Guadalupe del Río Pesado, Presidenta de Alternare

Entrevista realizada por Katiana Murillo, para Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“Nuestro lema es no darles el pescado, sino enseñarles a pescar. Los campesinos saben que Alternare no les regala nada, que les enseña y que se requiere de un esfuerzo para mejorar la calidad de vida”.

En la Reserva de la Biosfera Mariposa Monarca, uno de los principales sitios de hibernación de esta especie y de generación de agua, ubicada en Michoacán, México, conviven también 250.000 campesinos que perdieron su derecho a la explotación de los bosques al constituirse la reserva en 1985. La reserva, donde millones de mariposas monarcas vuelen de Canadá cada año en una migración que todavía es un misterio a los científicos, ha perdido más del 60% de sus árboles.

Alternare, una organización no gubernamental sin fines lucro creada en 1998, se dedicó a la tarea de convencer a los comunitarios que es posible convivir, respetar y recuperar la reserva y sus recursos naturales, mejorando al mismo tiempo su calidad de vida. Gracias a la puesta en marcha de procesos productivos, novedosos para los campesinos de la zona y basados, entre otros, en técnicas de conservación de suelos, rotación de cultivos, empleo de abonos orgánicos y sustitución del adobe por la madera en los procesos de construcción, los locales han visto cómo es posible vivir con una hectárea de producción sin destruir el bosque.

Guadalupe del Río Pesado, Presidenta de Alternare, nos cuenta cómo la organización ha venido logrando su propósito de conservar y manejar sosteniblemente los recursos naturales en la Reserva de la Mariposa Monarca con la ayuda de los comunitarios; nos habla de las particularidades y resultados de esa relación y, en especial, cómo han obtenido su confianza.

Pregunta: ¿Qué importancia tiene la reserva a nivel ecológico?

Del Río: La reserva se encuentra en un espacio muy importante a nivel geográfico porque constituye un lugar de transición climática. Hay un endemismo alto: varias especies de anfibios, aves migratorias y residentes. La captación de agua de lluvia de la reserva hace que también sea un sitio importante de generación de agua para incluso parte de la Ciudad de México.

P: ¿Es el área más importante en México para la reproducción de la mariposa?

Del Río: No exactamente. Hay varios lugares a donde la mariposa llega, todos alrededor de la misma área, entre Michoacán y el Estado de México. Pero esencialmente esta es el área donde pasa su periodo de hibernación. Llegan en octubre e hibernan los meses de noviembre a marzo. Desde finales de febrero a principios de marzo las mariposas copulan. Una vez que copula el macho muere. La hembra inicia su regreso el fin de marzo pero también muere cuando termina de poner los huevos. De estos emerge la larva y luego la crisálida y, posteriormente, el adulto. Esto sucede en unos dos meses y luego la mariposa continúa emigrando al norte hasta la generación que nace en agosto. Esa generación es la que vuela a México desde el sur de Canadá. De la mariposa que llegó a México puede ser la cuarta generación la que regresa. Vienen incluso desde el norte de Canadá. La que nace en agosto es la única mariposa que dura como adulta 9 meses porque no ha alcanzado su madurez sexual. Aquí lo alcanza.

P: ¿En qué consiste la estrategia de Alternare para la conservación de la mariposa monarca?

Del Río: Tenemos tres objetivos principales: que la gente pueda producir suficiente para su autoconsumo, que podamos conservar los recursos naturales y que se creen empresas campesinas denominadas Unidades Productivas para el Desarrollo y la Conservación.

En una hectárea pueden producir lo suficiente para vivir. Para los que tienen más de una hectárea la idea es que reforesten lo que tienen de más. Esto se logra a base de técnicas de conservación de suelo y agua, rotación de cultivos y producción de abonos orgánicos, entre otros. Con estas técnicas ayudamos a los recursos naturales porque estamos evitando la erosión, contribuimos a que el agua se filtre y, con los abonos orgánicos, colocamos nutrientes en el suelo evitando químicos que contaminan los mantos freáticos. Dentro de este mismo componente le ayudamos a la gente a producir sus verduras orgánicas y también le enseñamos el cuidado de sus animales de traspatio.

