Comunidades en Guatemala defienden sus recursos naturales de los incendios forestales y encuentran ingresos en sus cosechas sostenibles

Cada año, al el norte de Guatemala, otro trozo de historia desaparece entre las  llamas.  La deforestación y los incendios forestales están destruyendo la Reserva de la Biosfera Maya, el área protegida más grande de Mesoamérica, con 21.000 km2 de extensión.  Según datos de la Wildlife Conservation Society (WCS), el área de la Biosfera Maya afectada por los incendios, durante el 2004, fue de más de 300.000 ha.  En el presente año, los incendios han consumido más del 50% del Parque Nacional Laguna del Tigre, parte de la reserva, que alberga el humedal de mayor tamaño de Centroamérica.

Palmera xate - foto por Alianza para Bosques Conocida como la cuna de la antigua civilización maya, la Reserva de Biosfera Maya es hogar de 110 especies de mamíferos y 400 de aves.  Para proteger su gran biodiversidad, además de sus hogares, los residentes se están organizando para luchar contra los fuegos.  Cuentan con el apoyo de organizaciones como la WCS y la Asociación de Comunidades Forestales del Petén (ACOFOP) y con el apoyo financiero del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos y Rainforest Alliance (Alianza para Bosques).

El resultado son menos incendios en las áreas comunitarias, afirma Roan McNab, director de la WCS en Guatemala. Tanto así, que en este año, catalogado como uno de los peores en incendios forestales en la Reserva de Biosfera Maya, no se registró ningún fuego en la comunidad de Uaxactún, ubicada al norte de los templos mayas de Tikal y principal puerta de entrada a la parte intacta oriental de la reserva.

Este hecho llena de orgullo a Manuel Fajardo, presidente de la Organización Manejo y Conservación (OMYC) de Uaxactún, quien afirma que anteriormente se daban muchos incendios dentro de la comunidad.

En 1996, la WCS inició su labor en la Reserva de Biosfera Maya, trabajando precisamente en el poblado de Uaxactún, en actividades como el monitoreo de poblaciones de importantes especies de vida silvestre, como el pavo ocellado (Meleagris ocellata), en la planeación y monitoreo del aprovechamiento de recursos no maderables del bosque, como la palmera xate (Chamaedorea spp.) y en la capacitación de la gente local en la investigación de campo, el combate de incendios y la vigilancia mediante patrullajes permanentes y brigadas comunitarias.

La combinación de todas estas iniciativas son las que han estimulado a la gente local a proteger sus recursos del fuego y aprovecharlos sosteniblemente. El trabajo se ha extendido a otras comunidades claves, como Paso Caballos, mientras que ACOFOP y Rainforest Alliance ayudan a fortalecer las capacidades de las comunidades de Carmelita en  la prevención y combate de incendios. Estas áreas representan en total aproximadamente unas 223.000 ha. y más de 3.000 habitantes.

Foto por Alianza para Bosques Las principales causas de los incendios en la Reserva de Biosfera Maya, en general, son los fuegos producidos para limpiar terrenos y para crear áreas ganaderas, así como también lo es un intento de degradar el estatus de área protegida de la reserva, sostiene McNab.  Sin embargo, afirma que las comunidades están comprendiendo que los incendios forestales las afectan a ellas directamente y ponen en peligro su principal sustento. “Por eso están aprendiendo, entre otras cosas, a hacer bien las rondas o limpiezas de sus terrenos, evitando quemar sobre la materia seca y las raíces y no hacerlo alrededor del mediodía” señala.

De acuerdo con Fajardo, en Uaxactún antes se sufría de incendios principalmente por el desconocimiento. “Ahora la gente va entendiendo más el proceso y sabe hacer las rondas y no queman hasta que no caen las primeras lluvias”.

Señala McNab que en el caso de Uaxactún y Carmelita la ventaja es que los residentes han convivido con el bosque por cerca de 100 años  y “la gente realmente entiende la importancia de prevenir los incendios, ya que los sienten económicamente en su vida diaria”.

La OMYC también maneja una concesión forestal en Uaxactún, otorgada por el gobierno guatemalteco, el cual requiere que todas las operaciones forestales dentro de la reserva de biosfera sean certificadas bajo los estándares del Consejo Mundial Forestal (FSC, por sus siglas en inglés), el cuerpo internacional de acreditación para forestería sostenible. Al igual que en otras 14 concesiones forestales, Uaxactún eligió  el programa SmartWood de Rainforest Alliance  —el programa líder, sin fines de lucro, acreditado por el FSC— para certificarse. Si bien los miembros de la OMYC vieron el cumplimiento de los estándares del FSC como un difícil reto, ahora ellos están de acuerdo con que la certificación ha fortalecido a su organización.

“Obtener la certificación fue un poco difícil”, explica Benedín García, uno de los miembros fundadores de la OMYC. “Al inicio, sentimos inconveniencia.  Dijimos que éramos pobres y ellos querían que realizáramos inversiones. Pero luego de un tiempo nos dimos cuenta de que los cambios eran esenciales para mejorar nuestro manejo forestal y atender las necesidades básicas de nuestra comunidad”.

En Carmelita la cosecha de xate también está certificada por SmartWood, lo que significa que los residentes están recolectando sosteniblemente la palma, sin dañar a las plantas. Rainforest Alliance también ayudó a facilitar que los pobladores pudieran vender su xate certificado a la compañía Continental Floral Greens, uno de los principales distribuidores internacionales de flores en los Estados Unidos. La compañía acordó comprar 280 paquetes al mes de palma xate cosechada sosteniblemente, lo que significa $100.000 de ingreso anual adicional para Carmelita y otras comunidades.

En la comunidad de Paso Caballos, sus habitantes han tenido que aprender de los incendios. Hace dos años sufrieron la quema del área agrícola,  en especial de los sembradíos de plantas como el xate y esto, explica McNab, los hizo tomar conciencia.

En esta comunidad de 10.000 ha y 100%  Qeq’chí-maya, 6 personas trabajan en forma permanente: dos en el monitoreo de nidos de guacamayas y cuatro en la vigilancia del área; la cifra se eleva a 40 personas en la temporada de incendios, que se extiende aproximadamente desde mediados de febrero a mediados de mayo.  Paralelamente, WCS planea apoyar a esta comunidad en el desarrollo de opciones de producción sostenibles con el ambiente y rentables económicamente, como es el caso del xate, que tiene un fuerte mercado en Europa y en los Estados Unidos, y en la incursión en la actividad turística, ya que Paso Caballos posee una de las mejores vistas de la Reserva de Biosfera Maya, cuenta con humedales, con guacamayas y se encuentra a 30 minutos en bote del sitio arqueológico de El Perú.

El objetivo de WCS es apoyar a las comunidades en la búsqueda y en la administración de fondos para proyectos y en el desarrollo de capacidades a través de asistencia técnica. En el caso de Uaxactún, luego de ocho años de acompañamiento, McNab señala que esta comunidad, a través de la OMIC, ya está en capacidad de dirigir sus proyectos, incluyendo la prevención de fuegos.

–Katiana Murillo

Contactos: Roan McNab, WCS, tel  +502/7926-0569  wcspeten@secmas.gua.net. Manuel Fajardo, OMYC, tel +502/7861-2559.

Más sobre este proyecto:

www.eco-index.org/search/resultss.cfm?projectID=876
www.eco-index.org/search/resultss.cfm?projectID=899

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