Grupos Latinoamericanos Enfrentan a la Industria Camaronera en su Lucha por Proteger la Vida Costera

Las políticas gubernamentales, la tala ilegal, el desarrollo industrial, y particularmente el apetito de los consumidores por el camarón, son el motor de la devastadora pérdida de manglares a lo largo de gran parte de las costas de América Latina. La destrucción del manglar ha arruinado los hábitats naturales de vida silvestre, degradado el ambiente, eclipsado las economías locales, afectado las culturas costeras y generado violentas confrontaciones en algunos países. Grupos conservacionistas en ocho países de América Latina y en los Estados Unidos, se unieron recientemente para tratar de frenar la pérdida de los manglares.

Illustracion por Allan Nuñez (Nano)

El pasado mes de marzo, representantes de la “Red Manglar Latinoamericana para la Defensa de los Ecosistemas Costeros y de la Vida Comunitaria”, se reunieron en Venezuela para planear una estrategia de trabajo en conjunto con el fin de “defender los bosques de manglar y los ecosistemas costeros, garantizando su vitalidad y la de las poblaciones que viven en relación con ellos, frente a las amenazas e impactos de las actividades susceptibles de degradar el ambiente, alterar el equilibrio natural ecológico o que violenten los derechos de las comunidades locales”, según reza la nueva carta del grupo.

Jorge Varela, Director del Comité para la Defensa y el Desarrollo de la Flora y Fauna del Golfo de Honduras (CODDEFFAGOLF), ha luchado contra la expansión de fincas camaroneras en la costa pacífica de Honduras y en otras regiones del planeta, por más de dos décadas. CODDEFFAGOLF fue nombrada Secretaría de la Red Manglar y Varela representará a la nueva organización en los encuentros internacionales. “La red apoyará los esfuerzos individuales de cada miembro de la organización, en la protección de los bosques de manglar de sus propios países”, afirma Varela.

Por ejemplo, la red ha dirigido la atención internacional hacia la expansión de la industria camaronera en Brasil, donde las protestas de los pescadores desembocaron en el asesinato de uno de sus líderes. En Ecuador, donde la industria camaronera ha destruido cerca del 35% de los bosques de manglar, Varela, junto a otros miembros, representarán a la red en demostraciones públicas organizadas por un miembro del grupo: La Fundación de Defensa Ecológica. Enfatiza Varela que en Champerico, Guatemala, la red está instalando teléfono y conexión a Internet a la organización local, para defender el manglar, en la pequeña comunidad costera, de forma tal que pueda mantenerse en contacto con los otros miembros de la red. El año pasado, dos residentes de Champerico -de 14 y 22 años- murieron durante las protestas contra la expansión por parte la compañía Camarones S.A.

“La industria camaronera se está expandiendo a lo largo de las costas de América Latina sin mayor preocupación por los daños ambientales y sociales que está creando”, advierte Elmer López, coordinador internacional de la Campaña contra la Acuacultura del Camarón de Greenpeace, un grupo ambiental internacional, desde su oficina en Guatemala. López y otro representante de Greenpeace en los Estados Unidos, son miembros de la Red Manglar.

López sostiene que las comunidades costeras – en un inicio – frecuentemente le dan la bienvenida a la industria camaronera, pero luego se encuentran con que el ingreso adicional es “a corto plazo, mientras que a largo plazo están dejando miseria, pueblos desplazados y la destrucción total de las costas”.

Para instalar granjas camaroneras, se construyen extensos estanques en las aguas costeras poco profundas y en este proceso se destruyen los ecosistemas de manglar, las lagunas y los humedales. En estos estanques se introducen las larvas de camarón y se alimentan hasta que alcanzan los tamaños comerciales. Después de cuatro meses, los estanques se drenan y los camarones adultos se recogen, se limpian y se congelan para el envío. Las granjas ofrecen poco empleo local, mientras que los residentes, quienes dependen de la salud de los ecosistemas costeros para alimento, madera, combustible y tierras de cultivo, son frecuentemente desplazados y empobrecidos.

La pérdida de bosques de manglar ha profundizado los impactos ecológicos. Alrededor del mundo los manglares albergan cerca de 60 especies de árboles y proveen el hábitat para más de 2000 especies de peces, invertebrados y plantas epífitas. También protegen a las tierras adentro de las fuertes tormentas que impactan frecuentemente las costas; construyen suelos ricos en nutrientes a lo largo de la línea costera; y, son criaderos naturales para criaturas marinas como camarones, ostras, cangrejos y tarpones, de los cuales dependen millones de personas para comida y ganancias. Los manglares son también el principal sitio de anidación y descanso para cientos de especies de aves. Otros animales que dependen del manglar incluyen manatíes, monos, gatos salvajes y tortugas marinas.

Por el contrario, donde los manglares han sido destruidos, la pesca declina, el agua limpia se degrada y los suelos costeros de salinizan y erosionan.

