Diego Luna Quevedo, Coordinador Regional del Fondo Respuesta para América del Sur, Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA)

Entrevista realizada por Nuria Bolaños, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“El Fondo es una herramienta construida con base en la experiencia, bajo la hipótesis de que invirtiendo pocos fondos, en el momento oportuno, es posible desescalar situaciones de tensión”.

El Fondo Respuesta es una iniciativa de la Fundación Futuro Latinoamericano y surge como un mecanismo de respuesta inmediata y oportuna para atender conflictos socioambientales en América Latina. El Fondo procura que, a través de una intervención oportuna, se puedan generar espacios de diálogo para prevenir o desescalar conflictos. Siempre que sea posible establecer diálogos entre los actores, se puede bajar las escaladas y prevenir los conflictos.

La tendencia actual es un incremento de los conflictos en torno a las políticas y proyectos de extracción de recursos naturales, por ejemplo el gas, la minería, el petróleo, la actividad forestal, la palma, los recursos marinos, el régimen de propiedades, el uso de la tierra y las fuentes de agua. Muchos de éstos se relacionan con zonas de predominancia de población aborigen o zonas clave para la conservación de recursos naturales. Es ahí donde está la dimensión ambiental del conflicto social y se habla de conflictos socioambientales

Cuatro personas integran el equipo de trabajo del Fondo Respuesta, Juan Dumas – Director General de la FFLA, Philippa Heylings – Directora del Programa de Prevención y Manejo de Conflictos Socioambientales; Cristina Pinto – Asistente de Proyectos y Diego Luna Quevedo – Coordinador Regional del Fondo Respuesta para América del Sur. Hablamos con Diego Luna para conocer la experiencia del Fondo Respuesta y sus perspectivas.

Pregunta: ¿Cómo empezó el Fondo?

Diego Luna, Foto por S. MenaLuna: El Fondo es una idea de la Fundación Futuro Latinoamericano (FFLA), que se creó en el 2003 como un mecanismo de respuesta inmediata a escaladas de conflicto. Esa idea se materializó en el 2005 en el Ecuador, con una primera convocatoria nacional donde participaron siete proyectos. Es esta oportunidad se contó con US$5.000 para cada propuesta aprobada gracias al apoyo del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo, de la Corporación Andina de Fomento y del Fondo Ambiental Nacional del Ecuador.

De esta primera experiencia se generaron las lecciones que permitieron que, en Marzo del 2007, se realizara una nueva convocatoria regional en la que postularon 32 propuestas de América del Sur y de las que se pudo financiar a dos intervenciones: una en Argentina, a cargo de la Fundación Proteger, atendiendo a un conflicto de pesca en el Paraná Medio y relacionado con el sitio Ramsar Jaaukanigás y otra en Brasil, a cargo del Instituto Ambiental Brasil Sustentable, La vida por un atado de madera: El conflicto entre la empresa V&M Forestal y los agricultores familiares del norte de Minas Gerais.

P: El Fondo se indica como un mecanismo para prevenir y resolver los conflictos; ¿cómo se pueden prevenir los conflictos a través del financiamiento?

Luna: El Fondo procura dar respuesta a situaciones de crisis y busca transformar los conflictos socioambientales en oportunidades para la construcción de políticas públicas.

La prevención tiene que ver con generar espacios de diálogo y esto es lo que logra el Fondo.  La prevención  se logra procurando intervenciones tempranas y efectivas.  Cuando es posible dialogar entre los actores, es posible  atender las escaladas y prevenir los conflictos a través de los espacios de diálogos.

P: ¿Qué es necesario para lograr la resolución de conflictos?

Luna: Cuando ya no es posible la prevención y el conflicto ya es manifiesto y está en escalada, existen diversas herramientas de análisis y manejo de conflictos. Sin duda alguna, el fortalecer capacidades es una de las necesidades prioritarias para América del Sur. Los programas de capacitación con los que trabaja la FFLA en el tema de fortalecimiento y manejo de capacidades es una de esas herramientas; el rol de los facilitadores es fundamental.

La FFLA cuenta con el Programa de Prevención y Manejo de Conflictos Socioambientales cuyo objetivo es crear y sostener condiciones de buena gobernanza, convivencia justa, pacífica y equitativa como base para el desarrollo sustentable. A partir de ese programa tenemos diferentes líneas de acción y una de ellas es el Fondo Respuesta. Es una herramienta que construimos en base a la experiencia, bajo la hipótesis de que invirtiendo pocos fondos, en el momento oportuno, es posible desescalar tensiones y esto es precisamente lo que se ha demostrado con estas dos intervenciones del 2007.

