Alvaro Ugalde, Director del Área de Conservación de Osa, Sistema Nacional de Áreas de Conservación, Ministerio del Ambiente y Energía, Costa Rica

Efectuada por Katiana Murillo

“Hacer que la gente aprenda, se eduque y le llegue la plata al bolsillo, no se logra de la noche a la mañana. Llevamos 30 años de avanzar y todavía la cosa va lenta. Pero un parque bien cuidado es una garantía para las comunidades mientras estas aprenden a aprovechar los recursos de forma sostenible”.

Conocido como uno de los pioneros del sistema de áreas protegidas de Costa Rica, Alvaro Ugalde ha sido dos veces Director del Servicio de Parques Nacionales de este país, un cargo que tuvo durante más de 14 años. Salió del gobierno para asumir puestos con el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y después con la Fundación Costa Rica-Estados Unidos. En febrero del 2003, Ugalde volvió a trabajar con el estado cuando se hizo cargo del Área de Conservación de Osa (ACOSA), en el Pacífico sur del país.

El núcleo del ACOSA es el Parque Nacional Corcovado, en la Península de Osa, que alberga animales amenazados como el jaguar y la lapa roja, o guacamaya. Junto a la Reserva Forestal Golfo Dulce y el Parque Nacional Piedras Blancas — ubicado al otro lado del golfo, Corcovado protege la última gran extensión de bosque húmedo en la costa Pacífica de Mesoamérica. Ugalde, quien es conocido como uno de los padres del sistema de parques nacionales de Costa Rica, luchó para la creación de Corcovado en 1975. Desde su partida de la dirección del Servicio de Parques, ha colaborado con varios proyectos conservacionistas, tales como el Corredor Biológico de Osa, un esfuerzo que busca restablecer la conectividad boscosa entre los parques nacionales Corcovado y Piedras Blancas, mientras fometa el desarrollo sostenible de las comunidades. Sobre los retos que enfrenta como Director del ACOSA y sobre el futuro de la biodiversidad de la Península de Osa y áreas silvestres aledañas, hablamos con Alvaro Ugalde.

Pregunta: ¿Cuál es la importancia del Parque Nacional Corcovado para el país?

Jaguar --  Foto por Gerry EllisUgalde: Un 50 por ciento de la biodiversidad del país — más de un 2 por ciento de la biodiversidad del mundo — está allí y desde el punto de vista biológico es una zona excepcional por su endemismo y por ser un punto de encuentro entre el Norte y el Sur de América. La creación de Corcovado fue la respuesta costarricense a un movimiento generado en los años 70 para salvar los bosques lluviosos del mundo. El parque es el imán que atrae todo lo demás a su alrededor. Sin Corcovado desaparecerían las lapas y los animales más vistosos y, por lo tanto, el atractivo económico directo que produce el parque en la economía local.

Nosotros, por ignorancia, creamos un parque demasiado pequeño. En ese momento pensábamos que era gigantesco. Lo que demuestran los años, y la experiencia, es que Corcovado es muy pequeño para los espacios que requiere la biodiversidad que contiene; especialmente si hablamos de especies críticas como el jaguar, el chancho de monte y el águila harpía. El aislamiento de Corcovado de otras masas boscosas saludables contribuye a aumentar este problema. En el pasado se asumió erróneamente que la Reserva Forestal Golfo Dulce iba a ser bien administrada. Sin embargo, fue saqueada y los potreros que se crearon cortaron la conectividad entre Corcovado y Parque Nacional Piedras Blancas. La fragmentación de la reserva se convirtió, junto con el aumento en la cacería, en el peligro más grande de la biodiversidad en la Península de Osa. El gobierno también había abandonado drásticamente la protección del área en los últimos años.

P: ¿Qué viabilidad tiene la propuesta del Corredor Biológico de Osa?

Ugalde: Para mí lo más importante no es lo que se haya dañado sino lo que se haga de aquí en adelante. Porque remendar una reserva forestal en principio es fácil. Se deja la naturaleza en paz, a un potrero se le sacan las vacas, y en 10 años existe un bosquete y en 20 años un bosque. El reto es que no desaparezca ninguna especie porque podría darse el caso de una Osa muy cubierta de bosque pero sin fauna; lo que se llama un ‘bosque vacío’.

