Piratas de Tiempos Modernos Roban Tesoros del Mar Cerca de la Mística Isla de Coco de Costa Rica

La leyenda cuenta que los piratas del siglo XIX escondieron doblones de oro en las costas escarpadas, rocosas, y cubiertas de lujuriosos bosques en la Isla del Coco, ubicada a más de 530 km de la costa pacífica costarricense. En cambio, hoy en día el tesoro más protegido de la isla son los inmensos peces que nadan alrededor de los 24 km cuadrados de esta isla deshabitada y convertida en parque nacional. Está prohibido pescar en un radio de 22 km alrededor de la isla, pero los pescadores artesanales y comerciales tiran sus anzuelos al mar, ignorando la prohibición y amenazando a una de las poblaciones de peces más diversas del océano Pacífico.

Ilustración por Allan Núñez ('Nano')La Fundación Amigos de la Isla del Coco (FAICO), agrupación conservacionista costarricense sin fines de lucro, está dedicada a proteger la isla – la única en el Pacífico este que recibe la suficiente lluvia como para soportar un bosque tropical húmedo. La isla, escarpada, llena de acantilados, y de origen volcánico, cuenta con abundantes cataratas, elegantes helechos arborescentes, árboles cubiertos de musgos, orquídeas y bromelias. De las 85 especies de aves que se encuentran en la isla, hay tres que no se encuentran en ningún otro sitio del mundo, como el pinzón de la Isla del Coco (Pinaroloxias inornata), un pariente cercano de los pinzones de las islas Galápagos, identificados por Charles Darwin. En realidad es probable que mucho tiempo atrás, una fuerte tormenta en las islas Galápagos arrastrara al pinzón hacia su nueva casa 680 km al norte. La isla es famosa por ser un sitio de anidación en el Pacífico para el Gygis alba o del palomita espíritu santo, conocido por su delicado plumaje totalmente blanco y su costumbre de quedar suspendido en el aire.

La biodiversidad es igualmente especial en las aguas oceánicas, y FAICO está decidida a proteger las impresionantes poblaciones marinas que rodean a la isla. En los alrededores de la Isla de Coco nadan tortugas marinas, ballenas y delfines, así como también 310 especies de peces, incluyendo las pelágicas o de alta mar tales como el atún, el marlín, el dorado, el jurel, siete especies de tiburones, además de cantidades de coloridos peces de arrecife. Estos tienden a congregarse en grandes cardúmenes cerca de la isla, cuyos arrecifes y túneles volcánicos, cuevas y macizos, brindan protección y una base para la compleja cadena alimenticia.

Pero esta red acuática puede ser perturbada de manera permanente por la sobrepesca. El año pasado, gracias a una donación del Programa Ambiental Regional para Centroamérica/Sistema de Áreas Protegidas, que tiene financiamiento de la Agencia para el Desarrollo Internacional de los EE.UU, los expertos de FAICO completaron un estudio sobre la pesca alrededor de la isla y analizaron las fuerzas sociales y económicas detrás de la industria. Ahora están trabajando en dar respuestas prácticas a los problemas que identificó el estudio.

Elvira Sancho, delegada ejecutiva de FAICO, dice que el principal problema son las largas líneas de pesca, que pueden extenderse hasta muchos kilómetros. Además, de la especie buscada, estas líneas con cientos de anzuelos enganchan cantidades de otros animales marinos, entre los que se incluyen las tortugas marinas, los tiburones y las manta rayas. Debido a que lleva tanto tiempo tirar las líneas, la mayoría de los animales enganchados mueren antes de ser liberados. Los ejemplares juveniles de las especies buscadas — tales como tiburones o marlines — son las víctimas más frecuentes, lo que quiere decir que miles de peces jóvenes mueren antes de poder reproducirse.

Las poblaciones de tiburones han disminuido en todo el mundo, y el estudio de FAICO concluye que probablemente lo mismo está sucediendo alrededor de Coco. La carne de tiburón es una de las más ampliamente consumidas en Costa Rica, pero las aletas del animal son mucho más valiosas. En Asia, un plato de sopa de aleta de tiburón es una de las delicadezas muy buscadas, y en el mercado se llega a pagar hasta US$30 por la libra de aletas de tiburón. Tradicionalmente, el pescador arranca las aletas al tiburón y tira la carcaza de vuelta al agua, debido a que sólo unos pocos botes tienen el tamaño y el equipo necesario para enfriar rápidamente la carne y almacenarla. Este tipo de carne se descompone muy fácilmente, mientras que las aletas sangrientas se pueden apilar sin tanto problema. FAICO informa que la captura de tiburón representa el 18 por ciento de la pesca total de Costa Rica.

