ONG y maestros forman un equipo para salvar a las aves y al hábitat de humedal

West Indian Whistling-DuckONG caribeñas y educadores formaron un equipo para educar a los/las niños/as y a las comunidades acerca del decline del pato chiriría del Caribe o yaguasa (Dendrocygna arborea) y su hábitat de humedal. El proyecto de conservación de humedales y del pato chiriría del Caribe, manejado por la Sociedad para la Conservación y el Estudio de las Aves Caribeñas (SCSCB, por sus siglas en inglés) junto con múltiples ONG a lo largo de las Antillas, han desarrollado un programa de difusión pública y de educación para elevar la conciencia sobre la importancia de la conservación de los humedales.

La bióloga Lisa Sorenson, quien coordina el Proyecto de conservación de humedales y del pato Chiriría del Caribe o Yaguasa, explica que este pato, de color café profundo y de cuello largo, está considerado como “vulnerable a la extinción” según la Unión Mundial para la Naturaleza” debido a la pérdida del hábitat por el desarrollo de proyectos inmobiliarios y turísticos, la depredación causada por especies introducidas y la presión de la cacería. “El pato chiriría es una especie bandera para la conservación de humedales”, afirma. “Es un pato hermoso, elegante y una especie endémica, regionalmente amenazada, un ave del cual cada quien en el Caribe estaría orgulloso y ayudaría a conservar”.

Mientras que el pato chiriría, conocido por su llamado agudo y sonoro, pobló una vez el Caribe, hoy se conocen poblaciones reproductoras sólo en las Bahamas, Turcos y Caicos, Cuba, Islas Caimán, Jamaica, República Dominicana, Puerto Rico, Antigua, y Barbuda. Durante el día estas aves perchean en bandadas en manglares y pantanos. Cuando cae la noche, ellas vuelan fuera para alimentarse de frutas y semillas.

Una coalición regional de 300 grupos, cuyo objetivo es incrementar la habilidad de las ONG, de investigadores, instituciones y ciudadanos para conservar a la aves caribeñas y sus hábitats publicó un manual titulado Los Maravillosos Humedales del Caribe Insular: Libro de Trabajo para el Maestro, dirigido al educador; son 276 páginas que contienen información y actividades sobre la conservación de los humedales del Caribe. Otros materiales que utilizan al pato chiriría incluyen un show de slides, un libro de colorear en inglés y español y una obra de marionetas.

Los materiales del programa educativo son distribuidos a los educadores mediante talleres de capacitación para la educación sobre humedales, de dos días de duración y que tienen lugar a lo largo de la región. En el primer día se brindan presentaciones introductorias acerca de los humedales, se enseña cómo transmitir conceptos ambientales a los estudiantes y se hacen demostraciones de algunos de los ejercicios del libro de trabajo, incluyendo una actividad de “generar un estanque”, que muestra a los educadores cómo crear un pequeño humedal en sus aulas de clase utilizando una cubierta plástica e invertebrados acuáticos disponibles como libélulas y larvas de mosquitos pequeños.

Program Staff and TeachersSorenson señala, “nosotros usamos la “enseñanza a iguales” en nuestros talleres, donde los maestros eligen diferentes actividades del libro y las presentan al resto del grupo. La idea es que cuanto más ellos practiquen, más confortables estarán con el material y será probable que lo enseñen a sus estudiantes”.

Gracias al financiamiento de la División Internacional del Servicio de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, la National Fish and Wildlife Foundation, Wetlands International, Birdlife International, el American Bird Conservancy, el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente y otros, todos los maestros participantes reciben una copia gratis del libro de trabajo y de todos los materiales de enseñanza complementarios.

En el segundo día del taller, el equipo de trabajo y los maestros visitan los humedales cercanos para aprender acerca de la ecología del ecosistema, la identificación de aves y especies de árboles de los manglares y practican todas las actividades de campo contenidas en el libro de trabajo. Los ejercicios incluyen técnicas de observación de la naturaleza, evaluación y limpieza de humedales, establecimiento de un transecto simple de investigación y juegos de ecología. Sorenson enfatiza: “No hay nada como experimentar de primera mano las maravillas del humedal. Estamos encantados de ver cómo muchos de los maestros disfrutan estando en el campo y observando aves de humedal”.

