Comunidades de la Península de Osa, en Costa Rica, Participan en la Vigilancia de sus Recursos Naturales

La Península de Osa, ubicada en el Pacífico Sur de Costa Rica, alberga un importante tesoro de vida silvestre, gran parte del cual se encuentra protegido en ocho parques y reservas. La joya más valiosa es el Parque Nacional Corcovado con 42.469 hectáreas de extensión, donde se pueden encontrar 400 especies de aves, 140 especies de mamíferos, 117 especies de anfibios y reptiles y, al menos, 500 especies de árboles.

Ilustración por Allan Núñez ("Nano")Debido de que la península es también el hogar de cerca de 5.000 costarricenses, problemas como la tala y la cacería ilegal son inevitables. Sin embargo, un grupo privado sin fines de lucro, la Fundación Corcovado, está determinado a encontrar una forma en la que los residentes puedan vivir en armonía con la flora y fauna y las leyes que los protegen, mediante la participación de las comunidades en la protección de sus recursos naturales.

“Los miembros de las comunidades se sienten orgullosos del lugar donde viven y saben que no se va a quedar así para siempre si no hacen algo al respecto”, afirma Alejandra Monge, Directora Ejecutiva de la Fundación Corcovado.

Es por eso que la Fundación impulsa programas de educación ambiental y capacitación en temas como organización de grupos y legislación ambiental, que involucran a seis comunidades de la Península. También busca recursos económicos para contratar guardaparques y apoyar, de forma privada, el trabajo para el proyecto Corredor Biológico de Osa, que busca conectar los parques nacionales Corcovado y Piedras Blancas por medio de bosques.

Una de las comunidades donde la Fundación está trabajando es Agujitas de Drake, vecina al Parque Nacional Corcovado. Allí los niños y jóvenes de la comunidad han formado el llamado grupo Jaguares. De acuerdo con Monge, son alrededor de 22 muchachos y muchachas, algunos de los cuales viven en condiciones de pobreza extrema y tienen una gran necesidad de participar en actividades recreativas. Ellos realizan trabajos ambientales como reciclaje y limpieza de playas, a la vez que reciben clases de educación ambiental.

Unos 55 adultos de diferentes comunidades también se han comprometido voluntariamente con la defensa de la riqueza natural de la región e integran los denominados Comités de Vigilancia de los Recursos Naturales (COVIRENAS). Gran parte de estos grupos son apoyados por la Fundación Corcovado en capacitación, alimentación, transporte y equipos de comunicación. Fortalecidos con capacitación sobre leyes ambientales, los comités tienen una participación activa en la denuncia de delitos contra el ambiente, los cuales interponen ante instancias de gobierno como el Tribunal Ambiental, la Defensoría de los Habitantes y la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia. Aun cuando los guardaparques son los únicos autorizados a decomisar y a hacer detenciones, estos grupos ejercen una gran presión y autoridad moral, según afirma Monge.

Eduviges Pomares es miembro, hace dos años, del Comité de Vigilancia de los Recursos Naturales de la comunidad de Drake. Afirma que uno de los principales logros ha sido la condena de algunas personas por el delito de tala ilegal. “Somos la voz del pueblo que denuncia anomalías”, señala. Esta misión tan difícil ha hecho que algunos grupos y comunidades los vean como héroes, mientras que otros los consideren sus enemigos. Sin embargo, para Pomares y sus compañeros, todo esfuerzo que se realice para proteger los recursos naturales de la región bien vale la pena.

Para el Ministro del Ambiente y Energía, Carlos Manuel Rodríguez, la labor de los COVIRENAS complementa los esfuerzos de los guardaparques dentro y fuera de las áreas protegidas. “Dada la escasez de recursos que tiene el ministerio debemos apoyarnos en la voluntad y el compromiso de la sociedad civil”, sostiene Rodríguez.

De acuerdo con Álvaro Ugalde, Director del Área de Conservación Osa, es necesario que los COVIRENAS tengan sus propios planes y recursos con el fin de ser sostenibles y no depender de los recursos del Estado. “En el pasado, en Osa, han habido más diferencias entre COVIRENAS y guardaparques que trabajo en conjunto, pero es importante que la relación se fortalezca mediante la colaboración y la crítica constructiva” afirma Ugalde, uno de los fundadores del sistema de parques nacionales de Costa Rica.

Debido a la lentitud en los trámites y a la falta de recursos como combustibles y vehículos, la capacidad de reacción de los COVIRENAS, que están cerca de los sitios afectados, es muchas veces más rápida que la de los funcionarios de las áreas, según afirma Monge. Gracias a ellos ha sido posible detectar irregularidades en planes de manejo forestal, desvíos de cauces de ríos y cacería de especies en peligro de extinción, entre otros. Su labor de vigilancia se complementa con la educación ambiental de los turistas que visitan la zona y hasta de sus propios vecinos.

Por ejemplo, los COVIRENAS de la comunidad de La Gamba, vecina al Parque Nacional Piedras Blancas, se organizan en la Semana Santa, que es cuando nacen los pichones de los pericos, con el fin de darles la bienvenida a los visitantes y hacerles ver la importancia de no llevarse aves como mascotas.

Monge cree que el éxito de estos grupos comunales se explica por el rol que cumplen las áreas protegidas de Osa como fuente de sustento para las comunidades. “Muchas de estas personas se benefician directamente del turismo y del recurso natural y se sienten sensibles a la protección”, sostiene ella.

Es por eso que la Fundación apoya, además, a la Asociación Local de Desarrollo Turístico Sostenible, como una forma de fortalecer a las organizaciones que buscan generar opciones económicas para los habitantes de la región a la vez que protegen la biodiversidad. Por su parte, la Fundación Corcovado recibe financiamiento del Fondo de Alianzas para los Ecosistemas Críticos, del Banco Internacional para la Reconstrucción y el Desarrollo, del Fondo para el Medio Ambiente Mundial, de la Fundación Avina y de la Fundación CR-USA.

— Katiana Murillo

Contactos en Costa Rica:

Alejandra Monge
Fundación Corcovado
191-Paseo Colón
San José
tel +506/297-3013
fax +506/241-2906
funcorco@racsa.co.cr
www.corcovadofoundation.org

Alvaro Ugalde
ACOSA
tel +506/735-5036
fax +506/735-5282
www.sinac.gob.cr

Eduviges Pomares
tel +506/817-2035
edu_pop@hotmail.com

Carlos Manuel Rodríguez, Ministro
Ministerio del Ambiente y Energía
Costa Rica
Apartado 10104-1000, San José

Lea más sobre el trabajo de la Fundación Corcovado en el Eco-Index:
www.eco-index.org/search/resultss.cfm?ProjectID=456 y
www.eco-index.org/search/resultss.cfm?ProjectID=525

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