Los tiburones crecen y maduran lentamente, lo que los hace particularmente vulnerables a la sobre pesca. Algunas especies no inician su periodo de reproducción hasta los 12 años de edad. Las hembras tienen largos períodos de gestación y dan a luz a unas pocas crías.

FAICO indica que los tiburones y otras especies marinas de la Isla del Coco atraen cientos de miles de dólares a Costa Rica, ya que la isla es uno de los sitios de buceo marino más importantes a nivel mundial. Aunque lleva más de un día llegar a la isla, los buceadores soportan el largo viaje y pagan altos precios para tener el privilegio de bucear entre las nubes de peces de arrecife con todos los colores del arco iris, o cardúmenes de quizás cien tiburones martillo, con sus cabezas anchas, planas y de bordes ondulados. Cada año, Costa Rica recoge alrededor de US$400.000 de los visitantes por ingreso al parque, derechos de anclaje y otros. Si los tiburones u otras especies desaparecen de la Isla de Coco, también lo harán los turistas.

La presión pesquera en Coco puede aumentar, especialmente, si Costa Rica impone la moratoria propuesta para la pesca en el Golfo de Nicoya, en el Pacífico costarricense – donde la captura ha disminuido más del 50 por ciento desde 1985. Si los pescadores se ven impedidos de pescar en el Golfo, la siguiente parada podría ser la Isla del Coco. Según el informe de FAICO, actualmente, sólo el cinco por ciento de los aproximadamente 3.000 botes de pesca viajan alguna vez a la isla.

Sancho cree que el siguiente paso importante para su grupo es una campaña educativa destinada a los pescadores de la costa pacífica. Pero reconoce que “es muy difícil cambiar a una población cuya cultura es la pesca, a no ser que se les ofrezca una opción económica alternativa”.

Ricardo Gutiérrez, biólogo del Instituto Costarricense de Pesca y Acuacultura, está de acuerdo y dice que “esos pescadores saben que están sobrepescando. Pero las familias costeras tienden a ser grandes y hay muchas bocas que alimentar. El problema no es que no se den cuenta, sino que no tienen una alternativa económica”.

Sancho dice que la mejor manera de reducir la pesca ilegal alrededor de la isla es por medio un patrullaje más efectivo y la aplicación de sanciones a los saqueadores. Agrega que, “si el sistema judicial impusiera unas pocas condenas de cárcel, eso reduciría el problema”, mencionando que el sistema penal actual ofrece la posibilidad de hasta 15 años de cárcel por piratería. Ella también condena la falta de interés entre los líderes políticos, que también son responsables por reducir, en años recientes, el presupuesto del Parque Nacional Isla del Coco en un 75 por ciento. Ella estima que con el equipo y el presupuesto actual, sólo se captura al 25 por ciento de los barcos pesqueros ilegales.

Ese porcentaje podría aumentar pronto, gracias al acuerdo firmado el 7 de mayo pasado entre los Ministros del Ambiente y Seguridad Pública. Con embarcaciones nuevas y más sofisticadas, y otros equipos, los guardacostas y los guardaparques trabajarán juntos para patrullar la Isla de Coco en busca de pescadores ilegales y traficantes de drogas. La ministra del Ambiente y Energía, Elizabeth Odio, también anunció que se impondrán sanciones estrictas a quienes sean capturados pescando ilegalmente dentro de las aguas protegidas de la isla.

Contactos en Costa Rica:

Elvira Sancho
FAICO
Apdo. 276-1005
Barrio México, San José
tel-fax: 506/243-7363
info@cocosisland.org
www.cocosisland.org

Ricardo Guitiérrez
INCOPESCA
del Restaurant el Chicote
100 Norte, 25 este, 25 norte
Sabana Norte
tel: 506/220-3952
fax: 506/296-2662
rgutierrez@hotmail.com

Presione aquí para leer más sobre este proyecto, además del informe de FAICO, en el Eco-Index.

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