David Whitacre, El Fondo Peregrino

Entrevista realizada por Diane Jukofsky, Rainforest Alliance (Alianza para Bosques)

“Virtualmente, cada una de las organizaciones que están trabajando en conservación o en manejo de la tierra, en el Petén, ha contratado a uno o más de los alumnos de nuestro proyecto”.

Usando radiotelemetría, el equipo del Proyecto Maya consiguió esta hembra de aguilillo penachudo los primeros años de su vida.Antecedentes: Por más de 10 años, el Fondo Peregrino ha desarrollado investigaciones de campo en el Petén de Guatemala, sobre aves de presa y otras aves y sus hábitats. Parte del éxito de este proyecto se debió a la participación de docenas de residentes locales, muchos de los cuales se han convertido en técnicos de biología de campo, muy bien capacitados.

A continuación, el director del proyecto, David Whitacre, explica porque el involucrar Peteneros, fue tan importante para el éxito del proyecto:

David Whitacre: Debido a la manera en la que se diseño el proyecto, tuvimos que involucrar a la gente local, teníamos un equipo de trabajadores de campo, muy numeroso. A lo largo del proyecto, trabajamos con alrededor de 100 residentes locales, de los cuales aproximadamente 35 trabajaron con nosotros por varios años. También involucramos estudiantes universitarios de los Estados Unidos y de Guatemala, pero nuestra estrategia era trabajar, principalmente, con gente que viviera en el área de estudio y que permanecerían en la zona una vez que el proyecto hubiera concluido. Fue una estrategia extremadamente efectiva.

La gente local que contratamos nos enseñó como internarnos en el Petén, y continuar vivos. En su mayoría eran agricultores de subsistencia. El único requisito que exigimos fue que pudieran leer y escribir, debido a que necesitábamos que pudieran tomar datos de campo con exactitud. Se le dio preferencia a las personas que tuvieran alguna experiencia en el bosque. Afortunadamente en el Petén, esto representó una gran cantidad de personas. Debido a que una gran parte de nuestra investigación se llevó a cabo en el dosel del bosque, los chicleros valieron su peso en oro, ya que eran capaces de treparse a los árboles.

Estuardo Hernández cuenta aves rapáces desde un alto árbol en el bosque de Tikal.Le dimos la oportunidad a un montón de personas — casi todos funcionaron, pero no todos. Usamos un modelo de aprendiz. Teníamos una cantidad de estudiantes universitarios involucrados con el proyecto general y en varios sub-proyectos, así como también biólogos profesionales que trabajaban para el Fondo Peregrino. Ellos trabajaron en el campo con gente local a la par, los que posteriormente pasaron sus conocimientos al siguiente grupo de asistentes de campo que participó del proyecto.

Solía haber un grupo de tres o cuatro personas trabajando en cada proyecto. Inicialmente podía haber un estudiante universitario haciendo su proyecto personal, para su tesis de maestría, pero necesitábamos mantener el proyecto en funcionamiento después de que los estudiantes universitarios se fueran, por lo que muchas de las personas locales terminaron siendo los jefes de los proyectos. A veces trabajaron con una especie de ave por varios años, y luego con otra especie. Por lo que obtuvieron experiencia en trabajar con varios tipos diferentes de aves de presa.

Nunca se creó la expectativa de que nuestro proyecto continuaría para siempre. Esa gente sabía que en algún momento deberían tomar vuelo y dedicarse a otra cosa. Pero creo que todos los que participaron obtuvieron una muy buena experiencia. Todos se fueron llevándose una carta de recomendación nuestra. De los alrededor de 25 que obtuvieron una gran experiencia como técnicos de biología de campo, al menos una docena han continuado ganándose la vida de esa manera, efectuando trabajos de investigación biológica, manejo de la tierra o conservación en el Petén. Virtualmente, cada una de las organizaciones del Petén que está trabajando en conservación o manejo de la tierra, ha contratado uno o más de los alumnos de nuestro proyecto.

Invertimos en esos hombres locales, que han nacido y se han criado en el Petén, y que probablemente continuarán viviendo todas sus vidas en el Petén. La norma educativa en esa área es que — si tienen suerte — puedan ir a la escuela hasta sexto grado. Muchos de nuestros hombres no habían concluido sexto grado, y entonces los ayudamos con los programas escolares de fin de semana. Contratamos un camión de manera que ellos pudieran ir a la escuela durante los fines de semana, y así pudieran terminar lo que allá llaman secundario básico.

