Mauricio Castro, Secretario Ejecutivo de la Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD)

Efectuada por Katiana Murillo, Alianza para Bosques (Rainforest Alliance)

“La gente debe entender que si no conservamos nuestros recursos forestales y no los recuperamos, nuestra región no va a ganar la ‘guerra'”.

La Estrategia Forestal Centroamericana (EFCA) pretende convertir la región en un líder en forestal sostenible, que contribuya significativamente a reducir la pobreza, la escasez del agua y la vulnerabilidad en la región. Sus metas son ambiciosas y buscan que en un lapso de 25 años el territorio de la región posea entre un 45 por ciento a un 60 por ciento de cobertura forestal; que entre un 25 por ciento y un 30 por ciento de ese territorio esté protegido bajo el Sistema Centroamericano de Áreas Protegidas; y que se realice manejo sostenible del bosque entre el 10 por ciento y el 15 por ciento del territorio fuera de áreas protegidas. Además, el plan prevea que se recuperen tierras deforestadas, ya mediante bosques secundarios o plantaciones forestales, entre el 10 por ciento y el 15 por ciento del territorio, lo que equivale una taza de reforestación a 50.000 hectáreas por país por año.

La Comisión Centroamericana de Ambiente y Desarrollo (CCAD) está dirigiendo la estrategia con el apoyo de la Unión Mundial para la Naturaleza, el Programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura, el Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo y los gobiernos centroamericanos. Sobre el reto que significa la EFCA para la región, hablamos con Mauricio Castro, Secretario Ejecutivo de la CCAD.

Pregunta: ¿Qué motivó a la formulación de una Estrategia Forestal Centroamericana?

Castro: En 1950 Centroamérica tenía 11 millones de habitantes, más de la mitad de los cuales vivía en la zona rural, pero todo fue cambiando. Hoy la mayoría de la población está viviendo en la zona urbana y la deforestación aumentó. Entre 1990 y 1995 se perdieron más de 2 millones de hectáreas de bosques y el 92 por ciento de la producción de madera se utilizó para leña. Actualmente el 27 por ciento del territorio regional está sobreutilizado; un 22 por ciento subutilizado y solo el 51 por ciento se utiliza adecuadamente. Esos datos nos obligan a pensar que tenemos que cambiar nuestra estrategia. Nos indican que tenemos que tomar acciones para, por un lado, conservar lo que tenemos y, por otro, aprovechar los bosques de forma sostenible.

Con la estrategia pretendemos que en el 2005 todos los países de la región hayan actualizado sus planes forestales, lo que implica su política forestal y sus programas nacionales de desarrollo forestal. Esto, para que entre 10 y 25 años lleguemos a tener las bases económicas y sociales para que el istmo cuente con alrededor de un 50% de cobertura forestal. Esa es la meta principal y también nos garantizaría agua en nuestras cuencas.

P: ¿Qué estrategias se están siguiendo?

Castro: Lo primero que estamos haciendo es que la región en su totalidad esté de acuerdo. Estamos sentando las bases políticas y logrando que haya voluntad. Eso es lo más importante. No tiene sentido que en una región en la que las fronteras fueron impuestas por hombres, no estemos de acuerdo, porque lo que un país hace afecta al otro.

Esto significa que tenemos que convertir las estrategias forestales de cada uno de los países en políticas de Estado, y no de gobierno, y eso no es nada fácil. Porque en nuestros países vemos que con cada cambio de gobierno todo se viene abajo.

P: ¿Se está, entonces, en la fase de convencimiento?

Castro: La fase en la que estamos es en autodemostrarnos en la región que tenemos un problema y que la única forma de tratarlo es regionalmente; y hemos emprendido las acciones políticas para hacerlo así. ¿Qué ha significado un proceso largo llegar a esto? Sí, tres años. No es sencillo pero nosotros tenemos la firme voluntad que así como se logró la paz en la región, se va a lograr esto también. Ahora lo que sigue es la implementación de estrategias. Hay países como Costa Rica y El Salvador, que han hecho su mejor esfuerzo para parar la deforestación.

