Sabrina Vigilante, Gerente de Mercadeo, Alianza para Bosques

Entrevista realizada por Melissa Krenke, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“Estar certificado por la Alianza para Bosques no sólo es un distintivo de reconocimiento que se usa para obtener un mejor precio por su café, también es un indicador de como manejar sus fincas y sus tierras, como son las relaciones entre usted y las comunidades que lo rodean y como son las relaciones entre usted y sus trabajadores”.

El Programa de Agricultura Sostenible de la Alianza para Bosques, brinda entrenamiento sobre las mejores prácticas de manejo para los agricultores y las compañías que producen café, flores y helechos cortados, cítricos, cacao y bananas. La Alianza para Bosques desempaña la Secretaría Internacional de la Red de Agricultura Sostenible (RAS), una coalición de nueve organizaciones líderes de la conservación en América Latina. La RAS entrega el distintivo Rainforest Alliance Certified como un reconocimiento a los agricultores que demuestran su compromiso con la sostenibilidad ambiental y social en sus firmas.

Desde su puesto en el programa, Sabrina Vigilante mercadea productos agrícolas que llevan el ecosello Rainforest Alliance Certified y conecta a los agricultores latinoamericanos con el creciente mercado verde de los EE.UU., Canadá, el Reino Unido y Japón.

Pregunta: ¿Cuáles son las ventajas de un programa de certificación que trabaja a través de una red, en lugar de hacerlo sólo con una organización?

Vigilante: La Red de Agricultura Sostenible o RAS, es única y progresiva. Los estándares para la agricultura de la Alianza para Bosques no fueron desarrollados en el norte e impuestos al sur, sino que fueron desarrollados por una coalición norte/sur y esta coalición está formada por científicos, ONG, gobiernos, agricultores, industria, agro-empresas, todos los participantes claves, y los líderes de la opinión. La RAS es una red de nueve ONG, todas organizaciones conservacionistas y de desarrollo rural sin fines de lucro, establecidas en el país donde se concentra el trabajo. Están comprometidas a trabajar con los agricultores para mejorar el uso de la tierra y las prácticas sociales y ambientales, y la herramienta que usan para lograr el liderazgo es la certificación de la Alianza para Bosques.

Los socios de la RAS son la Fundación Interamericana de Investigación Tropical, FIIT, en Guatemala; el Instituto de Manejo de Agricultura y Forestería y Certificación (IMAFLORA) en Brasil; el Instituto Para La Cooperación y Autodesarrollo, ICADE, en Honduras; La Fundación Natura en Colombia; ProNatura Chiapas A.C., en México; SalvaNATURA en El Salvador; el Toledo Institute for Development and Environment (TIDE) en Belice; y Conservación y Desarrollo en Ecuador. Al actuar como Secretaría Internacional de la Red, la Alianza para Bosques es responsable de coordinar la red, aumentar los mercados para los productos certificados por la Alianza, supervisar el trabajo legal asociado y manejar la administración de la certificación.

Una Finca de Cafe Tradicional de Guatemala -- Foto por Rainforest AllianceLas grandes ventajas de trabajar con una contraparte local son el respetar y aceptar las diferentes sensibilidades culturales y la disminución de costos. Ellos conocen a los agricultores y tienen relaciones con quienes toman las decisiones políticas y con los empresarios locales. Todas las organizaciones están bien establecidas y gozan de buena reputación, pero creo que la cosa más importante es que comprenden las realidades y los retos de los agricultores en una región o país, en particular.

P: ¿Cómo toman en consideración las situaciones radicalmente diferentes, que enfrentan los agricultores en cada uno de los países, para la formulación de los estándares?

Vigilante: No existe un “modelo único” que sirva para todos. Habría sido muy poco práctico desarrollar un solo juego de estándares genéricos para cada cultivo y decir: “Esto va a servir para Colombia y Brasil”, ya que las realidades de la agricultura en Colombia y Brasil en contraste con Centroamérica, son bastante diferentes. Los socios de la RAS adaptan los estándares levemente para cada cultivo y para cada país, de manera que se refleje la realidad de la región. Los estándares de la RAS para la Agricultura Sostenible han sido revisados una multitud de veces. Están disponibles para que el público haga sus comentarios y han servido como una referencia invaluable y como documento base para discusiones globales, nacionales y de la industria, relacionadas al manejo de la cadena de provisión y temas relativos al origen de las materias primas. Continuamos revisando y refinando los estándares y adaptándolos levemente para que reflejen las realidades cambiantes de cada país.

Es un juego de estándares estrictos, pero pragmáticos y que pueden ser aplicados al país donde están siendo puestos en uso. Digamos, por ejemplo, que estamos trabajando en un país como Guatemala, donde el café tradicionalmente crece a la sombra de un dosel del bosque abundante, en contra de Brasil, donde el café naturalmente crece en sabanas, en las que nunca ha habido bosque. Los estándares de la RAS pueden requerir reforestación en Antigua, Guatemala, mientras que la restauración de los ecosistemas naturales de la sabana puede ser lo que haya que aplicar a las fincas de Minas Gerais en Brasil.

