ONG y pescadores se unen para proteger principal depredador marino

Foto por Rachel GrahamPor Melissa Krenke

Los tiburones han reinado durante 400 millones de años en los océanos del mundo. Poderosos y gráciles cazadores, estos depredadores son cruciales en la estructuración de los hábitats marinos y su desaparición sería catastrófica para los arrecifes de coral. Prácticamente todas las especies de escualos están en peligro de extinción, por la creciente demanda de su carne y por las prácticas de pesca no reguladas.

Rachel Graham, científica marina de la Wildlife Conservation Society, cuya sede está en EE.UU., trabaja en el sur de Belice para comprender mejor la situación actual del tiburón y la manta raya en el arrecife mesoamericano, reuniendo información básica y datos históricos con los pescadores locales. Su principal objetivo es incitar al gobierno de Belice para que desarrolle planes de manejo específicos para el tiburón y la raya, que ayuden a asegurar la supervivencia de estas especies.

Con financiamiento del Fondo para la Conservación de los Arrecifes de Coral, de la Fundación Nacional para la Pesca y la Vida Silvestre, Graham se contactó con ONG y pescadores para reunir información sobre la diversidad de las especies de tiburón y la manta raya, su relativa abundancia, localización y hábitats vitales, sus patrones de movimiento y medir su declinación a través del tiempo por medio de encuestas con los pescadores.

Sus descubrimientos son causa de preocupación. Basada en esas entrevistas con los pescadores, ella ha identificado una drástica reducción de la cantidad de individuos de varias especies que se encuentran en las aguas del sur de Belice. Aunque las tasas de pesca fueron bajas, el que se obtuvo en mayor abundancia fue el tiburón nodriza (Ginglymostoma cirratum), seguido del tiburón coralino (Carcharhinus perezi), el tiburón manchado (Carcharhinus limbatus) y el picudo antillano (Rhizoprionodon porosus). De las especies de manta rayas capturadas, la raya látigo del golfo fue la más abundante, seguida por la raya americana (Dasyatis americana).

“La mayoría de tiburones que capturamos eran inmaduros y, con base en la comparación de nuestros estudios con la información de los pescadores, detectamos un cambio en las especies predominantes, ya que algunas que usualmente se encontraban en un hábitat específico han desaparecido y fueron reemplazadas por otras”, explica Graham. También encontró fuerte evidencia de cambios en los tipos de tiburones y rayas atrapados, de los preferidos peces martillo (Sphyrna spp.) y tiburones manchados, a los tiburones nodriza y rayas, que anteriormente no habían sido explotados.

Esta modificación hacia la pesca del tiburón nodriza y rayas también es de preocupación para los operadores de buceo locales, ya que ambas especies brindan grandes experiencias visuales y excitantes encuentros bajo el agua para los buceadores. En una encuesta realizada entre los operadores de buceo de la localidad, Graham descubrió que la mayoría de ellos creen que los tiburones son muy importantes para la industria del turismo, que sus poblaciones se están reduciendo y están preocupados por la ausencia de manejo formal y protección.

Los estudios de Graham también identificaron los hábitats vitales para el tiburón y la raya, algunos de los cuales se encuentran dentro de las áreas marinas protegidas de Belice. Estas zonas son administradas por ONG locales, conjuntamente con el Departamento de Pesca o el Departamento Forestal, que acuciosamente protegen las pesquerías de amenazas como el uso de redes de enmalle, pesca ilegal, sobrepesca y la captura de especies inmaduras. Esto representa un reto debido a que los sitios que los conservacionistas deben patrullar son muy extensas y los recursos limitados. Aunado a eso se da el hecho que la mayoría de la pesca ilegal se produce en la noche y han habido incidentes de patrulleros que se topan con pescadores armados.

Los 414 kilometros cuadrados de esta Reserva Marina Puerto Honduras, declarada reserva en el año 2000, son administrados por el Toledo Institute for Development and the Environment (TIDE). De diciembre de 2006 a febrero de 2007, los guardas del TIDE reportaron una creciente actividad de pesca del tiburón dentro de la reserva, en respuesta al masivo incremento anual de la demanda de carne de tiburón durante la Cuaresma. Luego que se descubrieron restos de cientos de tiburones, se llamó a Graham para evaluar la situación en el área. Ella encontró que se habían capturado 15 tiburones en un día, incluyendo un aleta negra, que estaba a quince días de dar a luz a tres crías. También halló seis contenedores llenos de carne salada de tiburón, con un estimado de capacidad por recipiente de 300 tiburones.

