Paul Sánchez-Navarro, director del Centro Ecológico Akumal (CEA) y Edith Sosa Bravo, coordinadora del programa de calidad de agua del CEA

Entrevista realizada por Nuria Bolaños, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“El trabajo desarrollado es un modelo que le demuestra a la gente que construye casas y que hacen trabajos en esta zona, que sí se puede tratar el agua, especialmente cuando no se cuenta con el servicio municipal.”

En el corazón de la Riviera Maya, entre Cancún y Tulum en México, se ubica el Centro Ecológico Akumal (CEA) quienes se plantearon la meta de conservar el arrecife de coral ubicado frente a la bahía de Akumal. Esta importante zona turística tiene un altísimo nivel freático, el suelo está formado por rocas por lo que todo lo que se vierte en él, sale directamente al mar y afecta, por tanto, al arrecife. Con el propósito de reducir la cantidad de patógenos y la contaminación en el arrecife — en una zona donde años atrás no existía un sistema de tratamiento de aguas negras y servidas que disminuyera la cantidad de agua contaminada que entraba al mar — el CEA está desarrollando una tecnología de punta para el tratamiento de aguas, se trata de humedales artificiales o bellos jardines acuáticos que limpian el agua antes de que esta llegue al mar; es una tecnología de bajo costo, al alcance de los habitantes y empresarios de la zona. El CEA considera que no es necesario hacer grandes estudios para saber que entre más personas puedan tratar el agua que utilizan, menos agua contaminada estará llegando al arrecife y que existe una relación directa entre el uso del agua, con el impacto y la calidad del arrecife; esto también es un tema de salud pública: si hay patógenos en el agua, se afecta la salud de las comunidades.

Pregunta: ¿Cómo se relaciona el hecho de que ser una organización que trabaja por la conservación del arrecife y con el tratamiento de los desechos?

Paul Sánchez-NavarroSánchez Navarro: El director anterior del CEA — geólogo — y su equipo de trabajo estudiaron la geología y la hidrología de la región. Se preguntaban ¿a dónde se dirigen las aguas negras de la zona turística?, al mismo tiempo que investigaban las enfermedades del coral de Akumal. Así fue como establecieron el vínculo o relación entre el uso del agua y la calidad del arrecife. En una caleta cercana se notaba un rápido el crecimiento de algas, que el agua estaba sucia, algunos peces tenían enfermedades y no fue difícil determinar que las edificaciones que se suponía habían construido fosas sépticas lo que hicieron fue hacer un hueco y echar todo directo al manto freático.

Una vez que se investigó la geología y se conocía el sistema, se pudo empezar a hablar del tema del agua. Se analizaron muestras de agua y cuando se percataron de que el agua de mar sí tenía coniformes, entonces empezaron a hacer algo al respecto. Se descubrió la relación que existía entre los usos y vertidos del agua dulce y la conservación del arrecife; fue ahí cuando se decidió trabajar en el tema del agua dulce.

P: ¿Cómo nace la idea de aplicar esta tecnología en las aguas que ustedes están generando?

Sánchez-Navarro: Fue el Planetary Coral Reef Foundation los que llegaron primero para experimentar con humedales artificiales en los trópicos, en la propiedad del CEA. Ellos construyeron dos humedales artificiales que, con el paso del tiempo, disminuyeron su eficacia y requerían de mantenimiento. Con los fondos del National Fish and Wildlife Foundation Coral Reef Conservation Fund (NFWF) se rehabilitaron estos humedales: hubo que sacar todo el material que contenían, se limpiaron las celdas, conexiones y tuberías, se volvieron a llenar con grava, se pusieron nuevas plantas y se comenzó a monitorearlos nuevamente. Esta es una tecnología que se desarrolla en todo el mundo.

P: ¿Cómo es un humedal artificial para el tratamiento de aguas? ¿Se pueden considerar como plantas de tratamiento?

Edith Sosa Bravo -- Foto por CEASánchez-Navarro: El CEA cuenta con un restaurante, varios cuartos de dormitorios y varios lugares cuyos residuos van a una fosa séptica que está conectada, por medio de varias celdas de tratamiento que juntas forman el humedal artificial. En la fosa séptica se almacenan los residuos sólidos y el agua fluye hacia el humedal artificial. El humedal artificial tiene la misma función que una planta de tratamiento. No son tanques sépticos, son humedales que están llenos de grava y tienen vegetación; el agua que entra en ellos sucia, gracias a la aireación y a las raíces de las plantas sale prácticamente limpia y se puede usar para riego en el jardín.

Son humedales artificiales, no son tanques de agua, son jardines llenos de plantas y grava, no hay tierra. El agua fluye muy despacio a lo largo de todo el sistema, debajo de la grava, entre las raíces de las plantas y si son bien manejados no hay mal olor y son de fácil manejo. No se usa cloro, por tanto el sistema no afecta la vida marina.

P: ¿Tampoco se usa cloro, por tanto no afectamos la vida marina.?

