Karen Lewis, propietaria, Ecoalbergue Lapa Ríos

Entrevista realizada por Melissa Krenke, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“Los turistas van a un viaje esperando que les brinden actividades estructuradas. Los ecoturistas viajan para ser parte de la experiencia. El objetivo de Lapa Ríos es incluir en la experiencia del huésped a la comunidad local y a su ambiente natural”.

Foto por Karen Lewis/Lapa RiosEl ecoalbergue Lapa Ríos forma parte de una reserva natural de más de 400 hectáreas (1000 acres) en la Península de Osa de Costa Rica; el hogar de uno de los últimos bosques lluviosos de tierras bajas de Centroamérica. Lapa Ríos ofrece 16 bungalows coronados por una cresta de bosque, que brindan una amplia vista del Océano Pacífico. Lapa Ríos cuenta con el Certificado para la Sostenibilidad Turística (CST), en Costa Rica, sólo emplea personas de la comunidad local, apoya una escuela para niños locales, utiliza métodos y materiales de construcción sostenibles, demuestra que es posible la conservación de agua y energía, y reduce, reusa, o recicla desechos, utilizando su desecho orgánico para hacer biogás y abono orgánico. Lapa Ríos lucha por dar a sus huéspedes el más alto nivel de servicio y confort posibles y ha sido reconocida en repetidas ocasiones por su excelente servicio tanto por parte de publicaciones internacionales de viaje como por organizaciones conservacionistas, por ser un modelo de turismo sostenible.

Karen Lewis, propietaria y fundadora de Lapa Ríos, nos habla de cómo el albergue evolucionó desde la idea de ser uno de los primeros ecoalbergues de Costa Rica, los retos de operar un negocio en un área remota y cómo Lapa Ríos funciona como una escuela tanto para su personal como para sus huéspedes.

Pregunta: ¿Cómo inició Lapa Ríos?

Foto por Karen Lewis/Lapa RiosLewis: A finales de los años 60, John Lewis y yo fuimos maestros voluntarios de secundaria del Cuerpo de Paz en Kenia. Regresamos a África del este en 1988 para visitar a nuestros estudiantes y colegas y encontramos que muchos de nuestros antiguos estudiantes habían dejado sus pueblos para buscar trabajo en Nairobi. Regresamos a los Estados Unidos deseando mejorar los beneficios generados por la educación y eliminar la necesidad de salir de las comunidades rurales. Pensamos que había una herramienta de empoderamiento a largo plazo que podía ayudar al sostenimiento de regiones silvestres y aisladas.

A principios de los años 90 pasamos dos semanas en un viaje de observación de aves en Costa Rica y decidimos invertir la siguiente etapa de nuestras vidas en este país dedicado al ambiente. Armados con nuestra pasión por la observación de aves junto con esa mínima experiencia de trabajo en una comunidad rural, quisimos buscar cómo conservar tierra con la gente local en combinación con turismo, el mecanismo de financiamiento.

En Junio de 1990 le propusimos esta idea al personal de la Coalición Costarricense de Iniciativas de Desarrollo (CINDE), la agencia de desarrollo costarricense de USAID. Ellos no querían involucrarse en ningún hotel que tuviera menos de 150 habitaciones — nosotros pensamos que ese tamaño tendría un impacto grande y quisimos crear algo pequeño que también protegiera una porción importante de tierra. Ellos batieron sus cabezas a lo largo de nuestro encuentro de tres horas y empezamos a darnos cuenta de que la conservación de la biodiversidad con comunidades locales y turismo era desconocido. Pero debido a que ese tipo de turismo no se había llevado a cabo nunca, fue la razón perfecta para tratar. En ese tiempo, el ecoturismo no tenía una definición- era un concepto de negocios no desarrollado.

P: ¿Por qué escogieron la Península de Osa como la sede del proyecto?

Lewis: Nos dirigimos al suroeste de la Península d e Osa porque nos dimos cuenta de que sus bosques eran todavía prístinos y que podían ser protegidas grandes extensiones de tierra, contiguas a otras de crecimiento primario. En diciembre de 1991 compramos alrededor de 440 hectáreas (1,100 acres), la mayoría bosques de viejo crecimiento, desde lo más alto de la Península de Osa bajando hacia el Golfo Dulce.

P: ¿Cuáles fueron algunos de los retos iniciales al empezar un proyecto en un área tan remota?

Foto por Karen Lewis/Lapa RiosLewis: Necesitábamos encontrar arquitectos, ingenieros y gente experta que estuviera interesada en trabajar en esta área tan lejana por más de un año. Comprendiendo cuáles eran nuestras metas y que CINDE no se ajustaba a ellas, nos encontrábamos por nuestra cuenta desde el inicio y las comunidades locales tenían que escuchar nuestro sueño. Habiendo experimentado con el Cuerpo de Paz y viendo lo bueno y malo que ese tipo de ayuda puede brindar a las comunidades, aprendimos que el éxito depende de que la gente que está recibiendo la actividad, desde el inicio deseen realmente estar involucrada, para que se hagan lo posible.

