Caín Vega y Cristóbal Ladino, educadores ambientales del Parque Nacional Montecristo, El Salvador

Entrevista realizada por Katiana Murillo, para Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“En el centro de interpretación se brinda el mensaje de porqué es importante proteger la naturaleza y también se le da la oportunidad a la gente de interactuar con ella. Se le permite a los visitantes no solo ver, sino también experimentar”.

El Parque Nacional Montecristo, ubicado en el extremo noroeste de El Salvador, tiene una extensión de 1.973 hectáreas de bosques tropicales húmedos y nubosos, los cuales van desde los 750 metros hasta los 2.418 metros de altura. Es una importante área productora de agua, de donde nacen 5 ríos. Forma parte de la Reserva de La Fraternidad, conocida como El Trifinio, que comparten El Salvador, Guatemala y Honduras. Sus bosques albergan una gran variedad de especies de flora y fauna silvestres y un sector del parque lo constituye una antigua hacienda colonial con más de 200 años de historia.

Foto por Katiana MurilloMontetristo no es únicamente una de las principales áreas protegidas de El Salvador, sino también la sede de una interesante experiencia de interpretación ambiental. Por cerca de 25 años los Educadores Ambientales Caín Vega y Cristóbal Ladino, técnicos de la Gerencia de Areas Naturales Protegidas del Ministerio de Medio Ambiente y Recursos Naturales, han experimentado con formas novedosas de dar a conocer los recursos naturales y culturales del parque con escaso presupuesto. Echando mano de la motivación y la creatividad, han logrado que los visitantes al área se interesen en descubrir los sitios y las historias más interesantes.

Pizarras para que los visitantes escriban a sus anchas en vez de utilizar las barandas de los miradores; rótulos que invitan a sentir y a entrar en contacto con la naturaleza y un centro de interpretación donde se puede tocar, son parte de la experiencia que vive el visitante en el Parque Nacional Montecristo. Los nombres de los senderos son creativos y sugestivos: “Maravillas y Procesos de la Madre Naturaleza”, “Paraíso escondido de curiosidades”, “Pioneros del Bosque” y “Jardín de los 100 años”; el último se refiere a la orquídea Ponera pellyta, que fue redescubierta en esa zona luego de un siglo de haberse registrado como extinta en el mundo.

Pregunta: ¿Qué tipo de visitantes vienen al parque?

Ladino: Tenemos dos clases de audiencia: los cautivos y los no cautivos. Los cautivos son los estudiantes que vienen con sus profesores y que tienen que hacer un examen. La audiencia no cautiva es aquella que viene a disfrutar y que busca una información amena. Con estos últimos tenemos que trabajar más. Mediante los rótulos interpretativos se busca cautivar a la gente.

También diseñamos exhibiciones. Una prueba es el centro de interpretación, para el que no se contó con financiamiento. Poco a poco se fueron dando las cosas en el camino y obteniendo algunos recursos.

Vega: Antes el centro de visitantes se manejaba como museo. La información en un museo generalmente no habla de la importancia de lo que presenta, solo da datos. En cambio, en el centro de interpretación se brinda el mensaje de porqué es importante proteger la naturaleza y también se le da la oportunidad a la gente de interactuar con ella. Se le permite a los visitantes no solo ver, sino también experimentar. Hemos improvisado también. Por ejemplo, cuando se accidenta algún mamífero o alguna ave nosotros lo disecamos utilizando lo que está a nuestro alcance, y hemos hecho montajes.

Foto por Katiana MurilloP: ¿Qué tipo de rotulación se maneja en el parque?

Ladino: Manejamos cuatro tipos de rótulos: los informativos, normativos, orientadores e interpretativos, y como parte de estos últimos, los interactivos. Los tres primeros llevan los colores: amarillo, negro y café, ya que siguen normas internacionales. Los interpretativos son de diferentes colores para que la gente los sepa diferenciar. Tenemos rótulos interpretativos que se ponen en sitios específicos y otros que se colocan a lo largo de los senderos y que presentan información secuencial.

P: ¿Cómo manejan los rótulos normativos?

Ladino: Los rótulos prohibitivos que teníamos antes desaparecieron y fueron cambiados a temáticos. Estos funcionan mejor. Antes decíamos: “Prohibido botar basura”, ahora se da un mensaje que hace conciencia. Los rótulos normativos se tratan ahora como interpretativos y son más entretenidos y llamativos. Por ejemplo, para evitar que los visitantes maltraten a las plantas hay un letrero que señala: “Manténgase en el sendero: las pequeñas plantas que tu ves serán el bosque del mañana”.

P: ¿Cómo les ha funcionado este cambio?

