Biólogos necesitan comprender los inesperados hábitats del único oso sudamericano para salvarlo

Andean BearLa Cordillera Central de Colombia es conocida por ser la región cafetalera más importante del país, pero a la vez es uno de los sitios de mayor biodiversidad y de especies únicas a nivel global; cuenta con un área de influencia de 4,5 millones de hectáreas, dos parques nacionales y otras áreas protegidas.

Sus valles fértiles, buen clima y excelentes suelos para la agricultura la han convertido en uno de los sitios más colonizados desde hace siglos, lo que ha provocado que la mayoría de los bosques remanentes se ubiquen en las zonas elevadas.

Pese a la gran presencia humana y a la fragmentación de bosques que pareciera no favorecer la sobrevivencia de especies silvestres, especialmente las de gran tamaño, investigadores del Wildlife Conservation Society (WCS) han encontrado que la cordillera y su paisaje rural son uno de los sitios que el amenazado oso andino o de anteojos (Tremarctos ornatus), el único oso sudamericano, utiliza como hábitat. Este animal negro azabache, con manchas blancuzcas alrededor de sus ojos y de hábitos principalmente vegetarianos, se ha convertido en el eje de una planificación regional impulsada por la Unidad de Parques Nacionales de Colombia y por la WCS, como parte de su Programa de Paisajes Vivientes, con el fin de integrar la conservación con las necesidades económicas en la cordillera.

Gustavo Kattan, coordinador de WCS en Colombia, explica que el oso requiere de grandes extensiones de hábitat para sobrevivir, se estima un rango de 25 osos o menos por cada 100 kilómetros cuadrados, por lo que su conservación significa que se están protegiendo también otras poblaciones de flora y fauna; así, el oso de anteojos constituye “una especie sombrilla que protege lo demás”. Esta sobrevivencia depende también de cómo se integren las necesidades económicas de los pobladores a esa planificación regional, ya que la presencia humana en la zona genera, para el oso, conflictos de fragmentación de hábitat y amenazas como la cacería.

El primer paso para la planificación regional es el conocimiento de la utilización del hábitat por parte del oso. Es por eso que WCS-Colombia, con el apoyo del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, está desarrollando un mapa de la disponibilidad potencial de hábitat y de las amenazas para el oso andino en los Andes Centrales de Colombia a partir de modelos de hábitat elaborados en computadora con información cruzada de mapas satelitales de cobertura vegetal, información sobre amenazas y datos de campo sobre el uso de hábitat por parte del oso.

Andean BearEl oso andino o de anteojos es un animal muy fuerte, tímido, pacífico y huidizo, que rechaza el contacto humano. Vive en los tres grandes ramales de la Cordillera de Los Andes, desde la Cordillera de Mérida en Venezuela hasta la frontera entre Argentina y Bolivia. También se le conoce en la región del Darién en Panamá. Los machos adultos pueden medir entre 1,5 y 2 metros, desde la cabeza hasta la cola y pesar entre 140 y 175 kilogramos. Las osas son aproximadamente 2/3 del tamaño de los machos y el pelaje normalmente negro puede tornarse marrón rojizo oscuro en la espalda.

Para entender mejor las necesidades del oso, WCS-Colombia está a cargo de generar información para el norte de la Cordillera Central de Colombia y el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF), para el sur. Este esfuerzo de WCS forma parte, a su vez, de un componente más amplio sobre el oso de anteojos en Colombia, Venezuela y Ecuador, región del norte de Los Andes, que busca determinar el potencial de emplear el oso como una herramienta para planificar el paisaje. Se trata del Programa Paisajes Vivientes que identifica especies sombrilla, como el oso andino, que requiere de grandes extensiones para desarrollarse y cuya sobrevivencia significa también la de muchas especies de flora y fauna cobijadas por la presencia de este animal y para lo cual es de gran importancia la planificación del paisaje.

Un resultado derivado de esta investigación ha sido detectar la utilización de paisajes rurales por parte del oso. “En algunas regiones, cuando se miran los mapas y las fotografías aéreas, parece que la situación está perdida y en el campo nos llevamos la sorpresa de que hay señales de los osos, por lo que vemos que ellos pueden estar usando paisajes rurales siempre y cuando existan algunos parches de bosques y recursos”, afirma Kattan.

Para Isaac Goldstein, ecólogo de la conservación venezolano asociado a WCS y uno de los principales expertos en esta especie, una de las mayores dificultades para tomar acciones de conservación efectivas para el oso andino es precisamente la falta de conocimiento sobre qué está sucediendo con las poblaciones de osos en áreas extensas de los Andes Tropicales. “Nos hemos llevado sorpresas como encontrar al oso a 250 metros sobre el nivel del mar, en zonas más bajas de lo que pensábamos”. Sin una buena información sobre los hábitats que utiliza el oso, los biólogos que necesitan hacer recomendaciones sobre qué áreas boscosas son las más importantes para la sobrevivencia del animal, corren el peligro de hacer suposiciones incorrectas.

Se estima que el rango original del oso en el norte de Los Andes era de 490.000 kilómetros cuadrados, el cual se ha reducido a más de la mitad principalmente debido a la deforestación. Se estima que en la actualidad sobreviven unos 18.000 osos, pero se requiere mayor información de campo.

Para Kattan, la presencia del oso en paisajes rurales en Colombia abre grandes posibilidades de trabajo con este animal, pero también representa un reto pues el oso es muy vulnerable a conflictos con las poblaciones rurales, ya que eventualmente podría atacar sus cultivos o el ganado.

Para Goldstein, el caso de los Andes Tropicales colombianos es muy interesante, ya que la alta fragmentación de bosques e incluso la presencia de la guerrilla, hace que “no exista otro sitio con condiciones más difíciles”. Para el experto es normal que exista conflicto entre las especies y la población humana pero “mantener al mínimo ese conflicto, es vital para ser exitosos”.

Contactos: Gustavo Kattan, WCS-Colombia, tel +57-2/683-1103 gkattan@wcs.org Isaac Goldstein, WCS, tel +58-414/717-6792 igoldstein@wcs.org www.wcs.org

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