Al principio del taller se hace un sondeo relacionado a los temores e ideas falsas sobre los humedales de los maestros. “Obtenemos la misma respuesta todo el tiempo”, afirma Sorenson. “Los maestros están preocupados acerca de las arenas movedizas, el lodo, los mosquitos, las enfermedades y las serpientes. Ellos creen que los humedales son generalmente un lugar poco saludable. Tenemos una discusión para disipar esas ideas falsas y al final del taller ellos cambian completamente de parecer”. Los comentarios en la evaluación final dicen comúnmente “No tenía idea de que los humedales fueran tan importantes, interesantes y hermosos y ahora aprecio su valor”.

Nadie Watson, coordinadora del proyecto en Jamaica, señala: “Los talleres de maestros y los materiales han despertado interés en nuestras áreas de humedal y sobre los animales y las plantas que viven allí. Este interés se ha extendido también para incluir limpiezas, investigación adicional sobre áreas locales de humedal y participación en las actividades del Día Mundial de los Humedales“. Sorenson cree que el éxito de los talleres se debe a un énfasis en hacer el material divertido e interactivo para los participantes. Es importante destacar también que los materiales educativos son escritos específicamente para abordar temas de conservación caribeños.

Otra actividad para promover la conciencia pública es el desarrollo de los “estanques de observación de vida silvestre” — humedales que muestran signos interpretativos y plataformas de observación donde los locales, estudiantes y turistas pueden observar los patos chiriría y otro tipo de vida silvestre. Estos estanques han sido desarrollados en las Bahamas, Jamaica, República Dominicana y en las Islas Caimán, donde el Fideicomiso Nacional de las Islas Caimán desarrolló una serie de 10 sitios de humedal y todos presentan plataformas de observación y signos interpretativos. El Fideicomiso ha publicado también brochures y mapas para visitantes que muestran todos los humedales de las islas.

Pese al éxito del proyecto y al incremento en la concienciación pública, Sorenson advierte que un reto actual es no continuar observando la destrucción de humedales generada por los proyectos de desarrollo a lo largo de la región. En Antigua y Barbuda, los manglares y humedales están siendo rápidamente destruidos para proyectos de desarrollo. Joseph Prosper, un maestro de escuela activo con el Environmental Awareness Group (Grupo de Conciencia Ambiental) señala que hasta los manglares con nidos de garza y polluelos en crianza, han sido drenados. Prosper ha estado monitoreando los patos chiriría en Antigua por varios años. Él ha notado que, adicionalmente al pato chiriría, también hay otras especies en riesgo como el guaco (Nycticorax nycticorax), el pato gargantillo (Anas bahamensis), el pato malvasia de cara blanca (Oxyura jamaicensis), el pato enmascarado (Nomonyx dominica), la gallinuela de agua salada (Rallus longirostris), la gallareta del Caribe (Fulica caribaea) y la fragata (Fregata magnificens). Prosper piensa que debería ser colectada más información sobre el estado de los humedales en las islas. Él puntualiza que “pese a la importancia de manglares y humedales y a la alarmante tasa a la cual están siendo destruidos y degradados, Antigua y Barbuda no tienen información precisa cuantitativa sobre la cantidad que se han perdido en años recientes o la cantidad que permanece”.

El turismo puede ser una vía para incrementar la protección de humedales en el Caribe Insular. “La gente viene a las islas no sólo por el sol y la playa, sino también para conocer su riqueza natural única”, puntualiza Sorenson. “Si se rellenan esos hermosos y valiosos humedales para construir hoteles, es una oportunidad perdida”. Ella piensa que promoviendo tanto el enorme potencial económico del turismo naturalista como la observación de aves en los institutos u oficinas de turismo de cada isla, se podría ayudar a reducir la destrucción de estos hábitats.

— Melissa Krenke

Contactos: Lisa Sorenson, tel +617/353-2462, fax +617/353-6340, lsoren@bu.edu, www.scscb.org; Nadia Spence, tel +876/960-3693, fax +876/926-0212, nwatson.jet@cwjamaica.com, www.jamentrust.org; Junior Prosper, tel +268/773-1159.

Para aprender más sobre la conservación de especies migratorias, visite el Sendero a la Información de la Iniciativa de Especies Migratorias del Hemisferio Occidental.

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