José Valdivieso, co-director, Conservación y Desarrollo, Ecuador

Entrevista realizada por Katiana Murillo, para Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“La pepa del cacao se ve a simple vista como cualquier otra, pero detrás hay una mejor calidad de vida de los niños, de las mujeres y las comunidades. Los productores saben que ahora ganan muchísimo más dinero”.

Foto por Alianza para BosquesEl Ecuador no sólo es conocido por proctos como el banano y el café, sino también por ser el primer productor mundial de cacao de aroma. De sus cacaotales con sombra certificados con el sello Rainforest Alliance Certified, que contribuyen a proteger recursos como la vida silvestre y las fuentes de agua y a mejorar las condiciones de vida de cientos de pequeños productores, proviene uno de los más finos chocolates de aroma: el Plantations Arriba Chocolate, distribuido por la compañía Vintage Chocolate Imports. Este chocolate es actualmente vendido en muchos restaurantes finos de los Estados Unidos, como Les Halles y el Waldorf Astoria en la cuidad de Nueva York. De esta exitosa iniciativa, sus logros y retos, hablamos con José Valdivieso, co-director de la ONG ecuatoriana Conservación y Desarrollo, la cual desde 1997 ha brindado capacitación y asistencia técnica a productores y procesadores de cacao en el norte y sur del país y los ha guiado hacia la certificación de un producto que hoy se vende como delicatessen. Con esto se está contribuyendo a recuperar la herencia original de cacao de alta calidad del Ecuador contra híbridos que crecen en campos deforestados y que dan lugar a chocolates de baja calidad, con aromas y sabores artificiales.

Pregunta: ¿Cómo surgió la iniciativa del Eco-Chocolate?

Valdivieso: Todo comienza en el ’93. Estábamos trabajando en el norte, en Esmeraldas. Habíamos escuchado que en esos sectores se podía producir cacao pero había problemas con algunos químicos. Nos conectamos con la Fundación Elf de Inglaterra, la cual vino a nosotros a través de Rainforest Alliance. Nos financiaron un estudio para determinar el potencial del cacao en Esmeraldas, en el norte de Ecuador, frontera con Colombia.

Hicimos el estudio y un mapa regional de cacao. Con el estudio hablamos con el gobierno suizo para elaborar las normas de cacao en el sur del Ecuador, ya que en el norte no había mucho cacao. Nos reunimos con la Federación Nacional de Productores Cacaoteros del Ecuador, que estaba naciendo y no tenía nada estructurado, para ver la posibilidad de elaborar las normas de certificación para este producto. Con los fondos suizos trabajamos con una asociación de cacaoteros llamado El Progreso, hasta que llegamos a certificarla en el 98. Capacitamos a cinco cooperativas más en normas de cacao. Estas normas tenían mucha fuerza en aspectos sociales, ecológicos y en sistemas de calidad. La parte técnica provenía del Programa CIRAD, de Francia, líder en la tecnología del cacao. Seguimos en El Progreso y sacamos dos tipos de normas: de certificación y de comercialización.

Lo que hicimos los siguientes años fue capacitar a productores sobre estas normas de certificación y comercialización y se empezaron a crear centros de acopio del producto de cacao. Se había constituido en el año 2001 la Universidad del Chocolate en Ecuador, por iniciativa del presidente de Vintage Chocolates, Pierrick Chouard. En el 2004, Chouard se interesó en comprar cacao certificado y contactó a una empresa ecuatoriana para que fabricara barras de chocolate. En junio de ese año nació el Arriba Chocolate. Vintage procesa, manufactura y exporta a Estados Unidos y Canadá este chocolate de alta calidad. Se han elaborado más de 300.000 barras de diferentes tamaños.

P: ¿Por qué el interés de esta compañía de comprar cacao certificado para producir chocolate?

Valdivieso: Ahora ya no se habla solamente de la barra de chocolate por su calidad. El consumidor quiere saber qué está detrás de una barra de chocolate: por ejemplo, si ha habido maltrato infantil, bajo qué condiciones se produce el chocolate y si la gente está recibiendo el costo real y justo por el cacao. Esto pasa incluso en Latinoamérica. No se trata solamente del sabor; no basta que el chocolate sea rico.

P: ¿Cuáles son los mercados más sensibles a este tipo de compras?

Valdivieso: Están en Europa, Estados Unidos, Canadá, países latinoamericanos como Argentina, Uruguay, Brasil, México y el mismo Ecuador. Cada vez aumenta más la conciencia de lo intangible que está detrás del producto desde la producción del cacao. El consumidor quiere que se le informe cómo fue hecho. La gente está dispuesta a pagar un sobreprecio al saber que se está comiendo un producto que le va a dejar dormir tranquilamente porque no perjudica a nadie. El chocolate se vende como un delicatessen y la gente ha aceptado bien el producto. Tanto así que la empresa está produciendo tres veces más este año.

