Enrique Inatoy, director, Fundación para la Promoción del Conocimiento Indígena, Panamá

Entrevista realizada por Nuria Bolaños, para Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

La Fundación para la Promoción del Conocimiento Indígena dirige un proyecto de turismo ecológico y cultural en la Comarca Kuna Yala en Panamá.

Photo by C.M. Wille. Rainforest Alliance.Enrique Inatoy: El proyecto se ha desarrollado en dos fases o etapas: La primera fase del proyecto consistió en realizar un auto diagnóstico e identificar los recursos ecoturísticos y culturales de la zona, realizar un estudio de mercadeo y tres talleres de capacitación en las 10 comunidades escogidas en la comarca Kuna Yala, en los que participaron 20 personas — futuros promotores del ecoturismo para sus respectivas comunidades de origen….

Las 10 comunidades escogidas fueron las que no desarrollaban ningún tipo de actividad turística y que viven de la pesca y de la agricultura. La selección de estas comunidades tuvo el fin de despertar algún interés, por medio de los talleres de capacitación, en la utilización de los recursos naturales y culturales como atractivos turísticos y enfatizar en hacer la diferenciación entre este sistema y el turismo tradicional de playa y sol que están acostumbrados a desarrollar en la parte occidental de la zona geográfica de Kuna Yala.

La zona occidental presenta una gran aglomeración de islas coralinas y arrecifes, siendo sus playas las más visitadas por los turistas y sus comunidades han tenido impactos negativos en los ámbitos socio-económicos, culturales y ambientales. El impacto negativo más marcado que se refleja por esta clase de turismo es, por ejemplo, en la venta de las molas — las blusas que utilizan las mujeres kunas. Estas molas inicialmente tuvieron diseños basados en la concepción del mundo, en la naturaleza y en la vida espiritual del Pueblo Kuna; que, al transformarse en un bien comerciable para el turismo, fue perdiendo su valor y calidad espiritual. En ese sentido se vienen cambiando los diseños de la mola según sea el interés de los turistas; al mismo tiempo, las mujeres kunas, pierden el conocimiento sobre los antiguos diseños y sus interpretaciones de los significados. Por otro lado, los jóvenes ya no se dirigen al campo a producir; sólo esperan a los turistas para vender cualquier artesanía y animales que se capturan en la selva para ganarse unos dólares.

Al principio la hotelería era operada solamente por los norteamericanos o latinos pero, al no respetar los reglamentos internos de las comunidades y por no tener un código de la conducta, los turistas fueron expulsados a mediados de los años setenta. Desde aquel tiempo ya no se permite la participación activa de foráneos en la inversión en el sector hotelero. Recientemente, en algunas islas despobladas de la comarca , inversionistas latinos asociados a los dueños de las islas, construyeron hoteles sofisticados y ecológicos pero sin el consentimiento legal del Congreso General Kuna y el resultado fue lo mismo. (Los hoteleros fueron expulsados.) Debido a esto, solamente los kunas reciben el permiso, por parte del Congreso General Kuna, para operar pequeños hoteles con una capacidad máxima de 48 camas. En toda la comarca existen 12 hoteles… pero su crecimiento es lento debido a la falta de acceso a los créditos bancarios y a la falta de apoyo por parte de las instituciones del Gobierno responsables de la promoción del turismo.

Durante los últimos años, se ha observado que el turismo ha cobrado mucha importancia y esta actividad se han incrementado en nuestra comarca sin poder, en ciertas ocasiones, controlar sus operaciones, como por ejemplo el turismo de yates, el turismo de cruceros y el turismo de aventuras y ecológico. A razón de esto el Congreso General Kuna está tratando de pronunciar nuevos reglamentos, que incluyan la obligación de los turistas a respetar la cultura kuna; para ello se crea una comisión de turismo para controlar y guiar este sector económico.

La diversas experiencias vividas por el pueblo kuna desde hace 35 años y el impacto que éstas han tenido, han hecho que las comunidades rechacen cualquier tipo de proyectos turísticos y todas las actividades relacionadas. Para las comunidades kunas el término ‘turismo’ implica muchas connotaciones y los ancianos, cuando recurren a sus memorias, lo presentan como una mala experiencia. En ese sentido nuestro proyecto, al principio, tuvo ciertos problemas de aceptación y de participación en las 10 comunidades involucrados. La primera tarea, para tratar de solucionar este problema, fueron las reuniones de trabajo con los Dirigentes del Congreso General Kuna, para explicarles los detalles del contenido y dejar copias del proyecto para su lectura y análisis posterior.

