechamiento forestal. Comunidades como Awas Tingni, estaban en proceso de actualización de su plan de manejo para lograr la certificación cuando fue impactado por huracán Félix.

P: ¿Cómo asimilaron la situación con tanto daño forestal luego de este desastre natural?

Sánchez: El proceso de asimilación de las pérdidas en el bosque nos costó a todos. Por un momento las comunidades perdieron las esperanzas, sin embargo, luego de unas semanas percibimos un cambio de actitud y notamos más interés en organizarse para tener mayor incidencia como actores principales en el manejo, protección y restauración de las áreas de bosque. Actualmente aún existen zonas que no fueron afectadas, concentradas en el municipio de Prinzapolka, en las cuales se debe lograr incrementar las áreas bajo manejo y el logro de la certificación forestal.

P: ¿Cómo respondieron ante la urgencia en la que se encontraba la RAAN?

Sánchez: Inicialmente mandamos a un equipo técnico para una evaluación preliminar con el fin de replantear las actividades en esta zona. Se procedió a contabilizar daños y trabajamos exitosamente con organizaciones estatales para proveer capacitación y asistencia técnica. También con las pequeñas y medianas empresas del sector madera-muebles quienes apoyaron con ayuda humanitaria en la reconstrucción de viviendas en Bilwi, Puerto Cabezas y la comunidad indígena Awastigni.

P: ¿Y qué resultados nacen de estas evaluaciones y replanteamientos?

Sánchez: Actualmente Rainforest Alliance considera adecuado implementar una estrategia de salvamento de las maderas y la restauración de los bosques;  que consiste en identificar y clasificar los daños actuales en los ecosistemas forestales y rescatar la madera bajo el mecanismo de “madera controlada”, un estándar internacional que asegura la procedencia de la madera, el respeto a los derechos indígenas y la protección del bosque de alto valor para la conservación. Igualmente, explorar las posibilidades para el diseño y la implementación de un mecanismo de pago por servicios ambientales para las áreas afectadas por el huracán, lo que aseguraría el ingreso por los próximos 40 a 60 años para las familias indígenas actuales. De ésta manera estas áreas conservan su uso forestal y mientras están en restauración, las comunidades pueden recibir ingresos con el compromiso de su cuido.

Sánchez: También nos preocupa la prevención y el control de los incendios forestales y queremos evitar que los bosques pasen a ser áreas agrícolas. Estamos promoviendo el desarrollo de una alianza de negocios entre las comunidades y las industrias, para vincularlos con los mercados justos para las maderas certificadas.

P: ¿Cómo percibe usted el panorama para la efectividad de todas estas propuestas?

Sánchez: El panorama de trabajo para solucionar los problemas inmediatos del sector forestal es positivo gracias a la actitud de los pobladores. Tienen metas mucho más claras en cuanto a proteger, aprovechar y conservar razonablemente la recuperación del bosque. Obviamente demandan apoyo técnico y financiero para proceder a ejecutar sus proyectos y en Rainforest Alliance hacemos todo lo posible por apoyarles en el proceso.

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