En el programa de manejo de conflictos tenemos algunas líneas de acción bien interesantes, fundamentalmente la de intervenciones en el corto y mediano plazo para facilitar diálogos en situaciones de conflicto y proveer apoyo técnico, tenemos el fortalecimiento de capacidades, herramientas en análisis y prevención, también el tema de buena gobernanza, generación de instrumentos públicos y privados, incidencia a través de redes y sistematización de lecciones. La propuesta de la FFLA inicia para América del Sur y ahora más recientemente está enfocándose hacia América Central.

P: ¿Cómo un conflicto social puede tener consecuencias ambientales?

Luna: Desde mi punto de vista los conflictos son, en esencia y en estructura, sociales y en la actualidad es muy difícil separar lo social de lo ambiental: el medio ambiente humano lo es todo. Los perfiles de las intervenciones del Fondo tienen la necesidad de lograr una buena gobernanza – todo un desafío para el continente. Es difícil distinguir entre una dimensión social y ambiental y esto está muy relacionado al escenario de la conflictividad.

En América del Sur hay un fenómeno muy común y es que las áreas protegidas y los ecosistemas más valiosos que existen están sobre reservas subterráneas de hidrocarburos o yacimientos mineros; por ejemplo, los recursos estratégicos se superponen con los territorios ancestrales de comunidades indígenas o con pueblos aislados que, a su vez, dependen de sus propios recursos para sobrevivir.

La tendencia actual es que aumentan los conflictos en torno a las políticas y a los proyectos de extracción de los recursos naturales, por ejemplo gas, minería, petróleo, actividad forestal, palma, recursos marinos, régimen de propiedades, el uso de la tierra y las fuentes de agua. Es ahí donde se empieza a considerar la dimensión ambiental. Hay una tendencia al aumento en la cantidad de industrias extractivas y proyectos de infraestructura, muchos de los cuales están en zonas de predominancia de población indígena, pueblos aislados o en zonas clave para la conservación. En ese sentido el tema aparece como una dimensión socioambiental – estamos hablando de conflictos socioambientales.

P: ¿Es posible que el conflicto socioambiental sea transformado en una oportunidad ambiental?

Diego Luna y José Luis Luna: ¡Claro que sí! – los conflictos son una expresión y catalizador de cambios sociales. El caso más interesante es el de Argentina, ahí tenemos la pesca del sábalo (Prochilodus lineatus) en el Paraná medio donde hay comunidades que son muy pobres que están en las riveras y en los alrededores del área Ramsar. Hay conflictos con la sobrepesca industrial y la pesca ilegal en el área, situación que afecta a los pescadores artesanales, quienes se ven en delicada situación de riesgo económico, alimentario, social y cultural. Hay todo un escenario de conflicto en el cual el Fondo Respuesta financió a la Fundación Proteger y como resultado se generó un acuerdo, una carta de intención para un plan de manejo participativo de la pesquería; en este caso la crisis pesquera en el río Paraná se tornó en una oportunidad para elaborar un Plan de Manejo de la pesquería sobre un sitio Ramsar incluido en la lista de humedales de importancia internacional. Se construye, así, las condiciones para la buena gobernanza en el área. En el caso de Argentina todos los actores firmaron la carta de intención y eso fue un gran logro, a partir de eso se visualiza la pesquería como un tema en construcción positiva.

En el caso de Brasil se lograron varios insumos de investigación como un diagnóstico de cuáles eran los espacios de relación entre los actores y se propone un diálogo entre todos los actores, en este caso es más complejo pues hay que lograr primero la confianza entre todos, algo que demanda bastante tiempo; el Instituto Ambiental de Brasil trabajó en la construcción de confianza, logrando que los actores intercambiaran información y pudiendo llegar hasta el punto de proponer un espacio de diálogo para una próxima instancia, en donde se discutirán reglas, roles, objetivos, acuerdos y más.

Los proyectos del Fondo son intervenciones concretas de tres meses y se apuesta a la intervención oportuna y a partir de ahí se abren posibilidades — en Argentina fue el plan de manejo, en el caso de Brasil fue una propuesta de diálogo; en ambos casos las organizaciones tienen que buscar mayores recursos para poder seguir adelante.

P: ¿Cómo determinan las posibilidades de éxito de una iniciativa que está solicitando su apoyo?

Luna: Tenemos un equipo evaluador que cuenta con una matriz de evaluación y con “indicadores de conflictividad” construidos por la FFLA; estos son indicadores que permiten verificar las características que hacen que un caso sea sujeto de intervención por el Fondo Respuesta; se analizan, por ejemplo, el nivel de poder entre los actores, el nivel de comunicación, cuáles son las dinámicas de relación entre los actores y con base en esos indicadores podemos decir cuáles son las intervenciones interesantes de financiar; también medimos si existe alto nivel de presión sobre los recursos naturales en la zona de conflicto, las demandas atendidas y medidas de hecho y la capacidad de la organización para manejar el conflicto. Otra de nuestras acciones es el fortalecimiento de capacidades pues en América Latina no existen capacidades para el manejo y la transformación de conflictos, ni tampoco existen las herramientas de análisis

P: Ustedes llegan a tres meses de intervención, pero ¿qué pasa después? ¿monitorean el avance posterior?