Después de muchas reuniones y explicaciones se buscó el aval del Congreso General Kuna. Luego se realizó la misma explicación y discusión, con las 10 comunidades involucrados en el proyecto…. En el desarrollo de los seminarios observamos tres problemas: se requerían de facilitadores que dominaran el tema de ecoturismo versus el de turismo tradicional; también, que dominaran el lenguaje kuna y algunos elementos de la filosofía del pueblo; y, por último, por recomendación de PROARCA/CAPAS — nuestro donante — requeríamos de la implementación de la “Guía de las mejores prácticas de ecoturismo en las áreas protegidas ” de Ana Baez, como documento base para los talleres.

Los tres problemas nos llevaron nuevamente a reorganizarnos. El equipo técnico tomó la responsabilidad de investigar y documentar el tema del ecoturismo (del que por cierto hay poca literatura en Panamá). Nuestras experiencias vividas con el turismo tradicional nos sirvieron como instrumento fundamental para realizar la diferenciación del turismo que se desarrolla actualmente y el turismo netamente indígena que se puede implementar por medio del rescate y difusión de los valores culturales ancestrales. Por otro lado, podemos adaptar las recomendaciones de la “Guía de las mejores prácticas de ecoturismo” a nuestra realidad; tomando en cuenta las experiencias y las necesidades del pueblo kuna en el manejo de sus recursos naturales para el bienestar de su nueva generación, sin desviar la esencia de su patrón cultural.

La segunda fase del proyecto trata de realizar el plan estratégico para el desarrollo del ecoturismo en la Comarca Kuna Yala, elaborar tres planes pilotos para el desarrollo de ecoturismo en las comunidades de Ailigandí, Ustupu y Muladupu, elaborar planes de manejos de los recursos ecoturísticos, elaborar un plan de manejo de la basura y capacitar a tres jóvenes, por medio de un curso especializado, como guías ecoturísticos… El plan piloto de turismo indígena será programado, administrado, operado, promovido y mercadeado por los mismos kunas y bajo el programa de promoción de turismo indígena, nuestra organización podría hacer las consultorías y el asesoramiento a las comunidades interesados en esta actividad.

Nuestra experiencia nos va señalando que la actividad ecoturística basada en la cultura indígena, no es nueva…pero como término — o palabra — si es nuevo para las comunidades indígenas. En las experiencias de nuestros antepasados existen diferentes formas de hacer turismo interno. Por ejemplo, mi abuelo que es curandero, especialista en enfermos mentales, cuando quería profundizar su conocimiento en esta materia y conocer otras plantas medicinas, se trasladaba a otra comunidad vecina donde había otra especialista en ese campo. Para esto él se preparaba, acumulaba suficientes plátanos y pescados ahumados para pagar su estadía y para entonces se llevaba a mi abuela quedandose unos días en otra comunidad. Eso era una forma de hacer turismo interno para intercambio de conocimiento. En otras ocasiones se iba por pura diversión, fiestas, o a sesiones de encuentros religiosos. En ese sentido el turismo indígena debe partir desde nuestra concepción y no como un paquete de turismo cultural o étnico. Las comunidades indígenas no pueden ser parte de la distracción turística, como un objeto de visita.

Lamentablemente, algunas instituciones que promueven el turismo, todavía utilizan a las comunidades indígenas para esta clase de turismo; su vida cotidiana queda en dependencia económica y sociocultural hacia los visitantes: se realiza una espectacular presentación indígena para la distracción de los visitantes — esa no es nuestra intención en este proyecto. Por otro lado, también se habla mucho del turismo patrimonial, de sitios históricos y de algunos sitios arqueológicos, como atractivos turísticos; pero, es necesario hacer una diferenciación entre la historia colonialista y la historia de los indígenas. Los pueblos indígenas tienen su propia historia que contar.

Si voy a llevar a los turistas a las comunidades indígenas, tengo que hablar de si propia historia: de donde vienen los kunas, de su concepción del mundo, de su danza, de su espiritualidad, de su conocimiento. Por ejemplo: hay un sitio histórico donde fue decapitado Vazco Nuñez de Balboa que puede ser un atractivo turístico, pero lo que este personaje simbolizó para nosotros difiere de la versión de la historia panameña. Podemos llevar a los turistas a este sitio, explicarles qué significa, para nosotros, la llegada de los españoles y la invasión colonial. Por esta razón nosotros hemos tratado de utilizar el término, “turismo indígena”, para diferenciar conceptos. Y debemos que hacer participar en las discusiones sobre desarrollo turístico con otros Naciones Indígenas de Panamá, como los Ngobe Bugle y los Embera-Wounan para obtener un consenso de todas la Naciones Indígenas sobre el concepto de turismo en sus comunidades.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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