En esos primeros años se requirió de voluntad para vivir en riesgo, reconociendo que lo que estábamos haciendo era bueno, confiando que la condición humana distingue la bondad y sabiendo que, eventualmente, la publicidad de boca en boca divulgaría que era un buen lugar para venir y aprender acerca del bosque lluvioso y su gente. En 1990 nos dijeron que ninguna persona visitaría Osa porque estaba muy lejos, en esos días era también difícil llegar allí y era considerado muy peligroso. Durante los primeros años, los huéspedes tenían que volar a Golfito y luego tomar un bote-taxi al único muelle en la Osa, en Puerto Jiménez. Pero con éxito creciente logramos servicios aéreos con TravelAir y Sansa, y ellos iniciaron vuelos diarios a la Osa en diciembre de 1994.

P: ¿Cómo iniciaron la integración con la comunidad local?

Lewis: Luego de que compramos la tierra, viajamos alrededor del área a caballo para invitar a un picnic a todos los vecinos que pudimos encontrar para presentarles el proyecto de Lapa Ríos. Mucha gente vino, muchos que no se habían visto entre sí por meses o años. Fue gente que nos ayudó a crear Lapa Ríos.

P: ¿Qué tipo de actividades hace Lapa Ríos para apoyar a la comunidad?

Lewis: De ese picnic vino otra meta; como yo había sido maestra, la comunidad me pidió que les ayudara a crear una escuela para sus niños. En 1992, cuando estábamos diseñando y construyendo Lapa Ríos, también creamos una fundación para apoyar la construcción de la primera escuela primaria del área. Fui con las mujeres locales, las madres, a reunirnos con el Supervisor de Educación en Osa. Este explicó que debíamos construir la escuela basados en un modelo prefabricado de un edificio de dos salones de clase, un comedor, una sección con sanitarios de cadena, y una casa para el maestro. Para hacer esto, necesitábamos recoger $45.000. Le habíamos prometido a las familias que ayudaríamos a educar a sus hijos para el inicio de marzo de 1992, pero debido a que para ese tiempo aún estábamos recogiendo fondos para construir, contratamos a un camión-taxi para llevar a los niños todos los días a la escuela primaria en Puerto Jiménez.

Le habíamos prometido a las familias que si ellos querían iniciar educando a sus niños en los inicios de 1992, los ayudaríamos a hacerlo posible. Debido a que todavía estábamos reuniendo fondos, contratamos un camión como taxi todos los días durante todo el año para llevar a los niños a la escuela en Puerto Jiménez.

En 1993 la escuela fue finalizada con ayuda de la Guardia Nacional de los Estados Unidos. Ellos estuvieron en Osa construyendo puentes – pasó que estábamos en Puerto Jiménez cuando ellos estuvieron realizando ese trabajo y los escuchamos hablar acerca de construir una escuela en el norte de la Península. Les dijimos que nuestra comunidad estaba ahorrando dinero para construir una escuela y se sorprendieron mucho porque les habían dicho que no habían niños viviendo en el sur de Puerto Jiménez! Ellos estuvieron de acuerdo en ayudar y construir la Escuela de Carbonera en nueve días — la guardia finalizó su compromiso requerido de un año y tuvimos dos salones de clase.

P: ¿Cómo capacitaron a los locales para trabajar en Lapa Ríos?

Lewis: La educación de la comunidad tiene múltiples niveles debido a que involucra educación básica, como lectura y escritura, junto a conceptos modernos de enseñanza como mirar hacia el futuro y mantener lo que tenemos antes de que sea demasiado tarde. Nosotros tratamos de asistir a nuestro equipo con conceptos como desarrollo sostenible y ecoturismo. Tan importante como eso es el desarrollo de las comunidades locales, que requieren de la construcción de autoestima, la transmisión de nuevos ideales y recibir herramientas como el pensamiento independiente en vez de creer lo que la gente dice. Eso nos ayudó a construir Lapa Ríos, donde los locales fueron los primeros invitados a permanecer como personal, enfrentar los retos de hablar inglés, el lenguaje de los viajeros, obtener habilidades para el trabajo y aprender a compartir el conocimiento local sobre el bosque lluvioso con los huéspedes. Lapa Ríos es una escuela para todos.

P: ¿Cómo aplica ese modelo para educar a sus huéspedes?

Lewis: La educación es un gancho para el ecoturismo. Aún durante la construcción nos percatamos de que los huéspedes de Lapa Ríos tenían que ser gente curiosa no solo sobre animales y plantas sino también sobre nuestra comunidad local. La gente local iba a estar con nuestros huéspedes, por lo que teníamos que aprender cómo enlazar esos dos mundos.

