Las ONG salvan al manatí de Belice de las mortales colisiones con las embarcaciones

Por Rob Goodier

Manatíes -- Foto por Wildlife Trust/Nicole AuilLas personas a bordo de embarcaciones y los manatíes tienen una larga historia de matarse los unos a los otros, a menudo, sin darse cuenta. Se rumora que los antiguos marineros confundían a estos grises animales que se alimentan de pastos marinos con sirenas. Sus… digamos… curvilíneas figuras y colas de “pez” causaron que más de un capitán enamorado estrellara su barco, lo cual nos habla más acerca de los efectos de largas semanas en el mar que del buen aspecto de un manatí. Este fenómeno aportó a las criaturas el nombre de su orden científico, Sirenia y ahora proporciona a los guías de una buena historia que contar mientras los turistas observan los manatíes.

Eventualmente los marineros dejaron de escuchar el llamado de las sirenas, por lo que las muertes ahora solo afectan a una de las partes: el manatí; comenzando con la caza, por parte del hombre, de una especie de manatí: la vaca marina de Steller (Hydrodamalis gigas), hasta su extinción e mediados del Siglo XVIII y continuando con las lesiones y muertes accidentales causadas por las hélices de los barcos, la principal amenaza actual para los manatíes.

Nicole Auil, directora de programa para Wildlife Trust en Belice, trabaja para reducir los accidentes de las embarcaciones, que generan las lesiones causadas al manatí antillano, una de las dos subespecies del manatí de las indias occidentales (Trichechus manatus). Aunque los manatíes son uno de los grandes mamíferos marinos, se sabe poco acerca de su comportamiento o de sus poblaciones; los que más se han estudiado son los manatíes de las indias occidentales que nadan en las cálidas y someras aguas de la costa y estuarios del Caribe y México. Se dividen en dos subespecies, llamados comúnmente manatí de Florida y el antillano: este último es la especialidad de Auil.

En sus nueve años de trabajo, en las costas de Belice, ha visto docenas de cicatrices características que son causadas por las hélices de los barcos — cortes profundos paralelos en forma de almendra a lo largo del cuerpo del manatí; ella también ha visto crías huérfanas y los cadáveres de los que no sobrevivieron las lesiones causadas por las embarcaciones. Estos animales son difíciles de distinguir ya que desaparecen bajo la superficie de las turbias aguas en las que usualmente habitan y, peor aún, es fácil que no sean vistos desde los barcos que viajan a altas velocidades. De las diferentes amenazas a su supervivencia, que incluyen la contaminación de las aguas costeras donde habitan, la destrucción de sus hábitats y la caza — que ahora es poco frecuente en el Caribe — Auil considera que las colisiones con las embarcaciones son las más peligrosas.

No Wake Zone -- Foto por Wildlife TrustA través de una donación del Programa de Vida Silvestre sin Fronteras (Wildlife Without Borders), del Departamento de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos (United States Fish and Wildlife Service – USFWS), Auil y dos personeros de campo de aldeas vecinas, lanzaron una campaña para educar a las comunidades costeras y a los capitanes de las embarcaciones acerca de la vulnerabilidad de los manatíes. Trabajaron con grupos de base comunitarios conservacionistas, en los pueblos cercanos a cada una de las tres reservas de manatíes en Belice: el Santuario de Vida Silvestre de Corozal Bay al norte, el Santuario de Vida Silvestre de Swallow Caye al sur y el Santuario de Vida Silvestre Gales Point, aún más al sur. Auil y su equipo ayudaron a los grupos Sarteneja Wildlife, Environment, and Ecotourism Team, Amigos del Swallow Caye y al Comité de Manejo del Santuario de Vida Silvestre de Gales Point a establecer zonas de velocidad restringida en las reservas y esperan ayudarles a asegurar fondos para su trabajo de conservación. Se distribuyeron rótulos en cada uno de los grupos para que fueran colocados en las zonas indicadas para advertir a las embarcaciones que deben reducir la velocidad y establecieron los límites de velocidad.