Vega: A la gente le gusta más porque se le hace conciencia de porqué hay que proteger.

Ladino: Antes más del 50 por ciento de las personas que visitaban el área botaban basura, ahora es menos de un 5 por ciento.

P: ¿Cómo elaboran los rótulos interactivos?

Ladino: Los rótulos interactivos son aquellos que la gente manipula para descubrir algo; generalmente son de levantar. La información está tapada y el visitante tiene que descubrirla, como es el caso de las huellas de animales. A la gente le encanta eso.

P: ¿Qué materiales utilizan para hacer los rótulos?

Vega: Utilizamos madera, pintura, acrílico, pegamento de silicón y pegamento instantáneo. Las orillas son de aluminio para proteger de la humedad. Para hacer los rótulos se elabora una maqueta primero.

Ladino: Si nosotros nos basamos en que tenemos que tener a disposición todos los recursos, no hubiera nada. Experimentamos con materiales y con los pocos recursos que tenemos. La gente nos motiva para seguir trabajando.

P: ¿Cuántos senderos interpretativos tiene el parque y cómo definieron sus estaciones?

Ladino: El parque tiene cuatro senderos interpretativos, más el centro de interpretación. El primer sendero del parque tiene 150 metros; el segundo, 220 metros; y existe uno en la parte alta que posee 750 metros. El del Jardín de los 100 Años, un jardín con colecciones botánicas, tiene un recorrido de doble sentido o de doble interpretación: guiado y autoguiado. Esto es así porque la gente demanda mucha información del sitio. Allí existen rótulos interpretativos que retroalimentan o agregan información adicional de lo que se encuentra. Los senderos presentan siempre un letrero de bienvenida que da una idea de lo que se verá y un letrero de cierre que recapitula sobre la experiencia y deja un mensaje.

Después de la formulación del Plan de Manejo del Parque dichos senderos tendrán que sufrir intervenciones para mejorar la capacidad de manejo del parque en relación con el uso público. Lo anterior, evitando impactos ambientales negativos en el área.

P: ¿Qué se debe tomar en cuenta para hacer un sendero interpretativo?

Ladino: Se toma en cuenta todo lo que está alrededor. En la naturaleza siempre hay algo que interpretar. También deben tomarse en cuenta aspectos biofísicos del sitio y de capacidad de uso público.

Vega: Lo primero que hay que definir es porqué se va a hacer. Si hay un lugar donde existe mucha carga turística, hay que dispersar esa gente y esa es una de las razones de porqué hacer un sendero. Hay que considerar las condiciones de este: si es muy inclinado, si hay mucha erosión o si existen lugares accidentados. Se realiza una evaluación para ver si vale la pena hacer un sendero o no. Para esto sirve de mucho que exista un límite de capacidad de carga en el área. También si, por ejemplo, existe un camino de un mamífero, no se puede hacer un sendero en esa área porque el animal se expondría.

Luego de que se decide en qué lugar se va a realizar un sendero, se efectúa un recorrido para determinar los factores más relevantes que se pueden destacar. Se elige un nombre general para el sendero partiendo de una temática. Por ejemplo, podemos hablar de la importancia de un bosque de ciprés.

Ladino: Se hace un sendero en ciertas áreas que sufren deterioro debido a la aglomeración de visitantes. En algunos casos hemos utilizado caminos abandonados. Es necesario ver durante un lapso de tiempo, por ejemplo en cinco años, cómo se comporta la naturaleza con un determinado número de visitantes.

También hay que tomar en cuenta atractivos que motivan al visitante a hacer el recorrido del sendero, por ejemplo, un mirador que se encuentra al final. En el mirador del sendero Pioneros del Bosque es posible ver el 90 por ciento del área protegida. Otro mirador muy gustado por los visitantes por estar frente a una catarata fue aprovechado para informar sobre cómo el bosque constituye una esponja que abastece de agua a la ciudad de Metapán, gracias a que el suelo del bosque filtra el agua que alimenta mantos acuíferos.

Vega: También tenemos atractivos como puentes de hamaca y curiosidades de la naturaleza como el “árbol del amor”, lo cual es una extraña formación entre dos árboles de ciprés unidos entre sí mediante una rama.

P: ¿Cómo ha influido la interpretación en la experiencia de los visitantes?

Vega: Hay gente que viene y sola va recogiendo la basura. La interpretación ha hecho la visita más entretenida y ha logrado que venga más gente y que valore la naturaleza.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

One thought on “Caín Vega y Cristóbal Ladino, educadores ambientales del Parque Nacional Montecristo, El Salvador

  1. como puedo contactarlos puesto que me han dejado una tarea en la universidad de localizar educadores medioambientales

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