Sosa Bravo: Estos humedales no solo tratan el agua (negra o servida) sino que el agua ya tratada se puede utilizar en este mismo jardín o en jardines anexos — porque la calidad de agua que sale del tratamiento es tan buena que no va a contaminar. El excedente de agua también podría reutilizarse para aguas grises pero en esta zona geográfica, dado el alto nivel de evaporación, La cantidad de agua que sale de un humedal artificial (el excedente) es muy poca.

Sánchez-Navarro: El trabajo desarrollado es un modelo que le demuestra a la gente que construye casas y que hacen trabajos en esta zona, que sí se puede tratar el agua, especialmente cuando no se cuenta con el servicio municipal. Ya el Municipio cuenta con su planta de tratamiento, pero aún no está dando servicio a toda la gente. Hemos demostrado que sí se puede desarrollar un sistema de tratamiento de aguas. Algunos ya han construido lo mismo en sus terrenos y gracias a ello, hoy en día, ya hay 50 humedales artificiales en la región Akumal.

Gracias a la experiencia generada pudimos capacitar a 24 personas en el uso de estas tecnologías y durante las capacitaciones se tocaron temas de energía renovable y otras alternativas de manejo de recursos para el caribe mexicano. Se contó, además, con participantes de Honduras y de Guatemala.

A Constructed WetlandP: ¿Hay un alguna idea del costo de construcción de un humedal artificial para el tratamiento de aguas?

Sosa Bravo: Varía mucho con el tamaño, cuánta gente lo va a utilizar, cuántos baños, si es agua negra, aguas grises o si son ambas. Es un costo menor al de una planta de tratamiento. En cuanto al mantenimiento, como es un jardín, lo que hay que asegurar es que las plantas estén sanas.

P: ¿Cuáles son las plantas que se pueden usar para este jardín?

Sosa Bravo: Generalmente cualquier planta que pueda sobrevivir en zonas húmedas y que requiera de mucha agua. Nosotros usamos plantas de la zona, resistentes, estamos usando algunos tules.

P: ¿Han podido registrar mejorías en términos de la calidad del agua?

Sánchez-Navarro: Tenemos apenas seis meses de monitoreo continuo, lo que es poco tiempo. Antes, en el Centro Ecológico, no se coordinaba entre los diferentes programas. Al CEA han venido bastantes universidades para estudiar las enfermedades de los arrecifes de coral; por ejemplo, las que son causadas por patógenos o por el crecimiento de algas. Antes el CEA no tenía convenios con estos grupos que venían, que desarrollaban su investigación y se llevaban sus resultados; nosotros no pudimos aprender de toda esta información generada en nuestras instalaciones. Ahora tratamos de juntar esta información y estamos aprendiendo. No contamos con la información cuantitativa para establecer las relaciones y poder explicar qué ha pasado. Cualitativamente sabemos que entre más personas estén tratando su agua, menos agua contaminada está llegando al arrecife.

El crecimiento de Akumal es mucho más rápido que nuestra capacidad para encontrar información y aprender de ella. Akumal ha crecido en los últimos seis años de forma increíble y en el CEA no hemos podido crecer en la misma manera. Esto afecta también a todos los servicios de reciclaje o de manejo de residuos que están muy atrasados — todo el Caribe mexicano es así, no hay inversión, por parte del gobierno, en el manejo de residuos en las zonas turísticas. Se estima que apenas un 50 por ciento del agua servida de Akumal está tratada, el reto es asegurar que sea un 100 por ciento.

Man Working -- Foto por CEAP: ¿Cómo determinan la calidad del agua?

Sosa Bravo: : Se consideran parámetros bacteriológicos (coliformes y patógenos) y químicos (demanda química de oxígeno, amonio, nitritos, nitratos y fosfatos). El agua que sale de los humedales artificiales está en mejores condiciones que la que podría salir de una planta de tratamiento convencional.

P: ¿Cuentan con datos que demuestren la relación entre sus humedales artificiales y la calidad del arrecife?

Sánchez-Navarro: Aún no. Hace falta un estudio de rastreo de flujos de agua, en el que se pone una tinta en ciertos lugares y se nota en cuáles lugares sale el agua teñida. En cambio, sí podemos asegurar — sin mayor ciencia — que si una determinada cantidad de habitantes está echando sus aguas al manto freático, ésta agua está llegando al arrecife; pero tenemos que comprobarlo físicamente antes de que el municipio nos haga caso. Estamos trabajando la logística para hacer este estudio con una universidad de Canadá.

El CEA ha desarrollado mucho trabajo de investigación pero muy poco relacionado con la conservación del arrecife, pues no contábamos con información que se desarrollaba en otras partes del mundo. Ahora participamos en el monitoreo del arrecife como parte del Sistema Arrecifal Mesoamericano, en los cuatro países. Lo más interesante es que trabajamos los temas de investigación, conservación y monitoreo del arrecife para un área que no está vinculada a ningún nivel de protección. La información y la experiencia que nosotros generamos es de utilidad para la mayoría de los arrecifes del mundo que no están incluidos bajo ningún sistema de protección legal.