Río -- Foto por Unidad del VoceroAuil y su equipo también crearon panfletos para ser distribuidos por los tres grupos y, más importante aún, por la Autoridad Portuaria de Belice. Con el apoyo del zoológico de Columbus (Columbus Zoo) desarrollaron una guía educativa sobre el manatí y la combinaron con los materiales educativos para los estudiantes de escuelas primarias. Auil también tuvo que navegar a través del sistema gubernamental, en dos diferentes departamentos, cumpliendo con los reglamentos de la Autoridad Portuaria de Belice, que es la que emite los mandatos para las embarcaciones y los del Departamento Forestal, que es el responsable de la protección de los manatíes. La Autoridad Portuaria autorizó el uso de su logo en los panfletos y éstos son distribuidos a los capitanes de barcos en el momento que ellos renuevan sus licencias anuales. También fueron distribuidos en las áreas aledañas a las tres reservas de manatíes. Los panfletos describen el protocolo correcto para el desplazamiento de embarcaciones en las reservas que incluye el bajar la velocidad, obedecer los rótulos, contar con un asistente para vigilar la proa y evitar los lechos someros de pastos marinos.

El auge en el negocio de los cruceros ha hecho que la asesoría sobre prácticas adecuadas de desplazamiento de barcos represente un enorme beneficio no sólo para los manatíes, sino también para los residentes locales. “Algunas embarcaciones viajan tan rápido que han chocado contra otras embarcaciones y sencillamente han continuado su camino”, explica Auil. “Los barcos que transitan tan rápido pueden ser una seria amenaza para los turistas de los cruceros que llegan a tierra en embarcaciones pequeñas”.

Lionel Heredia, un viejo capitán de barco dorado por el sol, cuya pasión por los manatíes y por mostrarlos a los turistas le ha valido fuerte apoyo en las páginas de las guías turísticas del país (Belize guidebooks), trabaja con Auil y Wildlife Trust en su condición de presidente del grupo de Amigos del Cayo Swallow. Él demuestra lo que parece ser una profunda empatía con estas criaturas cuando habla de observarlos y dice tener una amistad con ellos lo que motiva que salgan a la superficie y naden junto a su barco cuando él entra a Swallow Caye.

Heredia apoya fuertemente la campaña de educación. “Creo que la única manera de proteger a los manatíes es tener reglas y reglamentos sobre cómo acercarse a ellos”, enfatiza. “Necesitamos patrullajes para poder asegurar que cada embarcación que pasa por aquí siga las reglas. Tienen que apagar el motor y usar un palo, a forma de remo, para llegar donde están los animales”.

Auil es un ejemplo para los otros, dice. “Ella es una imagen para muchas personas. No es fácil lidiar con el público. No muchas personas estaban interesadas en estos temas hasta muy recientemente”.

Aunque la campaña educativa la coloca en el centro de la luz pública, el foco principal del trabajo de Auil es el seguimiento del manatí. Utilizando fondos de USFWS, trabajó por un año en la toma de muestras de los lechos de pastos marinos, los secaba y los pesaba y hacía el monitoreo de la calidad del agua. A veces, algunos estudiantes de las escuelas primarias cercanas le daban una mano.

En el año 2006, su equipo hizo un descubrimiento que no se había visto antes en el área — un manatí macho grande, al que llamaban “Super-K”, viajó 200 kilómetros desde Southern Lagoon en Belice (donde se encuentra el Santuario de Vida Silvestre de Gales Point) hasta la Bahía de Chetumal en México, una reserva de manatíes; el viaje le tomó varios días, el manatí permaneció en la reserva por un mes y luego regresó a las aguas de Belice. Este hecho fue la primera evidencia de un manatí antillano que cruzaba fronteras internacionales. Esto complementó los datos de sus colegas de ECOSUR, una ONG de México que había marcado manatíes en Chetumal: uno de sus machos bajó directamente a Southern Lagoon, donde se reunió con “Super-K”, antes de viajar de regreso hacia el norte.

“Los investigadores sospechan que esto podría ser una ocurrencia común conforme las poblaciones de manatí responden a los cambios en los hábitats,” escribió en su informe de proyecto a USFWS. “Estamos planeando preparar una propuesta de investigación conjunta con los colegas de México, para estudiar los patrones de movimiento y la salud de los animales entre ambos países”.

Heredia da el crédito a Auil, y a los grupos comunitarios, por aumentar la conciencia entre la gente del impacto sobre los manatíes, pero agrega que Swallow Caye y las otras reservas no tienen el presupuesto suficiente pues el gobierno sufre de escasez de recursos, lo que es una lástima, considerando la importancia de los cayos como hábitat principal para los mamíferos marinos amenazados. Agrega, “bo existe otro lugar como Swallow Caye en Belice al que alguien podría ir, en cualquier momento y ver manatíes.

Contactos: Nicole Auil, Wildlife Trust, P.O. Box 378, Belize City, Belize. Tel/fax: +501/223-5172, auil@wildlifetrust.org, www.wildlifetrust.org.

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