Pequeñas Donaciones Quieren Resolver Problemas Locales que Tienen Impactos Globales

Los residentes de Hojancha, Costa Rica, se reunieron hace unos pocos años, alarmados por la creciente contaminación en sus ríos y arroyos, para ver que podían hacer para que su pueblo fuera mejor ecológicamente. Crearon la Fundación Monte Alto y gracias a una donación del Programa de Pequeñas Donaciones-Costa Rica, del Fondo para el Medio Ambiente Mundial (PPD-FMAM), establecieron un centro de educación ambiental, y un albergue para ecoturistas. Alentado por la ayuda de universidades, la municipalidad, y una considerable cantidad de voluntarios, comenzaron a promover la protección ambiental entre sus vecinos y compraron pequeñas parcelas de tierra alrededor de las vías de agua locales, de manera que la vegetación se pudiera regenerar y protegiera los cursos de agua contra la erosión y la contaminación.

Una segunda donación del PPD ayudó a que la fundación estableciera un pequeño fideicomiso para apoyar estas actividades y este año recibieron una donación final para ayudarlos a fortalecer las actividades de educación ambiental y ecoturismo. La Fundación Monte Alto, que actualmente es dueña de más de 800 hectáreas que protegen la cuenca del pueblo y de un albergue ubicado cerca de una reserva indígena construido con la primera donación, genera suficientes ingresos como para cubrir los costos del programa.

Monte Alto es una modesta historia exitosa, pero además es un caso típico de lo que ha generado el Programa de Pequeñas Donaciones del FMAM, no sólo en Costa Rica, sino en los otros 60 países de todo el mundo. El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) -que junto con el Programa de las Naciones Unidas para el Ambiente y el Banco Mundial, administran el FMAM- lanzó el programa en 1992, sólo un año después de la creación del FMAM. El programa ofrece apoyo financiero a proyectos que responden a tres problemas planetarios apremiantes: contaminación de las aguas internacionales, pérdida de la biodiversidad y el cambio climático.

Las donaciones del FMAM a los países en vías de desarrollo tienden a ser a proyectos ambiciosos, complejos, de varios años de duración y de gran escala, con costos de millones de dólares. Pero no todas las soluciones para los grandes problemas nacen como mega-proyectos. De acuerdo con Sarah Timpson, gerente global del programa, el PPD trata de cambiar los hábitos y las actitudes ambientales dañinas a nivel local, brindándole a la gente el poder para encontrar la solución a sus problemas en su propio ambiente. Las donaciones del programa son asignadas a organizaciones no gubernamentales (ONGs) y a grupos comunitarios, no a las agencias gubernamentales.

Timpson dice que una ventaja de financiar pequeños programas para solucionar grandes problemas es que las iniciativas más modestas “pueden ser mucho más innovadoras y mucho más flexibles, en parte porque cualquier falla no será excesivamente costosa. Más aún, los grupos de base son los que presionan a los gobiernos para que cambien las políticas ambientales, por lo que está claro que si se quieren ver cambios, se debe trabajar con las ONGs”.

Las donaciones del Programa de Pequeñas Donaciones son de un promedio de US$15.000 y nunca sobrepasan los US$50.000; unos 2300 proyectos han recibido apoyo durante los últimos nueve años. En cada país donde el programa está activo, hay un coordinador nacional que suministra el manejo diario, mientras tanto las juntas de iniciativas nacionales –que están compuestas por voluntarios de las ONGs, gobiernos, instituciones académicas y otros donantes– revisan las propuestas, seleccionan los proyectos y dirigen su realización. Timpsen explica que a veces las ONGs que tienen ideas interesantes, pero que necesitan ayuda para desarrollar una estrategia, reciben donaciones de planificación de alrededor de US$3.000, de manera que un proyecto prometedor pueda ser diseñado cuidadosamente. Agrega: “damos una donación a una comunidad para que contrate a alguien que los ayude, en lugar de contratarlo nosotros mismos, de esta manera los grupos de base están en el control desde el inicio”.

Ella señala que, a nivel mundial, la experiencia les ha demostrado que un proyecto tiene muchas más probabilidades de éxito si pertenece, y es manejado, a nivel local. Eduardo Mata, quien coordina el Programa de Pequeñas Donaciones en Costa Rica, está de acuerdo y dice “estamos interesados en proyectos de grupos que ya están bien organizados, y en donde hay un buen nivel de participación de toda la comunidad”. El programa en Costa Rica también favorece una participación equitativa de hombres y mujeres, de manera que las decisiones sean tomadas por ambos géneros.