El segundo componente de conservación de los recursos busca restarle presión al bosque enseñándole a los campesinos a producir adobes para construir casas y a usar estufas ahorradoras de leña. Las estufas ahorran el 50 por ciento de la leña que la gente normalmente utiliza en sus fogones, que son abiertos y consumen rápidamente la madera. Las estufas que hacemos se llaman lorenas — hechas a base de adobe y madera. Se mete leña solo en una parte, que es el comal; se pueden poner dos ollas para que al mismo tiempo se estén cocinando dos cosas. Se saca el humo hacia arriba. Esto no solo ayuda a los recursos naturales, sino que la gente no está respirando el humo y no hay peligro de caerse en las rocas abiertas. Las mujeres cocinan en una parte elevada, ya no están directamente en el suelo, y la gente se puede sentar alrededor de la estufa.

En cuanto a la construcción de casas los campesinos tradicionalmente las construyen con tres cuartitos y pueden llegar a utilizar hasta 15 árboles en el proceso porque estos ya no están tan grandes ni tan gruesos. Tampoco le ponen nada a la madera para conservarla, por lo que a los 15 años ya está destruida. Una casa de adobe, por el contrario, dura para toda la vida y es más térmica. También les enseñamos a producir viveros colectivos donde ellos producen sus propios árboles desde la semilla.

El tercer componente son las empresas campesinas. Estamos iniciando con cuatro grupos: unos que están produciendo miel para vender, otros, pomadas hechas a base de plantas medicinales, y otros, abono orgánico.

También estamos construyendo un centro de capacitación para evitar rentar espacios. Gracias a una donación pudimos comprar el terreno e iniciamos la construcción el año pasado. La idea es que se convierta en un centro de operaciones para el equipo de Alternare, que le enseñe a la gente de manera práctica que sí se puede, que con lo que se produce se puede mantener a la familia. El centro es un lugar de reuniones donde se pueden unir esfuerzos con diferentes organizaciones y con el gobierno. Es también un espacio para investigadores que vengan a estudiar la mariposa o el desarrollo sustentable con los campesinos. También queremos que se le preste más servicios de educación y capacitación a la gente.

P: ¿Cómo eligen con quién trabajar?

Del Río: Alternare trabaja en grupos. El que está interesado tiene que formar un grupo de entre 10 y 15 personas. Iniciamos nuestro trabajo en 1997 con 29 familias y cinco grupos de trabajo y ahorita estamos trabajando con 17 grupos de trabajo y más de 160 familias.

Iniciamos el entrenamiento normalmente con conservación de suelo y agua y de ahí surge un comité en cada grupo con un presidente y ellos deciden qué día de la semana quieren trabajar para recuperar la faena. Alternare los acompaña en ese día de trabajo para rectificar las técnicas que aprendieron en el curso y para seguir insistiendo sobre la importancia de conservar los recursos.

P: ¿Y cómo logran el interés de los grupos?

Del Río: Utilizamos una metodología de campesino a campesino. Estamos convencidos de que un campesino escucha mejor a otro. Es una de las estrategias para multiplicar el esfuerzo. A cada grupo de trabajo les pedimos que elijan una o dos personas de su grupo que se quieran preparar como instructores en el centro de Alternare. Es una forma en la que nosotros nos aseguramos de que el conocimiento se quede con la gente y se pueda multiplicar aún cuando Alternare no esté. Los instructores tienen que aprender las técnicas de comunicación, educación ambiental y temas más profundos de biología, como la conservación, fotosíntesis, diagnóstico, etc.

Tenemos tres generaciones de instructores: una primera de donde salieron preparados seis instructores locales de los cuales Alternare contrató cinco y ya son parte del equipo. Hay una nueva generación de siete que están empezando a hacer prácticas y formando grupos de trabajo, y una tercera generación que inició en enero, que son alrededor de ocho.