Actualmente contamos con gente preparada y con tecnología. Ahora hay más información para la toma de decisiones que hace cuatro años, con sistemas de monitoreo permanentes. Ahora podemos hacer política porque hay información.

P: ¿Hay experiencias concretas en la región que ustedes tomen como base para el convencimiento?

Castro: Hay algunas experiencias muy buenas en Costa Rica, en El Petén de Guatemala y en la frontera de Costa Rica y Panamá con la producción de cacao orgánico.En cada uno de los países hay magníficas experiencias que vale la pena compartir: una porque el bosque lo maneja la comunidad; otra, porque se aplican técnicas muy sofisticadas; otra, porque se aprendió a manejar la parte orgánica, etc. La experiencia de Costa Rica en el pago por servicios ambientales es muy buena también.

En los sectores forestal y ambiental hay una amplia apertura. Lo que sigue es ir ampliando los sectores. Un alto funcionario del Banco Mundial nos decía que mientras no nos podamos sentar en la mesa con los ministros de hacienda, no lograremos nada; si el ministro de hacienda no pelea un presupuesto forestal en el presupuesto nacional, no se logra nada.

En Centroamérica en los años 81 y 82 hablar de paz era visto como algo imposible. Pero se logró. Por eso nosotros tenemos mucha esperanza. Si en la realidad política esto se pudo hacer y la gente entendió que no tenía que matarse entre hermanos, ahora podemos demostrar que nos estamos matando de otra forma y que tenemos que llegar a la paz política. La gente debe entender que si no conservamos nuestros recursos forestales y no los recuperamos, nuestra región no va a ganar la “guerra”. Hemos tenido algunas ocasiones de hacer conciencia como lo fue con el huracán Mitch. Con él pudimos demostrar que en los sitios donde hubo cobertura vegetal el comportamiento de los suelos fue muchísimo mejor que donde no la hubo.

P: ¿Qué mecanismos de manejo sostenible de bosque se contemplan dentro de la estrategia: por ejemplo, qué impulso tiene la certificación y el pago por los servicios ambientales?

Castro: Estamos absolutamente convencidos que Centroamérica tiene una gran oportunidad de incursionar en el mundo de los mercados amigables con el ambiente. Vemos que si no actuamos de forma regional, por un lado nos vamos a hacer competencia los unos a los otros y, por otro, vamos a perder credibilidad. ¿Cómo vamos a decir que un producto explotado por un país es amigable con el ambiente y que el mismo ofrecido por otro es también amigable, pero con diferentes características? Por eso estamos trabajando en un sistema centroamericano de acreditación. En este participan, por supuesto, la empresa privada, las universidades, los investigadores, las ONGs y los ministerios de comercio, de ambiente y economía. La idea es contar con un sistema que permita valorar que lo que un certificador está diciendo sea cierto. No confundir con que vamos a tener un sistema de certificación. Todo aquel que quiera certificar y cumpla con estas características, Centroamérica va a decir si está en el sistema de acreditación regional y si es válido.

Ahora estamos contando para arrancar con el apoyo de la FAO [Programa de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura], el apoyo técnico del PNUD (Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo) y de la UICN (Unión Mundial para la Naturaleza). En el futuro implicará que usando los mecanismos de desarrollo limpio, de pago por servicios ambientales, y otros, podamos avanzar y pensar en la sostenibilidad.

Lo que sigue es determinar cuáles son las zonas que tienen mayor urgencia. Esto significa que las prioridades que establezcamos deben ir muy orientadas al tema social. Tenemos la obligación de reducir la pobreza en esta región. Y la prioridad es establecer una zonificación. Hemos podido demostrarle a la región que hay una correlación clara entre pobreza y deforestación. Si el 92 por ciento de la madera explotada en los bosques de Centroamérica se ha usado para leña, hay una relación clara con la pobreza.

P: ¿Cómo se realiza la coordinación con los otros programas regionales que existen en Centroamérica?

Castro: Hay varias vías. La CCAD tiene la obligación de hacer eso. Por un lado hay un sistema de evaluación permanente y por otro, al ser tan escasa la ayuda internacional, tenemos la obligación moral de maximizar los recursos y lo estamos haciendo. Hay una coordinación permanente para evitar que haya duplicidad de funciones.

