La Restauración de Manglares en un Parque Nacion en la Isla Margarita, Venezuela, Podría Beneficiar a Turistas, Comunidades y Aves Migratorias

Los que una vez fueron despreciados como pantanos, útiles solamente para la tala, la quema y el desarrollo, los manglares del mundo son ahora cada vez más valorados por sus beneficios para la gente y la vida silvestre. Hace años l os manglares dominaron las costas de los países tropicales, pero durante las últimas décadas la gente ha destruido miles de bosques de manglar, a propósito o indirectamente, a través de los impactos causados por la contaminación. Ahora los científicos están tratando de restaurar estos ecosistemas esenciales pero amenazados. Un esfuerzo de restauración acaba de comenzar en un sector de la costa de la Isla Margarita, en Venezuela, donde la ONG nacional Provita busca crear a partir de cero 20 ha de manglares en un parque nacional y que a la vez es un popular destino turístico.

Es debido en parte al turismo que los manglares del Parque Nacional Laguna de La Restinga necesitan ayuda, ya que miles de visitantes inevitablemente le causan problemas al delicado ecosistema. La reserva de 17.000 ha también sufre de la extracción de arena y piedra para la construcción y de la cacería furtiva. No obstante, el turismo es responsable del esfuerzo de rescate y restauración por parte de Provita y los oficiales del parque, afirma Jon Paul Rodríguez , coordinador del proyecto por parte de Provita. Unos 70 lancheros que dirigen viajes turísticos por los canales de los manglares, según explica, fueron ellos los que lanzaron la voz de alerta sobre la degradación del manglar.

Además de ser destinos populares para turistas, los manglares protegen el continente contra huracanes, tormentas y contra la erosión y brindan a la gente agua, leña, medicinas, fibras y alimentos, debido a que son los criaderos naturales para docenas de especies de peces y moluscos. Por su parte, el Parque Nacional La Restinga es un sitio de gran importancia para la conservación de la biodiversidad de la región del Caribe Sur de Venezuela y el área más importante para aves migratorias y amenazadas de la Isla Margarita. Es un sitio Ramsar o humedal de importancia internacional y constituye, además, el único sitio del Caribe que alberga poblaciones de carnívoros en estado silvestre, como es el caso de ocelotes (Leopardus pardalis) y zorrillos (Conepatus semistriatus). Constituye el hábitat para numerosas aves migratorias como el halcón peregrino (Falco peregrinus), la garza verde (Butorides virescens) y el chorlito gris (Pluvialis squatarola). También posee al menos siete de las diez subespecies endémicas de aves presentes en la isla y a sus playas llegan a desovar tortugas marinas como la cabezona (Caretta caretta), la verde (Chelonia mydas) y la carey (Eretmochelys imbricata).

El proyecto de restauración inició este año con el apoyo de organizaciones como el Fondo de Pesca y Vida Silvestre de los Estados Unidos, el Wildlife Trust y el Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas y está previsto para finalizar en el 2006. Según afirma Rodríguez, representa la primera experiencia de restauración de manglares en Venezuela, que pretende replicar en La Restinga una experiencia muy exitosa de creación de humedales desarrollada en Colombia. El proyecto brinda especial atención a la identificación de sitios críticos para aves migratorias partiendo de la elaboración de un mapa con información de satélite y datos suministrados por el personal del parque sobre los tipos de hábitat, también considera la evaluación de posibles actividades de manejo que favorezcan a estos animales.

Este será el norte para la definición de áreas degradadas por recuperar, en cuyo proceso de restauración se documentarán los cambios que experimentará el ambiente y, con ellos, la llegada de nuevas aves migratorias. “Uno de los sitios que vamos a restaurar es una planicie pequeña que está frente a la entrada del parque, donde las lanchas trasladan a los turistas. Es una zona de gran impacto y esperamos que se convierta en un laboratorio viviente”, afirma Rodríguez.

Para cada uno de los sitios se levantará una lista de aves comunes de fácil identificación. La idea es diseñar un programa de monitoreo de aves accesible a estudiantes, observadores de aves inexpertos, naturalistas amateurs y guarda parques. Con esto se busca entrenar a la gente local como guías ecoturísticos y como propietarios de pequeños negocios turísticos. También se buscará regular la capacidad de carga turística y el establecimiento de restricciones de uso de la tierra enfocadas hacia la protección de aves migratorias y otras especies de importancia.

Un grupo de cinco jóvenes de la comunidad, denominados ” biomonitores”, también participan en el proyecto recopilando datos sobre las especies de manglar. Importantes aliados del proyecto son los maestros de cinco escuelas públicas locales, quienes enseñan a sus alumnos la importancia de La Restinga como humedal de importancia internacional y sitio valioso para ellos mismos, sus familias y vecinos, las aves migratorias y otras especies de vida silvestre. Como parte del proyecto también se planea realizar festivales anuales de conservación de aves migratorias, impartir charlas a asociaciones locales y oficinas locales de gobierno, llevar a cabo campañas en medios de comunicación y establecer brigadas de estudiantes voluntarios para asistir al personal del parque en el monitoreo y para brindar servicios a los visitantes. El proyecto busca incrementar la participación del público en general, tanto de residentes como de turistas, en la protección del parque nacional.

Edgar Villarroel, Director Regional del Instituto Nacional de Parques de Venezuela, afirma que uno de los objetivos del trabajo de restauración de humedales es lograr que el parque se acerque a las condiciones que tenía en 1974, cuando se creó. Señala que “este trabajo permitirá no solo la recuperación del manglar, sino también una mayor coordinación e interrelación con las comunidades que están cerca del parque”. Rodríguez afirma que la gente está motivada y hasta el momento ha respondido bien al proyecto. “El manglar es parte integral de su subsistencia y ellos entienden que su bienestar depende del buen estado del manglar”.

Si el proyecto tiene éxito, Provita espera aplicar la restauración a bosques de manglar dentro de las comunidades costeras con fines de aprovechamiento y, de esta forma, restar presión a los manglares protegidos. “Si no involucramos a las comunidades locales, el éxito a largo plazo no puede ser alcanzado” afirma, enfatizando que la participación comunitaria ha sido el eje central del trabajo de 13 años de Provita en la conservación de la biodiversidad en los parques nacionales Laguna de la Restinga y Laguna de Tacarigua. Este último es un humedal de importancia internacional ubicado en la costa central de Venezuela y podría representar el sitio del próximo proyecto de restauración de manglares, dependiendo en lo que suceda en La Restinga.

–Katiana Murillo

Contactos en Venezuela:

Jon Paul Rodríguez, Provita, 47552, Caracas 1041-A, Oficina 15-1, Los Caobos, Caracas 1040, Caracas, tel +58-212/794-2234, 794-1291, 794-1691, fax +58-212/794-2556 provita@provitaonline.org; http://www.provitaonline.org

Edgar Villarroel, INPARQUES, tel +58-295/311-2073, 311-2074, 311-2075 evillaroelv@cantv.net

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