Restaurar la Reserva Forestal Golfo Dulce es un reto enorme y requiere que la gente quiera y pueda. Hablo de todos los actores: gobiernos, propietarios, etc. Si nos ponemos de acuerdo esa reserva se restaura, pero ojalá que lo haga con los jaguares. Esta es la especie bandera de Osa, ya que constituye una de las más amenazadas (una población de menos de 100 individuos, según estudios). Si no logramos parar la cacería, esos 100 jaguares no durarán mucho.

La mentalidad de la gente cambió y ahora quiere conservar. Lo que también quiere es vivir y el reto es cómo se puede conservar y vivir mejor. Yo diría que ya están los bosques que tienen la fauna. Lo que hay que hacer es parar la cacería y montar programas de trabajo para mantener y restaurar el bosque, que ya sabemos cuáles son: pago por servicios ambientales, reservas privadas, ecoturismo.

Esa es la premisa principal: debemos parar la cacería primero en el parque y esta ha sido una de las medidas que hemos tomado desde que yo llegué en el mes de febrero del 2003. La cacería significa que faltan oportunidades para los pobladores pero también es signo de la falta de manejo en el parque. Se trata de estabilizar las poblaciones dentro del parque primero y seguir luchando por el entorno.

Para esto se necesita optimismo, educación, trabajo con la gente y dinero para pagar servicios y comprar bosques de gente que no quiere conservarlos. Se requiere también realizar el plan de ordenamiento territorial de la Reserva Forestal Golfo Dulce para orientar los fondos que vengan. Hay que aclarar mucho la situación de tenencia de la tierra porque mucha gente no tiene título de propiedad.

Pareciera que aunque la naturaleza de Osa es clave para la economía, hay sectores que no perciben recursos por la conservación y el ecoturismo. Ese es otro reto grande: cómo democratizar el dólar del turismo en la Península de Osa; cómo llegar a más gente, para que reciba y cuide más.

P: ¿Cuál es la relación de las comunidades con el parque?

Ugalde: Yo creo que las comunidades ahora están orgullosas con Corcovado. Las heridas de resentimiento cuando creamos el parque hace 30 años ya se han cerrado. Yo siento que la gente de Osa es amigable a la idea de la conservación en general. ¿Qué hay mucho mal entendido? Claro; ¿Qué la gente no cree en gobiernos? Algunas veces, pero no solo en Osa, sino en todas partes.

A las comunidades de frontera agrícola, por estar sumidas en necesidades básicas, les cuesta mucho olvidar cosas que se les han hecho en el pasado: el abandono del gobierno o las promesas no cumplidas.

A pesar de esto hay un consenso general de que la Osa hay que cuidarla. Y la tabla de salvación es el turismo. Ahora a nadie se le ocurre ahora talar todo para sembrar arroz y frijoles en los bosques empinados de Osa . Se comprendió muy bien que la fragilidad de la península es altísima. Hay que ver como se aprovecha sin tocarla mucho.

P: ¿Piensa usted que para conservar la biodiversidad de un área protegida es más importante capacitar y educar a las comunidades, o es mejor invertir directamente en el área protegida?

Ugalde: Hay que hacer las dos cosas. Es clave lograr un balance en la inversión. Al principio la inversión fue más adentro, porque la meta nuestra fue tener un parque funcionando primero para que luego surgiera la inversión privada en sus alrededores y así ha sido.

Uno no puede decir que sólo mejorando la economía de Osa se van a salvar las especies: es una cosa que va de la mano con la eficiencia de los que manejan las áreas protegidas, con la educación y el ingreso que obtengan las familias de la zona. Para mí, invertir en capacidad comunitaria es clave.

Lo que resiente, a veces, es que hay organizaciones que hablan e inventan muchas cosas pero es poco el dinero que llega a las familias en el campo . Es indudable que se requiere de una alta inversión en la gente de las comunidades, más de lo que hay ahora.

Hacer que la gente aprenda, se eduque y le llegue la plata al bolsillo tampoco se puede lograr de la noche a la mañana. Llevamos 30 años de avanzar y todavía la cosa va lenta. Pero un parque bien cuidado es una garantía para las comunidades mientras estas aprenden a aprovechar sus recursos de forma sostenible, como es el caso del turismo.