Luna: El Fondo tiene una herramienta de acompañamiento y sistematización, con lo que se genera la información necesaria para dar algún seguimiento después del financiamiento. El Fondo llega hasta desescalar el conflicto, algo que se hace en el momento oportuno, para que no se genere mayor violencia o para que no se generen mayores tensiones que puedan afectar las formas de vida culturales, recursos y otras. Se vela el que se construyan espacios legítimos y equitativos entre los actores.

P: ¿Hay algún área en la que ustedes tengan una preferencia de intervención?

Luna: La primera convocatoria regional fue abierta, a partir de eso nos dimos cuenta de que hay muchas propuestas que tienen que ver con el recurso minero, otra cierta cantidad de propuestas están readicionadas con problemáticas de acceso al recurso hídrico. Ahora tenemos que ver cuáles son las lecturas de aprendizaje de esta fase, pero se podría decir que uno de los temas preeliminares es la necesidad de tener Fondos Respuestas temáticos: fondos para casos de conflicto por los recursos mineros, para IIRSA (Iniciativa para la Integración de la Infraestructura Regional Suramericana), hay conflictos que pueden tener escenarios de dimensión geográfica regional (región Andina, Amazónica, cono Sur), en subregiones, en temas específicos. Los posibles formatos y temas son múltiples y son parte del aprendizaje que queremos lograr.

P: ¿Cuáles son las principales lecciones del Fondo?

Luna: Apenas estamos concluyendo nuestra primera ronda de proyectos y estamos cerrando la fase administrativa de la ejecución del Fondo. Actualmente trabajamos en la definición de las líneas estratégicas de sistematización, abordando aspectos tales como lectura de indicadores para medición de impactos de las intervenciones. Aparecen cosas muy interesantes, en primer lugar ¿cuál es el formato ideal del fondo? ¿Es efectivo un Fondo concursable para atender conflictos en forma oportuna?; en otro espacio aparecen las hipótesis: pocos recursos, en el momento oportuno, permiten desescalar los conflictos; posteriormente se propone una modificación a esta hipótesis: “pocos recursos, en el momento oportuno, con las capacidades adecuadas, permite desescalar los conflictos y generar espacios de buena gobernanza”. Estamos en la construcción de cuáles van a ser los aprendizajes; tenemos que ver qué funcionó, qué fue lo que no funcionó y cómo se puede mejorar el Fondo o cómo puede adquirir funciones en otros casos, por ejemplo si nos gustarían Fondos Respuestas en otros temas, administrados por diferentes actores a lo largo de América del Sur.

P: ¿Cómo puede la resolución de un conflicto limitarse a un periodo de postulación para obtener fondos?

Taller participativo con la comunidad de Canabrava  (Municipio de Guaraciama, Minas Gerais, Brasil)Luna: Este es uno de los análisis que tenemos que hacer. Inicialmente hemos discutido mucho de si el Fondo Respuesta puede atender oportunamente a través de un formato concursable. De acuerdo a la evaluación, y según lo que han señalado los ejecutores, ha sido el momento oportuno pues han podido trazarse metas de rápida ejecución. También está la dinámica de que no es fácil obtener fondos o la cooperación de agencias para resolver conflictos. Lo ideal sería disponer de un fondo que permita atender el conflicto en el momento mayormente oportuno.

P: ¿Cuál será el futuro, en el corto plazo?

Luna: Es interesante tomar en cuenta los programas que tienen que ver con fortalecer capacidades. Las organizaciones o, en general, los diferentes niveles de actores en América del Sur sean representantes de gobiernos, ONG, municipalidades, comunidades, empresas y otras, no cuentan con capacidades para manejar o prevenir conflictos. En este escenario, se debe apuntar a fortalecer las capacidades para que las intervenciones a través del Fondo Respuesta sean mucho más efectivas; cuando existe capacidad, es posible contar con las herramientas, proponer proyectos y facilitar diálogos. Ese es un poco la perspectiva, ver cuáles son las líneas de acción en torno al fortalecimiento de capacidades. Debe haber diversos fondos.

P: ¿Fuentes de financiamiento?

Luna: Como en todo no es fácil. Hicimos este trabajo con una cooperación de US$30.000. También teníamos otros fondos del Banco Interamericano del Desarrollo con lo que pudimos hacer la lectura del aprendizaje. Estamos hablando de recursos limitados. Las 32 propuestas eran, en su mayoría, realmente interesantes de solo pudimos financiar dos. Somos un fondo en construcción, que está en desarrollo, todavía somos un poco chiquitos y tenemos que crecer un poco. Es ahí donde radica la perspectiva y la potencialidad del Fondo Respuesta como una herramienta efectiva.

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