P: ¿De cuánto es el sobreprecio que paga?

Valdivieso: De un 35 por ciento o 49 por ciento más como promedio en relación con otros chocolates. El chocolate sale de Ecuador costando un dólar y luego de pasar por todo el sistema de distribución llega al consumidor en $3,5. Se está trabajando en mejorar la calidad del chocolate para combinar una linda filosofía con un rico chocolate.

P: ¿Cómo se le informa al consumidor sobre el origen del chocolate?

Valdivieso: La barra de chocolate tiene una declaratoria en la que se le dice al consumidor cómo ha sido producida la barra, qué calidad tiene y a qué grupos está ayudando. Esta lleva el sello de “Rainforest Alliance Certified”. Sería bueno que la gente entienda mejor cómo ha sido hecha la barra de chocolate. En las próximas cajas estamos pidiendo brindar un poco más de información.

P: ¿Qué lugar ocupa Ecuador en cuanto a la producción de cacao en el mundo?

Valdivieso: Ecuador se encuentra en el nivel número 10 de producción pero en el número uno en cacaos de aroma. Provee el 80 por ciento del cacao de aroma en el mundo. Esto significa que su aroma y sabor no son artificiales. Lo importante en un chocolate es el olor.

Existen chocolates que son sólo compuestos y no contienen prácticamente nada de cacao, sino un polvo de chocolate; sus mayores componentes son leche y azúcar. El sabor de este chocolate no queda más allá de unos pocos minutos mientras que un verdadero chocolate se consume entre comidas con el mejor vino o coñac del mundo.

P: ¿Qué parte de la producción nacional de cacao está certificada?

Valdivieso: A nivel nacional se producen dos millones de quintales al año y tenemos certificados sólo un poco más de 40.000 quintales anuales. Alrededor de 7500 productores están actualmente capacitados para producir cacao certificado, pero el mercado pide muchos quintales, mucho cacao.

El problema más grande que tenemos es que los productores son muy pequeños: la mayoría poseen sólo dos hectáreas de terreno y producen unos 10 quintales al año, de ahí que se está mejorando la metodología de capacitación para aumentar el número más rápidamente.

P: ¿Qué beneficios ambientales y sociales le ha brindado la certificación a los productores de cacao?

Valdivieso: La gente ha aprendido a vivir mejor con el medioambiente y a cuidar adecuadamente recursos como el agua y el suelo. Se cuenta con bosques casi secundarios y no hay cacería. Tampoco existe abuso de agroquímicos y los productores reciben un precio justo por su producto. Además del sello de Rainforest Alliance Certified, obtenido por 2500 fincas en total, 150 fincas están certificadas Fair Trade y el 50 por ciento, certificadas como orgánicas. Las certificaciones son complementarias y aseguran el beneficio ambiental y social de la producción. Un total de 2500 familias se benefician de la producción de cacao certificado y se garantiza también la protección de 100.000 ha. de bosques.

La pepa del cacao certificado se ve a simple vista como cualquier otra, pero la realidad es que tiene muchas cosas atrás: mejor calidad de vida de los niños, mejor trato de género, debido de que la mujer ya es alguien, y las comunidades están en mejores condiciones. La gente conoce sobre salud y producción. Ellos saben adónde va el cacao y lo importantes que ellos son para el mundo. Saben que ahora ganan muchísimo más dinero y conocen mejor su producto. La gente se siente mejor.

P: ¿Cuánto se ha invertido para llegar a este logro?

Valdivieso: Para llegar a esta iniciativa se han invertido $700.000 en capacitación, obra física y tecnología. Sólo en el norte estamos capacitando actualmente a 5000 productores. El proyecto ha sido apoyado por distintas fuentes: fondos propios de Conservación y Desarrollo, la Fundación Elf de Inglaterra — que nos ayudó a arrancar, el gobierno suizo, la Fundación Overbrook y el Fondo Ecuatoriano Canadiense, entre otros. Rainforest Alliance nos ha guiado en la filosofía y en reunir a más gente para pensar y desarrollar el proyecto.

P: ¿Existe el interés de otras empresas en producir chocolate con cacao certificado?

Valdivieso: Existe el interés de otras empresas. La idea es vender a más empresas y aumentar el área certificada. También se busca proteger todos los bosques que se puedan a nivel nacional. Lo que está certificado es de aproximadamente de la mitad del país hacia el sur y estamos cubriendo el norte en capacitación, con el fin de extender la certificación allí también.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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