El mecanismo de pago por servicios ambientales resultaría mejor si fuera más estable, más de largo plazo y llegara a más cantidad de gente. A los indígenas, por ejemplo. El asunto no es tan fácil porque también hay gente que quiere maderear. Ya existe incapacidad del Ministerio del Ambiente y Energía de controlar la tala ilegal. Veo difícil el sacar a la gente de la pobreza sin el pago de servicios ambientales, porque el ecoturismo llega cuando se está listo para eso.

P: En relación con las actividades de tipo sostenible y no sostenible que se realizan en la península, ¿Cómo está la balanza?

Ugalde: No es una pregunta fácil. ACOSA es, en general, una zona con pocos servicios. Si digo que todo lo que estamos haciendo es sostenible, pero no se logra que el dólar llegue a la mayoría de la gente pobre, entonces no se está logrando. Osa tiene la posibilidad de llegar a ser una región autosostenible económica y ecológicamente.

Hay proyectos mal orientados y hay que ver cómo se orienta esa oleada de proyectos de desarrollo que no tienen respeto por el ambiente o la gente, porque la tentación de atropellar el ambiente, en aras del empleo, es muy grande. Tanto el inversionista como nosotros queremos que venga el turismo a Osa. Lo que no queremos es tener un lugar artificial y degradado.

Hay problemas ambientales con proyectos turísticos en otras zonas de la costa pacífica. En Dominical la falta de manejo y de coordinación por parte del Ministerio y del Municipio y el abuso por parte de inversionistas que construyeron en las laderas de la fila costera; eso es peligroso y tiende a ser no sostenible ambientalmente hablando. Hay mucha denuncia, pero hay poca condena. La interpretación del poder judicial sobre las faltas ambientales y cómo castigarlas es todavía muy débil, muy poco compenetrada con el compromiso ambiental. Hay mucho de eso en la Osa también.

Pero el tamaño pequeño prevalece en las estructuras turísticas y hay viabilidad para desarrollar un ecoturismo en Osa. Es posible que se dé un poco más de coordinación entre los municipios, el ministerio y el instituto de turismo.

P: ¿Cuál es la estrategia para lograr la sostenibilidad de las áreas protegidas de Osa?

Parque Nacional Corcovado -- Foto por Chris WilleUgalde:La lucha la estamos dando a dos niveles: lo que ACOSA puede captar por sí sola y lo que el Sistema Nacional de Áreas de Conservación puede recaudar a nivel nacional por pago de servicios ambientales. Depende de si el gobierno logra crear un incremento en las tarifas de agua y electricidad para disponer de parte de esos fondos para el mantenimiento de los ecosistemas.

Estamos apostando a que el país irá para adelante en el pago del servicio hídrico, gran parte del cual debería de ir a las áreas protegidas; en el pago por vertidos y contaminación de aguas y en la instalación de un mecanismo mediante el cual la industria turística pague por los servicios de biodiversidad y belleza escénica. Nada de eso se está cobrando ahora. Nosotros creemos que debería haber un pago en la tarifa de agua para mantener las áreas silvestres . Creo que es cuestión de meses para iniciarlo. Sería un canon sostenible. Todos vamos a necesitar agua siempre, mientras que el turismo es más fluctuante.

Debe haber una mayor eficiencia para capturar recursos que la Asamblea Legislativa ya nos autoriza a hacer, como el impuesto forestal y las tarifas de entrada a las áreas protegidas. También se requiere una mayor eficiencia en el uso de los recursos y el desarrollo en ACOSA de la capacidad para capturar recursos nuevos. Este es el caso de nuestra campaña de 30 millones de dólares para formar un fondo patrimonial: 10 millones para formar un fondo patrimonial destinado a mejorar la protección de las parques y reservas de Osa; otros 10 millones para pagar tierras que se deben en el Parque Nacional Piedras Blancas y otros diez millones para pagar servicios ambientales, y promover servidumbres ecológicas y reservas privadas.

Con eso no se logra todo. La campaña es una partecita de todo lo que ACOSA requiere, que son miles de millones a través de los años, pero esperamos que nosotros también generemos por la venta de servicios, el ingreso a las áreas y por un cambio de mentalidad. Los hoteles y otras actividades turísticas de Osa también tienen que contribuir mucho más a la conservación.

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s