P: La mayoría de la gente en el norte asocia al café con Colombia. ¿Cuáles son las realidades de los agricultores del café en ese país?

Vigilante: El tamaño promedio de una finca colombiana es de sólo 1,5 hectáreas, alrededor de 3,7 acres. Realmente hay muy pocas fincas cafetaleras grandes en Colombia. Mucha gente en Norteamérica asume que en Colombia hay muchos finqueros grandes y poderosos, pero realmente esta no es la situación. Casi todos son pequeños finqueros. En el otro extremo del espectro, recientemente certificamos en Brasil la hacienda cafetalera Da Terra, que consiste de 3.304 hectáreas u 8.200 acres.

Hace poco tiempo visité Colombia como invitada de la Federación Colombiana de Café. La Federación se ha comprometido a ayudar a los agricultores a lograr la certificación de la Alianza para Bosques y ya están guiando al Grupo Kachalú, primer grupo de agricultores, a través del proceso. La Federación Colombiana de Café emplea a más de 500 extensionistas, alrededor del país y se han comprometido a brindar la asistencia técnica necesaria para ayudar a los pequeños agricultores para que logren la certificación de la Alianza para Bosques.

Trabajar con pequeños agricultores puede ser un reto – el progreso de la educación ambiental es un componente muy importante del programa. No se puede esperar que los agricultores abracen la sostenibilidad y el buen manejo de la tierra, si no comprenden que las prácticas agrícolas pueden tener un impacto negativo en el ambiente. Sin embargo, he encontrado que durante mis viajes por las tierras cafetaleras los pequeños agricultores pueden ser los adherentes más concienzudos al programa. Están estrechamente conectados a la tierra y se sienten muy orgullosos de sus plantas de café. Los agrónomos y biólogos de la Red tienen años de experiencia. La certificación puede ser una plataforma para intercambiar información sobre mejores prácticas de manejo y pasar el conocimiento recibido de los ancestros de una generación a otra.

P: Actualmente los precios del café están históricamente bajos y muchos agricultores están enfrentando serías dificultades económicas. Es posible que no puedan efectuar las mejoras necesarias en sus fincas como para obtener la certificación de la Alianza para Bosques. ¿Están cambiando los estándares para aquellos que enfrentan esta realidad?

Vigilante: No. Adaptamos los estándares para las realidades de cada país, pero eso no quiere decir que por dificultades económicas, u otras razones, estemos dispuestos a reducir estos estándares.

Por supuesto reconocemos que estos son tiempos extraordinariamente difíciles para los cafetaleros. Para ayudarlos, la RAS está pidiéndole a las compañías cafetaleras en la cadena de provisión que busquen fuentes de café sostenible certificado, lo que le da a los finqueros un elemento de negociación y como resultado un mejor precio. Recientemente firmamos un acuerdo con las tres más grandes compañías comercializadoras de café del mundo, de manera de trabajar conjuntamente para aunar provisiones de café provenientes de muchos pequeños productores y contactar a empresas de café que buscan fuentes de productos sostenibles.

En México y Centroamérica, contamos con el apoyo de agencias tales como la USAID. En El Salvador, hemos trabajado con el Banco Mundial, para desarrollar un programa nacional robusto que ha tenido un impacto positivo en cientos de productores y sus familias.

P: ¿Cómo están respondiendo, las grandes compañías cafetaleras, ante la crisis?

Vigilante: Se están tornando muy activos comunicando los beneficios sociales y ambientales a los consumidores y conectando a los consumidores con los sitios en los que crecen los alimentos. La cadena de provisión debe hacer inversiones y hay grandes compañías que están ayudando a que los finqueros obtengan sus certificaciones. Green Mountain, una empresa progresista especializada en café y con oficinas centrales en Vermont, ofrece una línea de cafés “Stewardship,” que representan un tercio de todos los cafés comprados por la compañía, Green Mountain está promoviendo entre sus proveedores que la línea de café “Stewardship” logre la certificación de la Alianza para Bosques. Sus proveedores incluyen a pequeños finqueros organizados en cooperativas, y fincas pertenecientes a familias. La “Finca dos Marías”, una famosa finca familiar en Guatemala y proveedora de Green Mountain por muchos años, está en proceso de lograr la certificación de la Alianza para Bosques y se sienten muy motivados. A principios del 2003, La Trinidad, una compañía de pequeños agricultores, ubicada en las colinas de Oaxaca México, logró la certificación de la Alianza para Bosques, con la ayuda de Green Mountain. La Trinidad también ha obtenido la certificación de FairTrade y de estándares orgánicos. Sustainable Harvest, un importante comerciante de café domiciliada en Pórtland, Oregon, importa el café de La Trinidad y conecta a la cooperativa con compradores interesados en los EE.UU.

En colaboración con Audubon Society y JBR Gourmet Foods, en San Leandro, California, trajimos a nuestra familia de fincas certificadas a la Finca Irlanda, otra legendaria finca familiar en Chiapas, México. Finca Irlanda, una hermosa finca cafetalera forestada, fue la primera finca de café del mundo en obtener la certificación orgánica.

