Hermann Faith, director ejecutivo, Fundación Costa Rica – Estados Unidos para la Cooperación

Efectuada por Katiana Murillo, Alianza para Bosques

“En aguas, el país está realizando un trabajo bastante pobre; pero, alguien tiene que hacer algo. Se trata de una cuestión técnico-política-económica”.

La Fundación Costa Rica — Estados Unidos para la Cooperación (CR-USA), fue creada en 1996 como un mecanismo binacional para fomentar la cooperación internacional. Es una organización privada, sin fines de lucro, orientada al apoyo de actividades que promuevan la cooperación entre los dos países en el marco del desarrollo sostenible. Lo anterior, a través de proyectos de cooperación técnica, transferencia tecnológica y capacitación del recurso humano. Sus áreas prioritarias son: educación, ciencia y tecnología, ambiente y competitividad del desarrollo.

La sostenibilidad financiera de CR-USA se basa en un fondo patrimonial establecido mediante acuerdo entre los Estados Unidos y Costa Rica, con base en los fondos remanentes de programas anteriores de apoyo, de la Agencia Internacional para el Desarrollo (AID). Este organismo finalizó sus labores en Costa Rica en 1996. CR-USA dirige sus recursos a organizaciones privadas y gubernamentales no lucrativas con objetivos coincidentes con los suyos. Trabaja principalmente con organizaciones que puedan demostrar su contribución al mejoramiento de vida de la población costarricense. Lea más sobre CR-USA, sus objetivos y proyectos. (CR-USA es un donante del Eco-Index).

Sobre los logros en sus primeros seis años de labor, sus principales proyectos en el campo ambiental y sus retos para el futuro, hablamos con Hermann Faith, director ejecutivo de la Fundación.

Pregunta: ¿Cuál es la labor que desarrolla CR-USA en el campo ambiental?

Faith: Hemos desarrollado dos iniciativas grandes y también hemos financiado pequeños proyectos. Una de las iniciativas grandes es el Foro Ambiental Nacional. Lo que hicimos fue abrir un espacio para que toda persona, interesada en cualquier área del medioambiente, pudiera asistir a una serie de reuniones y foros que se realizaron en el 2001 y tratara, por grupos temáticos, de establecer la prioridad en cuanto a temas para una agenda de trabajo. Lo diferente del ejercicio fue que no fue convocado por el gobierno, por grupos de conservacionistas o por académicos, sino que se trató de una convocatoria abierta. Participaron los que estaban a favor, los que estaban en contra, los académicos, los técnicos, los políticos y los científicos: todos por áreas (agua, tecnologías, conservación, manejo, etc).

Cada uno de estos grupos se reunió en forma regular por un año para establecer una agenda de temas prioritarios. Para llegar a eso había que poner de acuerdo a todos los que estaban allí: científicos, técnicos y académicos. No fue fácil pero resultó un trabajo muy valioso en donde todos los participantes dijeron lo que pensaban sin restricción. El resultado lo tenemos en un CD.

Para mí es el trabajo más importante en el área de ambiente en términos de impacto nacional. Queremos que ese sea un ejercicio que continúe en el tiempo y aún cuando CRUSA no lo dirige, lo hemos financiado para que lo desarrolle el CENAT (Centro Nacional de Alta Tecnología) como una de sus áreas de interés en lo que se refiere a la parte de desarrollo sostenible y manejo limpio.

El otro gran proyecto es una campaña de recaudación de fondos para la Península de Osa. La región es un área fundamental que tiene una diversidad biológica impresionante, pero que está un poco descuidada. Con el proyecto se impulsa una recaudación de fondos con una meta de $30 millones. CR-USA, como promotora de la idea, está aportando el 10 por ciento.

El dinero se pretende recaudar para varias cosas:

  • Hasta 10 millones de dólares para terminar de comprar y consolidar el Parque Nacional Piedras Blancas, ya que aún se debe el 50 por ciento de su territorio.
  • Los fondos ayudarán a promover el desarrollo sostenible en el corredor biológico que une el Parque Nacional Piedras Blancas con el Parque Nacional Corcovado.
  • Hasta 10 millones de dólares consiste en un fideicomiso, del cual se van a utilizar solamente los rendimientos económicos de ese dinero para desarrollar planes de manejo y mantenimiento de las áreas protegidas públicas de la Península de Osa.

En este proyecto, que inicialmente fue una iniciativa de CRUSA, estamos participando con tres otros instituciones integradas en un consorcio: Conservation International, The Nature Conservancy (TNC) y el gobierno de Costa Rica a través del Ministerio del Ambiente. Conservation International está concentrando todo su esfuerzo en la parte del corredor; TNC, en la consolidación del Parque Nacional Piedras Blancas; y CR-USA, en el fondo designado de Corcovado. El gobierno, a través de MINAE, es el beneficiario final. Para una campaña de recaudación de fondos consideramos que un grupo de organizaciones más el Estado es una figura interesante de consorcio que le puede sonar bien a los potenciales donantes. Es un esfuerzo lento que va a tomar su tiempo: un mínimo de 5 años a partir de 2003.

P: ¿Qué tipo de proyectos ambientales apoya CR-USA?

