Por un mejor futuro para el Arrecife Mesoamericano y sus comunidades

Por Milagro Espinoza

Tortuga Verde -- Foto por WWF-Canon Jurgen FREUNDEl arrecife coralino más grande del hemisferio occidental, el Arrecife Mesoamericano, se extiende desde el sur de la península de Yucatán, en México hasta las Islas de la Bahía, en Nicaragua. Se trata del segundo arrecife de coral más grande del mundo, solo superado por la Gran Barrera de Coral de Australia, que protege un inigualable conjunto de corales y un vasto número de especies significativas, como el tiburón ballena (Rhincodon typus), la más grande especie marina viva, así como la tortugas carey (Eretmochelys imbricada), la verde (Chelonia mydas) y la cabezona o caguana (Caretta caretta), todas ellas amenazadas o en peligro de extinción.

Esta rica diversidad brinda seguridad a miles de personas que trabajan en la pesca y el turismo. Sin embargo, la salud del Arrecife Mesoamericano está amanazada por las crecientes prácticas insostenibles en la pesca de especies marinas de gran importancia ecológica, incluyendo a los tiburones que son vitales para mantener la estructura de muchas comunidades pescadoras. Diversas poblaciones que viven a lo largo del arrecife carecen de educación sobre prácticas sostenibles de pesca, mientras las áreas protegidas del arrecife necesitan una regulación y protección más estricta.

El Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF, por sus siglas en inglés) trabaja para asegurar el futuro del arrecife, de las poblaciones y la biodiversidad que dependen de él, a través del proyecto “entrenamiento socioeconómico y monitoreo del arrecife mesoamericano“. La labor se realiza con el apoyo financiero del Fondo Francés para el Medio Ambiente, la National Oceanic and Atmospheric Administration y la National Fish and Wildlife Foundation Coral Reef Conservation Fund.

La iniciativa tiene como objetivo generar una dinámica regional que involucre a todos los actores en sectores como agricultura, turismo y pesca, pero también el disminuir los impactos que sus actividades puedan producir en los ecosistemas del Arrecife Mesoamericano. El trabajo se enfoca en algunas zonas protegidas de Guatemala, Honduras y Belice, con la idea de definir posibles oportunidades socioeconómicas para las poblaciones vecinas que garanticen su bienestar y el futuro de la biodiversidad propia de la zona.

Según explica Alicia Medina, oficial de áreas protegidas de WWF Centroamérica y directora del proyecto, primeramente se inició con un trabajo tendiente a establecer un plan de manejo pesquero. Sin embargo, para llegar a él era necesario saber cómo se encontraba la zona, sus recursos y sus habitantes y establecer luego una línea base de criterios socioeconómicos, financieros y biológicos para Guatemala y Honduras.

Monumento Natural Marino Archipiélago Cayo Cochinos -- Foto por www.cayoscochinos.orgAsí nació la necesidad de impulsar el proyecto “capacitación y monitoreo socioeconómicos en el Arrecife Mesoamericano” que pretende definir los aspectos económicos y sociales de las comunidades aledañas a las áreas protegidas de los tres países involucrados; el nivel de desarrollo que alcanzaron desde el momento en que se estableció la zona como protegida; promover el manejo de recursos alternativos para reducir las amenazas a la región y fortalecer la capacidad de las comunidades para conservar sus recursos naturales, mientras se facilita el que otros actores se involucren a través de un mayor entendimiento de la percepción y de las necesidades de los pobladores.

“Se dice que en la zona hay mucha diversidad pero la realidad es que no se cuenta con la información necesaria para poderlo afirmar. Sin el monitoreo y la línea base no se podrá saber cuál es la situación real”, sostiene la directora del proyecto.

Medina manifiesta que quienes consideran los recursos marinos como inagotables, caen en un error de grandes proporciones, pues éstos se están agotando más rápido de lo que se piensa por la sobreexplotación a la que son sometidos. Relata la experta que en las comunidades costeras, cuando se conversa con viejos pescadores, estos narran que en el pasado obtenían grandes cantidades de pescados sin la necesidad de adentrarse mucho en el mar. A nivel de las industrias pesqueras ahora se manifiesta su preocupación por los recursos marinos, porque las inversiones son muy altas y tienen dificultad para encontrar producto. La falta de interés y de comunicación hace que no exista conciencia del impacto global, afirma la representante de WWF.

Con miras a revertir la situación y empezar a conocer realmente las condiciones prevalecientes, se acordó enfocar la labor del proyecto en seis áreas predeterminadas: San Pedro, Ambergris Cay y Placencia, en Belice; el Refugio de Vida Silvestre de Punta Manabique, en Guatemala, y el Refugio de Vida Silvestre Cuero y Salado y el Monumento Natural Marino Archipiélago Cayo Cochinos, en Honduras.

¿Cómo se desarrolla el proyecto?

WWF decidió utilizar la metodología SocMon (Manual de Lineamientos de Monitoreo Socioeconómico para Administradores Costeros del Caribe), un conjunto de lineamientos que proporcionan una lista de las variables socioeconómicas prioritarias, útiles para los administradores de los recursos marino — costeros. Además se decidió incorporar también la variable de cambio climático que no estaba contemplada originalmente, pues se consideró determinante establecer cómo este fenómeno natural está afectando a las poblaciones bajo estudio y poder determinar posibles áreas de apoyo para enfrentar ese impacto.

Mapa Ecoregion Arrecife Mesoamericano -- Foto por WWF-CAActualmente ya se concluyó con la primera fase de evaluación socioeconómica en Honduras y Guatemala y se está ejecutando la segunda; la meta es concluir a finales del 2007. El desarrollo de las actividades y monitoreos se llevará a cabo con el apoyo de la Escuela Agrícola Panamericana El Zamorano, a través de la carrera Desarrollo Socioeconómico y Ambiente, quienes coordinan y lideran esta iniciativa a nivel del Caribe de habla hispana.

La investigación permitirá incluso determinar cómo se han adaptado las comunidades pesqueras a las nuevas condiciones, cómo viven, las nuevas actividades que han venido adoptando como alternativa a la pesca de antaño y posibles estrategias de apoyo que se les podría brindar.

En general, el proyecto ha encontrado una buena acogida entre los pobladores de las localidades beneficiadas, afirma Medina. Desde hace aproximadamente dos años se realizó un proceso de acercamiento y sensibilización con ellos y en los últimos meses su participación ha permitido incluso que algunos de los líderes acompañen a los encuestadores cuando visitan las comunidades, a fin de que los vecinos sientan mayor confianza y ofrezcan información más precisa y útil.

“Conociendo todo el panorama, el cambio que se requiere en las comunidades pesqueras se hará a partir de los resultados obtenidos y así se podrá garantizar una mayor efectividad”, comenta Medina. El plan de manejo pesquero será sometido a consulta pública y luego presentado ante los gobiernos involucrados, a fin de que se convierta en una disposición de acatamiento obligatorio.

Contacto: Alicia Medina, World Wildlife Fund-Central America. Tel: +504/440-3262, amedina@wwfca.org, www.wwfca.org.

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