Estudiando al misterioso Jaguar para su protección en Brasil

Medición de Jaguar -- Foto por JCFCon su llamativo pelaje moteado, su musculoso cuerpo y sus mandíbulas suficientemente poderosas para quebrar el cráneo de un venado, el jaguar es un felino formidable. Él inspiró antiguas culturas como la de los mayas, quienes le perpetuaron en sus joyas y cerámicas, pero el hombre moderno le ha otorgado poca importancia a la especie. En el último siglo, la caza y la expansión de la frontera agrícola han eliminado al jaguar de la mitad de sus territorios originales y se continúa con su exterminación o confinándolos a áreas cada vez más estrechas.

La buena noticia es que un grupo de conservacionistas en Brasil – región de más de la mitad de los jaguares del mundo — estudia al amenazado gato y trabaja con comunidades rurales para su protección. El Fundo para a Conservação da Onça Pintada (Fondo para la Conservación del Jaguar) está completando una investigación de la distribución nacional del jaguar y usa radiotelemetría y otros métodos científicos de punta para estudiar la ecología de la especie, su demografía, genética y otros datos necesarios para desarrollar estrategias de conservación efectivas.

Según el presidente de la Fundación, Leandro Silveira, el jaguar es uno de los felinos menos estudiados del mundo, a pesar de que se le encuentra en 19 países – desde el suroeste de los Estados Unidos hasta el norte de Argentina. Silveira explica que esto se debe a que es un animal extremadamente tímido, vive en solitario, deambula en amplias áreas y evita al ser humano tanto como le sea posible. A su juicio, Brasil es un país vital para la supervivencia de esta especie, debido a que abarca el 48% de su distribución y alberga entre el 60% y el 70% de la población mundial, la cual se estima en alrededor de 60.000 individuos.

Los jaguares alcanzan pesos de 73 a 100 kilos, son rápidos corredores, ágiles trepadores y buenos nadadores, lo que les ayuda a cazar todo tipo de animal, desde el tapir y el oso hormiguero gigante hasta la anaconda. Su dentadura es lo suficientemente afilada scomo para perforar la gruesa piel de un caimán, un ejemplar adulto puede matar a un toro de 350 kilos, pero no existen registros de agresiones a seres humanos sin provocación. Su reputación de atacar al ganado ha conducido a que los finqueros les disparen al avistarlos e incluso a contratar cazadores, a quienes recompensan con una vaca por cada ejemplar exterminado; esto a pesar de que matarlos es un delito en el país desde 1967. A consecuencia, Silveira trabaja con los ganaderos para detener la caza de jaguares en El Pantanal, el humedal más grande del mundo y el área que posee la más alta concentración de jaguares en el mundo.

Jaguar en un árbol -- Foto por JCFCon el apoyo del U.S. Fish & Wildlife Service , Monsanto, el Zoológico de Menfis y del Disney Wildlife Conservation Fund, el Fundo para a Conservação da Onça Pintada compensa a los ganaderos por las cabezas pérdidas durante los ataques de los felinos. Silveira explica que los finqueros deben probar que un felino es el que ha matado a sus animales para poder cobrar y, en el proceso de hacerlo, descubren que pierden más ganado por enfermedades y accidentes de lo que creían. “El programa de compensación ha resultado ser mucho más barato de lo que se esperó y también les ha mostrado a los ganaderos que, además de los jaguares, también tienen otros problemas y que podrían implementar un mejor manejo con su ganado.”, anota Silveira.

La Fundación lleva a doctores y dentistas de la Universidad para el Desarrollo del Estado y de la Región de Pantanal a las haciendas del Pantanal para brindar atención médica gratuita a los trabajadores y a sus familias, un programa que se ha vuelto más popular entre los finqueros que la compensación por el ganado perdido. Algunos de ellos también han abierto ecoalbergues en sus propiedades, lo que provee otro incentivo para dejar vivir al jaguar. Los biólogos del Fondo les señalan a los que administran los albergues dónde puede ser más probable que sus huéspedes avisten jaguares.

Según Márcia Cota, directora del Programa de Brasil de Conservación Internacional, el Fondo ha obtenido sorprendentes resultados en un relativamente corto periodo de tiempo; “Leandro ha trabajado incansablemente durante la última década para comprender las necesidades ecológicas del jaguar y para cambiar la actitud hacia él por parte de los terratenientes brasileños”.

Silveira trabaja con los ganaderos para establecer una reserva privada de 500 mil hectáreas en El Pantanal, del cual sólo el 1% está actualmente protegido dentro de parques nacionales y reservas. También quiere realizar un proyecto similar con los finqueros del río Araguaia, en el borde este de la Cuenca Amazónica. Además, trabaja con los agricultores para crear corredores biológicos entre áreas protegidas en el “Cerrado,” una sabana que ocupa un área del tamaño de México y donde el auge del cultivo de la caña de azúcar y la soya está acabando con los paisajes naturales. Como bien señala Silveira: “Con sólo las áreas protegidas no salvaremos al felino en el largo plazo. El jaguar no tiene mucho futuro si no trabajamos en alternativas para la coexistencia con los ganaderos y en establecer corredores entre las poblaciones”.

Silveira explica que ha estado interesado en el jaguar desde su adolescencia, cuando vio un documental sobre su conservación y decidió que eso era lo que quería hacer. Él posee ahora un doctorado en Biología de Vida Silvestre de la Universidad de Brasilia y estudia a estos felinos desde hace 14 años, pero admite que el jaguar aún es un misterio. Sin embargo, su investigación ha revelado que, contrariamente a lo que se creía, los jaguares pueden compartir territorios hasta en un 100%. Además, los biólogos del Fondo han documentado a los felinos cazando a delfines de agua dulce y casos en que se han matado entre sí, aunque no saben el por qué.

“Hay mucho que aprender sobre el jaguar”, apunta Silveira, quién quiere crear una red internacional de biólogos que estudien a la especie para intercambiar información. El Fondo también publica un boletín electrónico sobre el jaguar con información sobre los avances en su investigación y novedades desde otros países.

Estudiar animales tan huidizos requiere técnicas biológicas creativas tales como la colocación de cámaras en los senderos y el uso de sabuesos especializados en encontrar las heces para tomar muestras de ADN. La labor demanda mucho tiempo en el campo, pero Silveira dice que lo más difícil es convencer a los ganaderos y agricultores para que dejen vivir al jaguar: “Como biólogo de vida silvestre, el trabajar con las comunidades ha sido un gran reto. Hay mucho de política en juego. Es más complejo que las cosas para las que me prepararon mis estudios de biología en la universidad.”

Contactos: Leandro Silveira, Jaguar Conservation Fund, Caixa Postal 193, CEP: 75830-000, Mineiros – GO Brazil. tel: +64/3610-9329, www.jaguar.org.br, jaguar@jaguar.org.br. Márcia Cota, Conservation International, 2011 Crystal Drive, Suite 500, Arlington, VA 22202. tel: +703/341-2400, www.conservation.org, m.cota@conservation.org.

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