Antes de aprobar una donación, Mata y sus colegas visitan el sitio del proyecto propuesto y se aseguran de que exista un fuerte apoyo local, que el problema descrito sea real, y que el proyecto propuesto sea apropiado. Una vez que el proyecto es aprobado, se efectúan al menos otras tres visitas adicionales.

Toda la atención participativa ha sido una gran ayuda para la Asociación para el Desarrollo Sostenible de San José Rural, que recientemente recibió una donación de US$ 20.000 para ayudarlos a proteger una cuenca y a establecer un programa de educación ambiental. “Nos hicieron estar bien claros en nuestras ideas y nos guiaron a lo largo de todo el proceso”, recuerda Hernán Ramírez, administrador de la asociación. “Nos ayudaron a ampliar nuestra visión e incorporar la participación comunitaria”. El contacto con el Programa de Pequeñas Donaciones continúa siendo muy personal, y dice que “para cualquier organización rural es fundamental tener esta relación directa y la interacción humana”.

La donación al grupo de Ramírez es sólo una de las 61 otorgadas recientemente por el programa en toda Costa Rica, desde la costa Pacífica, donde la Asociación de Buzos de Paquera construirá y manejará un arrecife artificial en el Golfo de Nicoya; hasta el Caribe, donde la Asociación para el Desarrollo Sostenible de Gandoca y Mata de Limónespera que los residentes se sientan más dispuestos a proteger a las tortugas marinas en peligro.

Aunque la mayoría de los proyectos financiados se relacionan con la conservación de la biodiversidad, hay varios que se enfocan en asuntos de energía renovable, tal como el programa de la Asociación ANDAR, que da microcréditos a indígenas y otras familias de agricultores para que puedan tener acceso a energía fotovoltáica. Otro tipo de proyecto que se enfatiza es el desarrollo de ecoturismo a pequeña escala. El turismo es la principal fuente de ingresos de divisas extranjeras en Costa Rica, pero muchos pueblos con un potencial de belleza escénica considerable no han podido participar en este negocio ventajoso. Además de la donación otorgada a la Fundación Monte Alto; otros nueve grupos en todo el país están desarrollando proyectos de ecoturismo de base, debido al apoyo del Programa de Pequeñas Donaciones.

Casi todos los proyectos tienen apoyo adicional de otras fuentes. Timpson afirma que para que el programa sea exitoso es fundamental que se creen lazos entre socios. “Pueden haber 12 donantes diferentes involucrados en un proyecto”, dice. “Hemos estimado que a nivel mundial debemos estar trabajando con otros 600 donantes.” Menciona un proyecto para limpiar las aguas que atraviesan Nairobi, en Kenia. Tres ONGs recibieron donaciones de PPD para el proyecto, que cuenta con el apoyo del Programa de las NU para el Ambiente, la Unión Mundial para la Naturaleza, los gobiernos de Bélgica y de Francia, el ministerio del ambiente de Kenia, el consejo urbano de Nairobi, el club local de Rotarios, los Amigos del Parque Nacional Nairobi, el Club Náutica de Nairobi, y la asociación de barrios Kibera.

En el neotrópico, el Programa de Pequeñas Donaciones está activo en México (donde el financiamiento está concentrado en la Península de Yucatán), Guatemala, Belice, Costa Rica, Ecuador, Perú, Bolivia, Brasil, Chile, República Dominicana, Barbados, las islas y Trinidad y Tobago, y recién inician sus actividades los programas de Honduras y El Salvador. Timpson espera que eventualmente el programa se duplique en tamaño y llegue a cubrir unos 100 países.

Contactos:

Sarah Timpson
PPD-FMAM
304 East 45th Street
Rm-FF-1610
New York, NY 10017 EEUU
Tel: 212/906-6191
Fax: 212/906-6568
Email: sarah.timpson@undp.org
Web: www.undp.org/sgp/

Eduardo Mata
PPD-FMAM
Apdo. 4540-1000
San José, Costa Rica
Tel: 506/296-1544
Fax: 506/296 1545
Email: eduardo.mata@undp.org
Web: www.nu.or.cr/gef

Hernán Ramírez
ADESSARU
Tel: 506/418-8042
Email: sanjoserural@racsa.co.cr

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