P: ¿Cuáles son los representantes por cada uno de los países dentro de la estrategia?

Castro: Hay diferentes niveles. Siempre en el área ambiental está el ministro como representante y de ahí existen derivaciones: los directores forestales, por un lado, que se reúnen en el Consejo Centroamericano de Bosques y también hay un foro de la sociedad civil en el que participan organizaciones de carácter regional, representantes del sector privado y universidades. Y no existe un solo plan que no tenga la aprobación de la sociedad civil.

P: ¿Cómo empatar por un lado las necesidades relacionadas con la pobreza y la sostenibilidad de los recursos, con la calidad que demanda el mercado forestal?

Castro: Hay ejercicios importantes en los siete países de la región en los que las comunidades participan administrando y manejando los bosques; ejercicios que dan como resultado que la gente maximice y aproveche los recursos forestales y no maderables del bosque. Las condiciones son distintas en cada país, pero lo que se está haciendo es actuando en casos especiales y tomando ciertas medidas distintas a las que históricamente se habían tomado, como eran las de comando y control: decirle a la gente que no toque. Estas no dieron todo el resultado que se esperaba, pero no por eso se van a eliminar, pero es importante entrar también en otros esquemas en los que se le diga a la gente: si usted toca el bosque de esta manera va a ganar más.

¿Que tiene que haber en el mercado centroamericano una revolución en el tema de precios y calidad? También. En algún momento los países de la región podrían tomar la decisión de decir, por ejemplo: vamos a exportar toda la madera cara que tenemos y a utilizar maderas más económicas para el uso en la región. Porque es más barato, por ejemplo, el pino que otras maderas finas, como guapinol, cocobolo o caoba. De esta forma exportaremos el guapinol, que nos deja miles de dólares, y cogeremos la mitad de ese dinero para traer madera que suplirá lo que se quería hacer con el guapinol.

En Costa Rica eso se está haciendo en la práctica. La gente prefiere muebles de madera de menor calidad como el ciprés pero que les funciona. Es una tendencia de mercado; una relación beneficio-costo. Esto significa que estamos aprendiendo también que los bosques valen. Si usted le adiciona a ese bosque el pago por servicios ambientales y deja que la madera se ponga mejor y más dura, el beneficio es mayor.

El turismo es otro elemento importante. Centroamérica se está vendiendo como una región de recursos naturales y alta biodiversidad y el turismo se está incrementando en un 5 por ciento anual en la región. Se van dando todas las condiciones para tener éxito y no hay que ser pesimistas, solo porque hay poco dinero. El dinero no lo es todo.

Estudios hechos por la Universidad Nacional de Costa Rica demuestran que el tratamiento de agua es más barato cuando la planta está cerca de un bosque. Este es un ejemplo de los beneficios del recurso forestal. Centroamérica es una región en la que más del 50 por ciento de los suelos tienen vocación forestal. El futuro está en los bosques de Centroamérica.

Los mecanismos de comando y control han fallado en la región. Hemos cometido el error de creer que por legislar las cosas se van a arreglar. Cuánto más requisitos se pongan y cuánto más leyes haya, menos funcionabilidad se va a tener. Es mejor tener cosas ágiles y fáciles de aplicar. Esto en toda la región.

P: ¿Está en el manejo sostenible de los recursos naturales la clave para erradicar la pobreza?

Castro: No para erradicarla, sino como un coadyubante, con mecanismos como el manejo del bosque, pago de servicios ambientales y participación comunitaria. El aporte que hace el sector ambiental a la reducción de la pobreza de la región es el soporte de cualquier tipo de desarrollo. Como ya lo especificó el INCAE (Instituto Centroamericano de Administración de Empresas), si la región centroamericana quiere desarrollarse tiene que usar con cuidado los recursos naturales. Lo segundo es cómo utilizarlos de una mejor manera y esa es la agenda que tenemos actualmente. Dice un viejo refrán popular que no valora el que no conoce. Estamos tratando de que la gente valore las cosas que tiene.

Lea más sobre la Estrategia Forestal Centroamericana.

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