También brindamos tres becas completas para alumnos de nuestro proyecto, de manera que completaran un programa universitario en conservación y manejo del bosque tropical. Estos tres hombres actualmente tienen posiciones de considerable responsabilidad. Julio Madrid, ahora es el jefe de fauna para la región norte del Petén de CONAP, la principal organización guatemalteca encargada de manejar las áreas protegidas. Héctor Madrid es un forestal regional del INAB, la agencia nacional forestal de Guatemala y Normandy Bonilla es un especialista en la concesión de bosques para el manejo comunitario, dentro de la Reserva de la Biósfera Maya.

Desde un lugar escondido en la cima de un árbol, Julio Madrid, ahora encargado de la fauna de las áreas protegidas del Norte de Petén, observa un nido de un aguilillo penachudo.Una de las cosas que al final demostró ser inmensamente satisfactoria con respecto a involucrar a toda esta gente local, fue el grado de compromiso y el interés verdadero que tuvieron en el proyecto. Para mi eso fue increíble.

Por ejemplo, recientemente estuve leyendo las notas de campo de Rodolfo Cruz, quien por alrededor de cuatro años estuvo a cargo del trabajo de campo del aguilillo penachudo (Spizaetus ornatus). En cierto momento, él, junto con otros compañeros de trabajo debieron localizar y capturar una hembra de aguilillo penachudo, para cambiarle el transmisor que había perdido su potencia. El ave estaba una parte del bosque bastante alejada del camino. Rodolfo junto con su grupo se fueron con mochilas y comida, listos para pasar la noche en el bosque. No pudieron capturar a la hembra, por lo que decidieron pasar otra noche en el campo, prácticamente sin comida. Aún así no pudieron capturarla, por lo que decidieron pasar una tercera noche en el campo. A la tercera noche sus baterías se estaban terminando y sólo una linterna estaba funcionando. En aquel momento el bosque estaba realmente inundado, por lo que estaban con el agua hasta sus rodillas, en otras oportunidades la tuvieron hasta el pecho, caminando descalzos en el bosque y a oscuras. Para estos hombres, esto era más que un trabajo, realmente les gustaba lo que estaban haciendo. (Sin embargo, no pudieron re-capturar al aguilillo que continuó moviéndose de un sitio a otro. Pero por casi tres años su transmisor nos envió información).

Una de mis fotos más memorables es de Rodolfo. El está sentado en una mesa de naipes, afuera de nuestra estación de investigación, escribiendo su informe anual sobre nuestro estudios del aguilillo penachudo. Y sentado frente a él, está su hijo de 10 años. Rodolfo es un maicero, pero está escribiendo con sumo cuidado su informe biológico, mientras su hijito lo observa.

Estos muchachos se han convertido en una leyenda en vida en el Petén. Si tienen alguna pregunta sobre aves, es probable que cualquiera en la comunidad conservacionista los envíe a hablar con Julio Madrid o con alguno de los otros veteranos de nuestro Proyecto Maya.

Actualmente estoy terminando un libro que presenta información sobre los resultados de nuestros estudios de rapaces. Muchos de los hombres locales son coautores de los diferentes capítulos y no es una exageración decir que varios de ellos tienen más experiencia con algunas de estas especies de rapaces que cualquier otra persona en el mundo.

Sentimos que estos hombres lograron algo milagroso. Ellos lo hicieron, no nosotros. Todo lo que nosotros hicimos fue sacar a la luz el hecho de que ellos tienen un interés muy profundo, y permanente, sobre la historia natural y la conservación. Les brindamos un poco de capacitación y descubrimos un equipo de individuos realmente inteligentes y dedicados. Lo único que necesitaban era una oportunidad para entrar en este campo de trabajo.

Siento que los progresos de la conservación en el Petén, se beneficiaron realmente gracias a nuestra inversión en este pequeño grupo de individuos realmente formidables.

Sin dudas existe gente así en todos lados, no sólo en el Petén.

Visite el perfil de este proyecto, disponible en la base de datos del Eco-Index.

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