P: ¿Qué otros beneficios han podido obtener de estos humedales?

Sánchez-Navarro: El uso de estos humedales han ayudado bastante a explicarle a la gente cómo funciona el acuífero y, al mismo tiempo, para demostrarles que hay diferentes maneras de tratar el agua y que cada quien tiene la posibilidad de hacerlo. Ahora las autoridades nos invitan dar charlas en la zona pues nosotros tenemos más conocimiento que ninguna otra persona de la región, sobre este tema. Edith Sosa Bravo capacitó a ingenieros, arquitectos y estudiantes en esta material. Ella amplió el conocimiento de las personas y, más que nada, el interés para aplicar nuevas tecnologías.

La experiencia en tratamiento de aguas fortaleció nuestra participación en varios comités locales, regionales y hasta federales, como en el comité de playas limpias, otro relacionado con el manejo de residuos sólidos e hizo posible que formáramos parte de una estrategia regional del manejo de aguas y de un grupo de saneamiento.

Gracias a nuestro trabajo, el tema de la calidad de agua ha estado siempre presente en todo el desarrollo en la zona.

P: ¿Cómo les ayudó el desarrollo de este proyecto a ustedes, como organización?

Sosa Bravo: Antes había mucho desconocimiento del recurso agua; sabíamos que habían ríos subterráneos pero no sabíamos, a ciencia cierta, cuál era el impacto que tenían las actividades humanas en estos ríos. Ahora una gran cantidad de personas conoce que está pasando con el acuífero y que — aún cuando no llega el gobierno a tratar su agua — hay alternativas tecnológicas apropiadas para la zona que no contaminan el manto acuífero y también hay gente capacitada para construir este tipo de alternativas. Antes los ingenieros no conocían la tecnología, ahora sí hay personas capacitadas que lo pueden hacer.

Sánchez-Navarro: Ahora somos un actor más fuerte en estos temas y siempre estamos vinculando el agua con el impacto y la calidad del arrecife y últimamente con el tema de la salud pública, pues la salud de las comunidades se afecta cuando no se tratan los patógenos en del agua. El mantener un programa continuo de trabajo nos ayudó con otros actores como The Nature Conservancy y con otros grupos regionales y aprendimos que es necesario formar una red de actores para tratar el tema. Hemos fortalecido nuestro trabajo y hemos podido conocer el ecosistema y qué tan único es.

Sosa Bravo: Los actores de la zona, como los gobiernos locales, escuelas, centros de investigación y otros, nos perciben como una ONG más seria, con programas más establecidos y mejor diseñados. Hemos podido trabajar con ellos de forma interdisciplinaria para poder alcanzar objetivos comunes.

Sánchez-Navarro: Ahora el CEA es un centro donde la gente puede acudir para información técnica y científica sobre los arrecifes y aguas en la zona; ellos están empezando a confiar en nuestro trabajo.

Gracias al apoyo del NFWF hemos podido evolucionar desde ejecutar proyectos pequeños a tener programas de gran impacto y hemos podido llegar a la conclusión — junto con todos los hoteles y propietarios locales — de que tenemos que llegar a tener un tipo de instrumento legal para la protección del arrecife.

P: ¿Cuáles son los principales retos?

Sánchez-Navarro: Aun cuando el gobierno ya ha construido una planta de tratamiento de aguas, menos del 50 por ciento de los habitantes del pueblo están conectados a la planta; el resto sigue vertiendo las aguas negras en el suelo. En esta planta de tratamiento lo que hacen es inyectar cloro que luego pasa al manto freático, el reto ahora es asegurar que no usen más cloro. El gobierno está usando tratamientos de la década de los 60, no están usando tecnologías nuevas.

Tomando en cuenta esto, hay que asegurar que todos estén conectados a la planta de tratamiento y que tengamos un buen sistema de tratamiento de aguas, pues todavía se registran niveles muy altos de nutrientes. Hay que reducir al máximo la contaminación en la zona de Akumal y seguir publicando, hablando, presentando e investigando en la costa y compartiendo esta información con los demás para que exista un cambio en lo que es el tratamiento del agua. Hay que convencer a la gente en lo que es el vínculo entre lo que hacemos y la calidad del arrecife está latente.

P: ¿Cuentan con el apoyo de las autoridades?

Sánchez-Navarro: Tenemos una buena relación con todas las autoridades, por todos estos años de trabajo. Ellos quieren trabajar con nosotros siempre y cuando nosotros pongamos el dinero; siempre dicen que no tienen dinero y, por tanto, no pueden hacer nada nuevo. Ellos nos ayudan a que obtengamos rápidamente los permisos necesarios para hacer estudios, nos invitan a presentar los resultados de los estudios — en eso sí nos apoyan; pero si les pedimos que cambien algo, entonces no nos dan tanto apoyo o requiere de más tiempo que el usual.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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