Procter & Gamble acaba de anunciar el lanzamiento de Millstone´s Rainforest Roast, que es café 100 por ciento certificado por la Alianza para Bosques y está disponible para ser comprado en Internet en www.millstone.com o llamando al 1-800-SAY-JAVA. Así mismo, Citigroup, Java City y Aramark, anunciaron recientemente su compromiso de servir café certificado por la Alianza para Bosques en 25 oficinas corporativas de Citibanks en todo el país.

En los EE.UU., Boyd Coffee Company, es una empresa de Portland líder especializada en café. Café Rojas, su café certificado por la Alianza para Bosques es distribuido por docenas de hoteles y restaurantes en el oeste de los EE.UU. Esta alianza ha sido tremenda debido a que de la noche a la mañana el café certificado está disponible en docenas de hoteles y restaurantes y la gente está conociéndonos. Los hoteles y restaurantes no lo pidieron, ni están teniendo que pagar más por este café. Boyd está entregando un valor agregado a sus clientes y al mismo tiempo está ayudando a desarrollar conciencia en el consumidor. La siguiente etapa es ayudar a las empresas participantes en sus esfuerzos para educar al consumidor sobre el café sostenible y cuan fácil es hacer la diferencia.

Y hace muy poco tiempo anunciamos la alianza con Kraft Foods International. Kraft ha efectuado un compromiso sin precedentes para obtener el gran volumen de 2,3 millones de kilogramos al año, de café Rainforest Alliance-certified y utilizarlo en sus mezclas y marcas existentes. Además, lanzarán productos portadores del sello de reconocimiento Rainforest Alliance-certified en el Reino Unido, Irlanda, Suecia, Francia y los EE.UU.. Estamos satisfechos por la alianza con Karft — he aquí una empresa mundial de alimentos y una de las mayores empresas vendedoras de café del mundo, realmente comprometida a cambiar la manera en la que se hacen negocios e incorporar a la sostenibilidad en su cadena de producción. Kraft también apoyará la expansión de la Red RAS y ayudará a que nuevas fincas se incorporen al programa de certificación, de manera de lograr la creciente demanda para productos certificados por su sostenibilidad.

P: ¿Cuáles son los mayores beneficios que brinda la certificación de la Alianza para Bosques para los agricultores?

Vigilante: Estar certificado por la Alianza para Bosques no es solo un distintivo que se lleva puesto para obtener mejores precios por su café. Se trata de manejar sus fincas y sus tierras y a las relaciones que se establecen con las comunidades circundantes y sobre las relaciones que se tiene con los propios trabajadores. Se trata de conservar el bosque, el agua, la tierra y la vida silvestre — cosas muy importantes que los agricultores, que no siendo biólogos o agrónomos, no siempre están al tanto. Es un servicio valioso a nivel de la finca y también les da espacio para negociar en el mercado.

También creo que están muy orgullosos de recibir el reconocimiento que les otorga la certificación. Muchos de los agricultores en nuestras fincas cafetaleras estaban haciendo un montón de cosas muy bien antes de ingresar en el programa. Uno tiene que estar alineado filosóficamente con efectuar los cambios necesarios y demostrar mejoras continuas año tras año, de manera de que realmente funcione.

P: ¿Qué ha aprendido trabajando de manera tan cercana con los productores de café?

Vigilante: Trabajamos con agricultores con mucha conciencia. Cada vez que visito una finca certificada me siento inspirada porque percibo el compromiso con el ambiente y con nuestro programa. La región de Santander, que visité en Colombia, había sido casi totalmente desforestada durante la conquista española. Es una región espectacular, llena de cañones, acantilados y montaña, donde los únicos bosques en pie son de cafetales. La región es demasiado árida para poder producir café de sol. La única manera en la que los agricultores pueden producir café, es plantando árboles que les den sombra, por lo que están reforestando la región para poder producir café! Fue inspirador.

La cooperativa Grupo Kachalú en Santander, realmente ha adoptado la conservación. Me impresionó la biodiversidad en las fincas de café de la región. Visité una finca que tenía 112 especies nativas de árboles. Estaba impresionada con la cantidad de riqueza de vida silvestre en un pequeño parche de bosque en las fincas de café… un oasis de biodiversidad, en lo que de otra manera sería un ambiente árido.

Marcos Peñalosa, uno de los finqueros que visité, había instalado por todos lados carteles sobre la filosofía de proteger el ambiente. Realmente me emocionó. Otro agricultor me dijo “Antes acostumbraba cosechar las bananas que crecen en el cafetal y las vendía en el mercado local del pueblo, para ganarme unos pocos pesos. Pero ya no lo hago más porque en verdad es un placer ver a los loros disfrutando las bananas de mi finca”.

Lea el perfil del programa de certificación de café, de Rainforest Alliance.

Obtenga una lista de los proyectos relacionados con el café, que están disponibles en el Eco-Index.

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