Cuando los huéspedes arribaron por primera vez, les esbozamos la experiencia que ellos deberían esperar, y abordamos temores sobre el ambiente circundante mientras le solicitábamos su colaboración para aprender acerca del ambiente por parte de los locales. Después del contacto inicial, nuestro personal y huéspedes se unieron como comunidad, cada uno compartiendo sus vidas con los otros.

P: ¿Cómo promueven la interacción entre el personal y los huéspedes?

Lewis: Nosotros ahora tenemos como parte del personal un director de desarrollo sostenible cuyo trabajo es crear interacción entre los huéspedes, comunidad, personal y los niños de escuela. Nuestro bosque y la lista de tours de interpretación han sido aumentados para incluir visitas de los huéspedes a la escuela local y a la finca de un miembro del personal, llevar talleres de artesanías, elaborar tortillas y realizar nuestro tour interno de mejores prácticas – producción de biogás, esfuerzos de reciclaje y más. Los artistas locales visitan el sitio semanalmente. Los beneficios de los donativos basados en este trabajo comunal van directamente al guía o la familia.

A los huéspedes salientes les damos un manual acerca de cómo ellos pueden realizar prácticas de sostenibilidad ambiental en casa. En cada tiempo de comida resaltamos una fruta o vegetal endémico, explicando cómo se usa localmente y cómo lo preparamos.

Nuestro personal entiende cuán divertidos son la interacción y el compartir — ellos se dan cuenta de que los huéspedes visitan su área prístina debido a que desean aprender acerca del bosque por parte de ellos. Es creada claramente una relación entre los huéspedes y el personal, cuando por ejemplo, nuestro jardinero detiene su trabajo para identificar una planta nativa, una mariposa o una rana con un huésped. Un beneficio adjunto para tener una interacción entre el personal, la comunidad y los huéspedes es la gran facilidad de solicitar el tiempo y talento de los huéspedes para el desarrollo de proyectos con la comunidad. Los huéspedes establecen relaciones con nuestro personal y esto resulta en visitas posteriores. Un huésped que regresa lleva a sus amigos y familia junto con regalos personales y materiales para compartir con la escuela, extendiendo esas relaciones.

Los turistas van a un viaje esperando que les brinden actividades estructuradas. Los ecoturistas viajan para ser parte de la experiencia. El objetivo de Lapa Ríos es incluir en la experiencia del huésped a la comunidad local y a su ambiente natural.

P: ¿Han visto un cambio en la conciencia ambiental de su personal?

Lewis: En el 2001 se empezó a mover madera ilegal fuera de la Península de Osa en el único camino cercano al Parque Nacional Corcovado. Uno de nuestros huéspedes que ha venido a Lapa Ríos por años, le comentó a un miembro del personal que para ellos era difícil creerle al gobierno de Costa Rica cuando decía que apoyaba la conservación, cuando todavía no paraba la tala ilegal en la Península de Osa. Nuestro personal escribió una carta al Presidente, al ministro del Ambiente y a la prensa que decía que esta doble realidad era desalentadora para el ecoturismo; que es posible explicarle a nuestros huéspedes porqué hay tala ilegal en la Península de Osa y que nuestros huéspedes están afirmando que no volverán. Desde entonces, no hemos escuchado un camión maderero bajar por ese camino.

P: ¿Cómo visualiza el futuro de Lapa Ríos?

Lewis: Yo confío con que Lapa Ríos continuará con el reto y mejoramiento de estándares para el ambiente, su personal y la comunidad, y que siempre será un modelo para otros interesados en desarrollo sostenible. En 1999 fuímos la sede de una conferencia: “El Dilema de los Propietarios de Ecoalbergues: Proyectándose hacia la Nueva Generación”. Esta conferencia reunió a 35 personas de alrededor del mundo interesadas en diseñar una estrategia exitosa de propietarios de ecoalbergues, con una solución que tenía que incluir protección para que lo que ya existe. Nosotros concluimos que es importante diseñar planes de protección con junto a una forma de continuar el ecoturismo. Intentamos responder a las preguntas: “¿Cómo empoderar a los propietarios de ecoalbergues para resistir vender a desarrolladores o compradores de turismo de masas? y ¿Cómo asegurar que la tierra protegida para el ecoturismo permanezca sin desarrollo?

Desde la conferencia, nosotros trabajamos junto con CEDARENA (Centro de Derecho Ambiental y de Los Recursos Naturales de Costa Rica) y The Nature Conservancy para crear una servidumbre de conservación en la que 372 hectáreas (930 acres) de bosque original en crecimiento serán protegido a perpetuidad, estipulando que los próximos dueños pueden utilizar la Reserva Lapa Ríos sólo para propósitos educativos. Es un acuerdo único de negocios y un buen modelo para el ecoturismo. Fuimos asegurados de que la tierra será conservada independientemente de quién posea el negocio.

Visite el perfil de este negocio, disponible en ViajeSostenible.org.

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