Faith: Desde hace unos años para acá hemos diseñado un marco sobre qué es lo queremos recibir. Por ejemplo, para un año definido el énfasis fue la conservación in situ. Tampoco hay mucha variación porque la idea es que el énfasis se mantenga estable por unos dos o tres años para lograr un poco más de impacto.

Este año no tenemos convocatoria. Una de las ventajas del Foro Ambiental fue que obtuvimos el beneficio de mucha gente experta que nos hizo ver temas prioritarios. Eso ayuda para que el día de mañana se financien proyectos no solo porque gusten o porque se crea en la institución que lo presenta, sino porque constituyen una prioridad. Vamos a desarrollar un proceso de consulta para diseñar un plan estratégico y ver cómo lo vamos a proyectar en los próximos cinco años. Esto en lo que se refiere a medioambiente, ciencia y tecnología.

P: ¿Cómo valora, a lo largo de estos seis años, esa cooperación Costa Rica-Estados Unidos? ¿Qué es lo que más resaltaría?

Faith: Lo más significativo es la cantidad de relaciones que hemos podido iniciar o consolidar. Hay una cantidad importante de relaciones que ya estaban establecidas entre las instituciones y que hemos ayudado a que se consoliden; y otras que han sido iniciadas. Aquí es muy importante hacer notar que no son relaciones de CRU-SA, ya que esta solamente facilita el establecimiento de esa relación. Lo que más nos interesa es que la institución A de Costa Rica se relacione con la institución A de los Estados Unidos y puedan establecer programas conjuntos de cooperación y de transferencia tecnológica. Lógicamente facilitamos dinero para que esto se lleve a cabo. En ese sentido hay situaciones que nos han permitido usar nuestros recursos como una palanca para atraer más recursos.

P: ¿En el tema ambiental cuáles organizaciones califican para financiamiento?

Faith: Hemos trabajado principalmente con ONG y con instituciones de educación porque, aún cuando no existe una restricción para hacer algo con el sector privado, pretendemos que si financiamos un proyecto — como se trata de recursos no reembolsables –, el resultado final tiene que tener un impacto importante en una comunidad o en el país y no beneficiar solamente a un grupo particular.

P: ¿Qué metodología utilizan para la elección de proyectos?

Faith: Tenemos una metodología bastante depurada. Contamos con una serie de políticas y de requisitos. CR-USA publica una ventana con un marco de referencia para la presentación de proyectos. A cada proyecto se le asigna un número de referencia y se le entrega a un grupo de evaluadores independientes, que son expertos en el tema. Si se trata de un proyecto sobre conservación in situ, es analizado por gente que conoce sobre el tema. Si es un proyecto sobre manejo de cuencas o manejo de recursos renovables en una zona específica, lo ve el grupo correspondiente. Este es un grupo que puede estar integrado por tres personas como mínimo y puede llegar a un máximo de cinco personas. Ellos toman el proyecto, lo leen y lo analizan. Luego, en conjunto, lo discuten y le dan una calificación y una recomendación. Cada una de las personas que participa en estos paneles de evaluación debe firmar un convenio o acuerdo de confidencialidad y de conflicto de intereses.

Esa recomendación se pasa luego a la junta directiva y esta toma la decisión final de si se aprueba o no el proyecto. Una recomendación positiva no significa automáticamente una aprobación, ya que influye la disponibilidad de recursos y la concentración de proyectos en una misma área geográfica. Lo que sí hay que tener en cuenta a la hora de llenar el formulario de presentación de proyectos es qué se quiere hacer y si eso calza dentro de lo que CRUSA va a financiar.

Las personas que reciben los proyectos para evaluar, también reciben un manual sobre criterios de evaluación, con el fin de utilizar criterios uniformes a la hora de evaluar el proyecto: metodologías, impactos, alcances, objetivos, etc.

P: ¿Existe alguna iniciativa de impacto que usted quisiera resaltar en el campo ambiental financiada por CR-USA?

Faith: Tenemos más de 80 proyectos activos en todas las áreas. Uno que me llamó la atención fue un proyecto de la Organización para Estudios Tropicales en conjunto con las comunidades de la cuenca baja del Río Tempisque. Ellos hicieron un ejercicio para determinar el uso del recurso hídrico de la cuenca, con el fin de cobrar tarifas para la utilización del agua. Me pareció interesante porque se trataba de la relación entre una organización técnica que estaba ayudando y las comunidades usuarias y beneficiarias del cobro de ese recurso.

P: ¿Cuál es su visión sobre el papel de CR-USA en el futuro?

Faith: Estamos hablando de cambios estructurales fuertes. Quisiéramos poner los recursos de CR-USA en los lugares donde puedan ser mejor aprovechados para lograr importantes cambios. Por ejemplo, tenemos el problema de las aguas servidas en los ríos. En aguas, el país está realizando un trabajo bastante pobre; pero, alguien tiene que hacer algo. Se trata de una cuestión técnico-política-económica. Qué es y donde está el punto de la palanca que provoque el cambio es lo que hay que averiguar. No sabemos cómo hacerlo, estamos pensando cómo usar de una forma más estratégica nuestros recursos. Siento que hemos hecho un buen trabajo pero es nuestro deber afinarlo más para que el impacto sea mayor, como el impacto que tenemos hoy día con los proyectos que financiamos es mayor que hace cinco años.

Vea los resúmenes de los proyectos financiados por CR-USA en el Eco-Index.

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