Un guardaparques de TIDE reporta que “cuando nos acercamos a los pescadores, dijeron que estaban concientes de las regulaciones de la reserva y aseguraron que las seguían. Por ejemplo, alegaron no usar redes de pesca, ni líneas largas. Sin embargo, aseguraron desconocer que el tiburón martillo estaba entre las especies amenazadas en todo el mundo. Pudimos presionarlos para que abandonaran el lugar, pero solamente se trasladaron a otra zona a seguir pescando. Sus ganancias son demasiado grandes, por lo que no van a cambiar esa actividad, aunque con ello estén acabando con todos los tiburones”.

Un problema adicional es que muchos pescadores ilegales tienen licencias para pescar falsas, para tener acceso a las zonas ricas en pesca del país. Por lo tanto, cuando son capturados y entregados a las autoridades judiciales, son liberados y se les reintegran sus equipos de pesca. “Es descorazonador para nosotros patrullar la reserva y darnos cuenta que hay tantos extranjeros portando licencias de pescar de Belice, que están acabando con nuestros recursos marinos”, expresa el guardaparque de TIDE. “Las licencias que poseen son falsas y por tanto ilegales, pero hasta ahora no hemos podido detenerlos”.

A pesar de estos retos desalentadores, la nota positiva es que muchos pescadores beliceños han cambiado a prácticas de pesca más sostenibles. Al contratar pescadores para recolectar datos científicos, el proyecto de Graham les dio una fuente alternativa de ingresos y también le ayudó a ella a obtener información valiosa sobre el conocimiento histórico de los pescadores de las antiguas abundantes capturas, los hábitats donde pululaban los tiburones y las tendencias en la industria pesquera. Ella comenta: “Cuando se juntan doctorados científicos con ‘maestrías del océano’, se logra una combinación formidable”. La bióloga está complacida de que su proyecto también ha ayudado a ampliar el rango de conocimientos de los pescadores y a comprender mejor la biología y los temas de sostenibilidad; algunos se han dedicado a trabajar para proyectos de investigación y otros han abandonado completamente la pesca.

“Algunos pescadores alegan que yo pretendo cerrar completamente la industria pesquera, lo cual no es cierto. Los hombres con los que trabajo se sientan a conversar con ellos y a explicarles lo que estamos haciendo, los descubrimientos que hacemos y lo valiosos que son estos depredadores para mantener un saludable balance en las pesquerías”, explica Gram., y añade: “Ya más no se puede hacer”.

Graham ahora planea incorporar toda la información recabada por su proyecto al Plan de Acción Nacional de Belice para los Tiburones, que se preparará para someterlo a la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO). Este es un requisito de la FAO para todos los países que realizan pesca comercial del tiburón. El documento es un instrumento para ayudar a evaluar el estatus actual de los tiburones en todo el mundo y desarrollar un plan de manejo para mantener poblaciones sostenibles de tiburones.

“Espero ver acciones específicas de manejo para los tiburones y manta rayas en el futuro cercano”, enfatiza Graham. “Utilizamos las mejores herramientas disponibles actualmente — los números — y si logramos seguir integrando a los pobladores, pescadores, y ONG, entonces tendremos una mayor probabilidad de éxito. Sus descubrimientos han sido incorporados a los planes de manejo del Parque Nacional Blue Hole y del Monumento Natural Half Moon Cay, ambos en Belice, y aspira a incluirlos en tantos planes de manejo, publicaciones internacionales y congresos como sea posible, para incrementar la conciencia sobre esta grave situación y las necesidades de conservación del principal depredador de la Barrera de Arrecifes de Coral Mesoamericana.

Contactos: Rachel Graham, Wildlife Conservation Society, Black Orchid Street, PO Box 37, Punta Gorda, Belize. tel: +501/722-2678 ó +501/602-1750.

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