Los manglares florecieron una vez a lo largo del 75% de las costas tropicales y sub-tropicales. Actualmente queda menos del 50%; y de éste, cerca de la mitad, está seriamente dañado. No obstante que el desarrollo, la contaminación y las industrias de carbón y de madera también han destruido los manglares, las granjas camaroneras son la principal causa de su pérdida. Biólogos del Woods Hole Marine Biological Laboratory en Massachussets estiman que el cultivo del camarón es el responsable de más de la mitad de la desaparición del manglar alrededor del mundo.

La industria de cultivo de camarón es una fuerza económica en Filipinas, Tailandia, Indonesia, Bangladesh, Ecuador y Honduras, y está creciendo en otros países de América Latina. De acuerdo con Varela, desde 1973 al menos 17.000 hectáreas de manglares y otros humedales costeros fueron destruidas en el Golfo de Fonseca de Honduras, debido a la construcción de estanques de camarón. La mayoría del camarón cultivado en América Latina es enviado a los Estados Unidos y Europa.

CODDEFFAGOLF, el grupo de base encabezado por Varela, ha logrado un éxito impresionante en su lucha contra el temerario crecimiento de la industria del camarón en Honduras. El grupo contribuyó exitosamente para declarar a la línea costera del Golfo de Fonseca en Honduras como sitio Ramsar, designación internacional que se brinda a áreas de humedal particularmente importantes. En el 2000, el gobierno designó esta línea costera y otras regiones cercanas, como áreas protegidas, “Todos estos son logros impresionantes, pero la destrucción continúa igual”, afirma Varela. “CODEFFAGOLF ha realizado centenares de denuncias, que han sido comprobadas, pero ningún delincuente ecológico ha sido castigado. Los que destruyen un árbol son encarcelados, mientras los que destruyen un bosque, en una o dos semanas, son considerados grandes empresarios”.

Mientras Varela culpa al gobierno hondureño por no reforzar las leyes de protección de manglares, también señala como responsables a las agencias de financiamiento internacional, como el Banco Mundial, la Agencia para el Desarrollo Internacional de los Estados Unidos y otras; las cuales, afirma, estimulan frecuentemente a la industria del camarón mediante el otorgamiento de préstamos favorables. “Puede ser con buenas intenciones”, sostiene Varela, “pero en la realidad eso lo que trae es más hambre, pobreza y subdesarrollo”.

López puntualiza que Greenpeace, preocupada por la expansión de la camaronicultura, han desarrollado guías para el cultivo del camarón que están lejos de causar un daño ambiental, pero “no hemos podido localizar ni en América Latina o en Asia, una camaronera que reúna los requisitos de la sostenabilidad”. Mientras tanto, afirma, el consumo de camarón es más grande que nunca y crece a una tasa más alta que cualquier otro producto marino, con cerca de tres millones de toneladas métricas consumidas anualmente alrededor del mundo. Las granjas de camarón proveen cerca de un tercio de esa cantidad. Añade que actualmente hay más de un millón de hectáreas de granjas camaroneras alrededor del mundo y de acuerdo a las planificaciones de los países productores y las exigencias del mercado, este número crecerá en tres millones de hectáreas para el año 2010.

López piensa que la única forma de detener la destrucción de las costas es haciendo un llamado a los consumidores a nivel global para que dejen de adquirir camarón, ya que “solo un llamado tan drástico como ese, va a hacer posible que la industria reconsidere su posición y busque la manera de convertirse, en su conjunto, en una industria más sustentable”.

Aún cuando el cultivo del camarón es la principal preocupación de los miembros de la Red Manglar, otras amenazas a los bosques de manglar forman parte también de su agenda para la acción: López señala a la minería y a la extracción de petróleo como serios agentes de destrucción, mientras que el turismo y el desarrollo industrial impulsan proyectos de construcción e incrementan las poblaciones humanas. Avisa que a través del mecanismo de zona franca, una corporación planea ubicar un nuevo puerto en un área de la costa pacífica guatemalteca llamada Manchón Guamuchal, la cual alberga dos tercios de todos los bosques de manglar del país.

Él espera que la Red Manglar, la cual es apoyada actualmente por el Instituto Holandés de Cooperación para el Desarrollo, contribuirá a llamar la atención internacional sobre los manglares de importancia social y ambiental y sus amenazas para la sobrevivencia. Por primera vez, afirma, grupos preocupados por la conservación de los recursos costeros en América Latina están trabajando juntos y ayudándose los unos a los otros. Debido a que cada país de América Latina, excepto Bolivia y Paraguay, poseen al menos una costa -siete tienen dos- es importante mantenerlas saludables ecológicamente para beneficio de cientos de millones de personas y un sinnúmero de especies de vida silvestre.

–Diane Jukofsky y Nuria Bolaños

Contactos:

Jorge Varela

Edificio Fiallos Soto, 2do. Piso, oficina 204

Tegucigalpa, Honduras

tel: 504/238-8216, fax: 504/238-0415

cgolf@redmanglar.org

www.redmanglar.org

Elmer López, Greenpeace

Vía 6, 4-25 zona 4. Edif. Castañeda, #41,

Guatemala, Guatemala

tel: 502/339-4225, fax: 502/339-4225

elmer.lopez @dialb.greenpeace.org

www.greenpeace.org

 

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