La clave para el futuro del Parque La Amistad está en involucrar a los buenos vecinos

Photo by Katiana Murillo - River at Amistad ParkEl Parque Internacional La Amistad se extiende sobre el extremo sur de la Cordillera de Talamanca y abarca una diversidad de paisajes, que van desde nubosos bosques de robledales habitados por especies poco frecuentes como el quetzal (Pharomachrus mocino), hasta frondosos bosques húmedos que albergan animales amenazados como el jaguar (Panthera onca) y el pájaro sombrilla (Cephalopterus glabricollis). Es el núcleo de la Reserva de la Biosfera La Amistad, denominada patrimonio de la humanidad por la diversidad e importancia de los recursos naturales y culturales que alberga.

El sitio se llama La Amistad porque es el resultado de un esfuerzo compartido entre dos países vecinos, con casi 200.000 hectáreas protegidas del lado costarricense, que se duplican en suelo panameño. Sin embargo, algunos ciudadanos de ambas naciones muestran actitudes poco amigables hacia el parque, ya que sufre de amenazas como los incendios forestales, la cacería, extracción de flora y fauna y la tala ilegal.

Para enfrentar estos abusos ambientales, la Fundación de Parques Nacionales de Costa Rica, con el apoyo financiero del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos (CEPF, por su nombre en inglés), coordina un proyecto que une a los guardaparques, las ONG y a las comunidades vecinas con el fin de conservar los recursos naturales y la biodiversidad del parque y su zona de amortiguamiento. Este proyecto de dos años, denominado: “Mitigando las amenazas antropogénicas del parque, Costa Rica, a través de su programa de control y protección de su plan de manejo integral“, se enfoca en el área costarricense del parque internacional, que representa el 32% del total de territorio de parques nacionales con que cuenta este país.

Según afirma la coordinadora del proyecto, Shirlene Chaves, se busca fortalecer la protección del lugar, con funcionarios mejor preparados para enfrentar las amenazas ambientales, así como con la participación de la sociedad civil en actividades de prevención y control de delitos ambientales.

En la zona de amortiguamiento de La Amistad coexisten tanto quienes quieren aprovecharse de sus recursos de una forma irracional, como grupos organizados que han encontrado en algunas actividades, como el turismo y la agricultura orgánica, una fuente de sustento que no daña la naturaleza. La riqueza de los recursos naturales del parque hace eco al patrimonio cultural de sus comunidades aledañas, que incluyen, además de poblaciones campesinas, seis reservas indígenas de grupos como los cabécares y bribris, que juntos reúnen dos terceras partes de la totalidad de la población aborigen de Costa Rica.

En el pasado, la región de Talamanca, donde hoy se encuentra gran parte del Parque Internacional La Amistad, fue una zona de refugio para los indígenas que lograron huir de la represión de los colonizadores españoles. Esto hizo que los habitantes originarios de la región conservaran casi intacto su modo de vida tradicional durante la colonia y que aún mantengan muchas de sus costumbres. El proyecto ha procurado la integración de la diversidad cultural motivando la participación de la población indígena, quienes también tienen el objetivo de conservar los recursos naturales y mitigar las amenazas.

Oldemar Ortíz, un indígena bribrí que colabora con el proyecto, afirma que “tenemos que mantener la cultura de nuestros antepasados y transmitirla a nuestros futuros hijos, porque es importante para nuestra raza, sin descuidar el bosque y conservando el medio ambiente limpio y puro”.

Según indica Chaves, el proyecto no solo brinda equipo, un vehículo y tres funcionarios más para labores de control y protección, sino que también organiza brigadas comunitarias de incendios forestales y comités de vigilancia de los recursos naturales. Además capacita a funcionarios y a grupos comunales sobre cómo presentar denuncias ambientales, cómo crear bases de datos, manejar sistemas de información geográfica e instrumentos de posicionamiento global satelital (GPS, por sus siglas en inglés), cómo realizar educación ambiental y atender incendios forestales.

Según Gravin Villegas, administrador del parque y encargado de gestión comunitaria, antes existían muchos errores de procedimiento en la presentación de delitos ambientales y las denuncias prescribían por la falta de pruebas; el proyecto ha reforzado ese trabajo en toda el área de conservación. También los comités de vigilancia tienen más claro si un hecho es o no un delito ambiental cuando reciben una acusación. Ahora los comités de vigilancia tienen más claro si un hecho es o no un delito ambiental cuando reciben una denuncia.

“La toma de datos con GPS y los registros permiten saber, con mayor precisión, cuáles son las zonas de mayor incidencia de delitos ambientales como la cacería, lo que facilita una mayor y mejor distribución del recurso humano y económico”, destaca Villegas.

El trabajo ha permitido capacitar a cerca de 30 bomberos forestales comunales, incluyendo una brigada en territorio indígena, quienes no solo reciben cursos y equipos, sino también seguimiento. En el 2006, los bomberos forestales atendieron exitosamente dos incendios forestales.

De acuerdo con Villegas, la conciencia y motivación de los 12 grupos organizados que existen en las comunidades aledañas, junto a la presencia y apoyo de diferentes ONG, son una particularidad de la Amistad, lo que le ha servido de base al proyecto. Incluso se diseñó un plan de educación ambiental basado en sus propios insumos, incluyendo temas de preocupación comunitaria, como las fuentes de agua.

Para la Coordinadora de la iniciativa, un aspecto fundamental fue ganarse la confianza y el respeto de las poblaciones, por lo que el proyecto también ha apoyado la gestión de sus necesidades comunitarias básicas como caminos y otros servicios. “El respeto mutuo entre los diferentes actores es vital y es un requisito para las buenas relaciones, así como también lo es el que todos los actores tengan clara su función y sus competencias para que continúen esa labor en el futuro”, afirma Chaves.

Contacto: Shirlene Chaves, Fundación de Parques Nacionales, tels 506/257-2239 and 378-2365; Gravin Villegas, tel 506/893-9747

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