Nosotros siempre les pedimos a los grupos de trabajo que elijan quien debe venirse al centro de capacitación a prepararse como instructor. Para la primera generación había un señor que nos caía muy bien y pensábamos que iba a ser un buenísimo instructor, pero el grupo no lo eligió. Eso nos sorprendió y pensamos que había sido una metida de pata del grupo. Pese a que no lo escogieron dijo que quería prepararse como instructor. Le dijimos que sí, si grupo aceptaba. Y este señor como al año dejó la capacitación como instructor pero sí siguieron las otras dos personas que el grupo había elegido. Es una lección de que la gente los conoce más y sabe quién tiene madera para ser instructor y quién no.

La metodología de campesino a campesino es importante porque a veces hay una distancia de comunicación muy grande y no nos damos cuenta. Recuerdo una reunión sobre la monarca y una de las personalidades del gobierno les habló a los campesinos. Yo salí muy contenta porque esta persona, según yo, les había hablado muy bonito y entonces conversé con uno de los locales que trabaja con Alternare y se lo comenté. Él me dijo que más bien los había insultado. Yo me sorprendí mucho. Resulta que esta persona les mencionó que sabía lo que era vivir como campesino y eso era un insulto para ellos porque saben que esa persona aunque esté viviendo con ellos cinco o diez años, realmente tiene otra vida. Eso no es saber y constituye un insulto.

P: ¿Cómo ha cambiado la actitud de la gente y cómo han contribuido a eso las prácticas que se han venido realizando?

Del Río: Para nosotros fue muy difícil entrar en un área donde la gente tenía un poco de aversión a la mariposa, que por su culpa no podían aprovechar su bosque. Logramos que ellos entendieran que gracias a la mariposa hay más recursos y tienen otras formas de aprovechamiento que los benefician a ellos, a la mariposa y al planeta. El haber logrado este cambio de actitud es la parte más importante.

El proceso educativo es largo, de cambio. Vemos cambios con aquellos grupos con los que estamos trabajando. Hay locales que están convencidos de lo importante que es la conservación y van a influir en las decisiones que se tomen en su comunidad y en su bosque comunitario. También se han formado brigadas de vigilancia en los bosques.

El principal problema de la reserva es la tala clandestina. Nosotros creemos que la única forma de llegar a controlarla es trabajando con las comunidades, porque si ellas están convencidas no van a dejar que nadie entre a talar su bosque.

P: ¿Qué impacto tiene la actividad turística en la reserva?

Del Río: Hay muchísimo turismo y este es otro problema. Son 34 comunidades indígenas y ejidos los que viven en el área, pero solo 8 comunidades se benefician del turismo. Alternare trabaja con 8 comunidades que no tienen beneficios del turismo por ser las que más necesidad tienen.

P: ¿Ustedes ven que verdaderamente se va a poder conservar la mariposa monarca y los recursos de la reserva en general?

Del Río: Yo creo que la única forma de conservar los recursos naturales es a través de la educación ambiental y de los cambios de actitud. Si no lo logramos con la gente va a ser imposible, porque va a continuar la tala.

P: ¿Con lo que ustedes han logrado hasta el momento ven que esa parte crítica ha pasado?

Del Río: La reserva tiene 250.000 habitantes. Esperamos trabajar con todos. Pero si podemos llegar a una tercera parte, eso va a influir muchísimo en las decisiones.

Nuestro lema es no darles el pescado a los campesinos, sino enseñarles a pescar. Ellos saben que Alternare no les regala nada, que les enseña. Esto ha sido difícil porque muchos de los programas de gobierno les dan, les pagan, les regalan y ellos esperan algo. Hay muchas comunidades que nos han dicho: “Bueno, si no nos dan dinero, no nos interesa”.

El proyecto es difícil porque le está diciendo a la gente que cambie su forma de utilización de los recursos y que trabajen organizados. Se requiere de un esfuerzo para mejorar la calidad de vida.
Conozca sobre otro proyecto para conservar las mariposas monarcas, ejecutado por el World Wildlife Fund.

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