Jean-Luc Betoulle, Fundación Mario Dary Rivera

Entrevista realizada por Katiana Murillo, para Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“La idea es que se pueda visualizar y hacer conciencia sobre las zonas de protección marina dentro del refugio y que los usuarios se den cuenta de dónde se pueden realizar actividades y dónde no y si se encuentran en el mar abierto o dentro de los límites del área protegida”.

Laguna Santa Isabel -- Photo by Jean-Luc BetoullePunta de Manabique es una delgada península rodeada por las aguas turquesas del Caribe, en el este de Guatemala, y abarca ecosistemas únicos dentro de aquel país centroamericano tales como arrecifes coralinos y un pantano de la palma confra (Manicaria saccifera). La punta ha sido designada como un sitio Ramsar y refugio de vida silvestre, pero al igual que otras áreas protegidas en la región se encuentra amenazada por prácticas productivas insostenibles. La Fundación Mario Dary Rivera tiene un programa de demarcación con boyas, que incluye capacitación y educación a los principales usuarios del área protegida. Hablamos con Jean-Luc Betoulle, de la Fundación Mario Dary Rivera, sobre el área protegida, las amenazas que encara y los logros del programa.

Pregunta: ¿Cuál es la importancia en biodiversidad que tiene el área?

Betoulle: El Refugio de Vida Silvestre Punta de Manabique es un humedal costero marino de importancia internacional. Cuenta con una superficie de 1.329 km² que incluye tanto la zona terrestre, como la marina. Es también el área de arrecife más importante de Guatemala y forma parte de la ecorregión del Arrecife Mesoamericano. Cuenta, además, con bahías, estuarios, pantanos y bosques de manglar.

El área es también un corredor biológico de fauna marina como ballenas, tiburones y cuatro especies de tortugas marinas que aprovechan la riqueza de sus pastos marinos. También protege especies amenazadas como el manatí (Trichechus manatus), el tapir (Tapirus bairdii), el jaguar (Panthera onca), el mono aullador (Allouata palliata) y el jabalí (Tayassu pecari). El pantano de Confra (Manicaria saccifera), una especie de palma, es uno de los ecosistemas más raros de Guatemala, que existe únicamente en esta región.

Debido a la alta diversidad de habitats con que cuenta el refugio, este sitio es también rico en aves, con la presencia de 235 especies, entre las que destaca el amenazado loro cabeza amarilla (Amazona oratrix). El refugio es el área de Guatemala con el mayor número de especies de aves migratorias registradas.

P: ¿Cuál el estatus de protección del área? ¿Funciona en la práctica?

Punta de Manabique -- Photo by Jean-Luc BetoulleBetoulle: Punta de Manabique cuenta con la categoría de sitio Ramsar o humedal de importancia internacional desde el 2.000 y la de refugio de vida silvestre desde el 2.005. Esto significa que es un área no sólo para protección sino donde también la gente puede desarrollar actividades, que se busca sean sostenibles. Para esto se ha avanzado en la elaboración de un plan de manejo para el área, que cuenta con el apoyo de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN). Se ha trabajado en la capacitación de pescadores y en el establecimiento de una serie de normas y reglamentación para la pesca. También se desarrollan proyectos que están más enfocados en el turismo de bajo impacto y aquellos que dan un valor agregado a los productos de la pesca, como es el caso de un grupo que tiene una pequeña planta de procesamiento para ofrecer pescado ahumado. Se han formado ocho comisiones de pesca y existe un compromiso fuerte, por parte de los pescadores, para implementar las normas contenidas en el plan de manejo, ya que este fue diseñado en conjunto con ellos.

P: ¿Qué actividades productivas llevan a cabo las comunidades vecinas?

Betoulle: En total hay 17 comunidades en el área protegida. La mayoría de las familias se dedican 100 por ciento a la pesca, hay quienes trabajan un pequeño porcentaje de su tiempo en la agricultura y hay quienes también se dedican a hacer carbón vegetal. Los pescadores predominan en la región norte, donde la población tiene un modo de vida en estrecha relación con el recurso marino y su economía depende directamente del mar. Nueve de las 17 comunidades viven dentro del área protegida o en la zona de amortiguamiento y no están cerca del mar, se dedican más a actividades agrícolas y de ganadería.

P: ¿Cuáles son las principales amenazas que enfrenta el área?

Betoulle: La principal amenaza es la deforestación debido al avance de la frontera ganadera, lo que amenaza con reducir el humedal del suroeste al noroeste. La producción de arroz y otros cultivos que utilizan fertilizantes químicos y pesticidas también contaminan los pantanos y el mar; además, el vertido de desechos en los ríos Dulce y Motagua, amenaza a las poblaciones de peces y corales.

También se dan problemas de pesca de juveniles y de cacería de iguana verde, de recolecta de huevos de tortugas marinas y de la captura de animales silvestres vivos, principalmente loros, para el mercado regional.

P: ¿Cuál es la importancia del proyecto de demarcación con boyas para ayudar a la protección del área?

Betoulle: El proyecto consiste en la colocación de 30 a 35 boyas, 15 son de amarre; esto ha sido posible gracias al apoyo del National Fish and Wildlife Foundation Coral Reef Conservation Fund y al Programa del Arrecifal Mesoamericano de The Nature Conservancy. Las boyas tienen el fin de demarcar no sólo los límites del área protegida, sino también las zonas de no pesca y aquellas dedicadas a la conservación. Las lanchas y botes, como las que usan los pescadores, se atan a las boyas de amarre. Esto nos va a permitir salvaguardar sitios claves de protección marina y también vender el área como sitio importante para la inmersión, ya que constituye el único lugar donde existen arrecifes de coral en Guatemala.

La idea es que se pueda visualizar y hacer conciencia sobre las zonas de protección marina del refugio y que sus usuarios se den cuenta dónde se pueden realizar actividades y dónde no y si se encuentran en el mar abierto o dentro de los límites del área protegida.

P: ¿Cómo aseguran que la demarcación sea respetada y aceptada?

Betoulle: Como parte del plan de manejo definimos con los pescadores las áreas de no pesca, ellos saben la importancia de proteger las zonas que fungen como viveros y sitios de reproducción de especies de importancia comercial.

La idea es tener un rol, una vigilancia permanente con ayuda de los pescadores y la Marina Nacional. Fueron realmente los pescadores quienes hicieron la propuesta de las zonas de protección, ya que comprendieron la importancia de protegerlas para su propio beneficio.

P: ¿Incluye el proyecto algún programa de educación o promoción que explique sobre la importancia de usar las boyas?

Betoulle: El proyecto también contempla capacitación para diferentes públicos, por ejemplo la capacitación de los pescadores en el uso de las boyas y la implementación de buenas prácticas de buceo para el turismo de inmersión, con el fin de que esta actividad se realice de manera amigable, sin afectar el arrecife. También se contempla el diseño de un sendero marino y la elaboración de una guía de arrecifes de coral.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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